La Unión Europea afirma que puede comerse la carne del chuletón

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Todos los productos de vaca que están a la venta en España son aptos para el consumo, ya que los materiales de riesgo (el cráneo, incluido el encéfalo y los ojos, las amígdalas, la médula espinal y el intestino) son destruidos y no llegan a los mercados. La carne, la leche y los huesos (excepto los que conforman el espinazo) pueden comerse con tranquilidad.

Filetes. El músculo puede consumirse porque no es un tejido infectivo. La grasa entreverada de la carne tampoco es infectiva. Los más aprensivos pueden optar por los filetes con menos nervios y menos contacto con hueso. Fuentes del sector español opinaron, no obstante, que si desaparece ese hueso, la terminología podría cambiar y la carne podría pasar a ser vendida con el nombre de «filete de lomo».

Caldos hechos con huesos. Los huesos de rodilla y caña son seguros en todos los casos. El nivel de seguridad es mayor cuanto más joven es el animal.

Espinazo. Es la columna vertebral. Los científicos de la UE han propuesto su retirada porque está en contacto con la médula espinal, que sí es infectiva. Apenas se utiliza en cocina, pero llega a los mercados. A falta de una decisión oficial, lo mejor es no utilizarlos.

Chuletón. La carne del chuletón no representa ningún riesgo de contagio de la enfermedad de las «vacas locas», explicó ayer la portavoz del comisario europeo de los Consumidores, David Byrne. Los científicos de la UE no se han pronunciado en contra del consumo de la carne del chuletón, sino a favor de prohibir el hueso adosado que procede de la columna vertebral, como informó ayer ABC. La UE tuvo que aclarar ayer este aspecto ante las distintas interprecias publicadas por algunos periódicos. El hueso, conocido en medios comunitarios con el nombre inglés «T-bone» (la «T» describe su forma), constituye una parte de la columna situada a la altura de los pulmones.

Criadillas. Los testículos de los animales bovinos son comestibles sin riesgos, ya que no son infectivos.

Callos. No hay peligro. Proceden del estómago, no del intestino del vacuno.

Rabo de toro. Sin problemas. No recubre médula espinal y no hay riesgo de infección.

Hígado. Se puede comer, pero algunos expertos aconsejan que sea de animales jóvenes.

Salchichas fráncfort. La carne no entraña peligro, pero es bueno cerciorarse de sus ingredientes. En Alemania se permitió hasta octubre usar sesos, que son materiales de riesgo.

Leche. No es infectiva, según todas las evidencias científicas disponibles. No hay ninguna prueba científica en sentido contrario. La leche es segura, como también lo son todos sus derivados.

Pastillas para caldo. Los concentrados de carne de venta en España son seguros, pese a las dudas despertadas en Italia.

Ossobucco. Se puede consumir, preferentemente de animales jóvenes.

Potitos infantiles. No hay problemas. Sólo contienen carne, según ha comprobado la Organización de Consumidores y Usuarios.

Hamburguesas. Es carne picada y por tanto sin riesgo. Lógicamente, las más recomendables son las elaboradas en carnicería cuando se pican de una pieza que ve el consumidor.

Derivados cárnicos precocinados. Es preferible elegir aquellos productos que indiquen con más claridad los ingredientes. No existe ninguna recomendación oficial europea contraria al consumo de estos productos.

Gelatinas. Estos productos de cocina se elaboran con pieles de cerdo y vaca. No existen indicios de que la piel del vacuno sea infectiva.