El sociólogo francés, Dominique Wolton, en un momento de la entrevista con ABC
El sociólogo francés, Dominique Wolton, en un momento de la entrevista con ABC - José Ramón Ladra
Entrevista

«Los únicos que quieren al Papa Francisco son los agnósticos y los ateos»

El sociólogo francés Dominique Wolton asegura que «las resistencias vienen de los católicos conservadores»

MadridActualizado:

El sociólogo francés Dominique Wolton se enfrentó durante un año a un reto muy especial: abordar junto al Papa Francisco los grandes temas que preocupan al mundo de hoy. El resultado de esas conversaciones mantenidas entre febrero de 2016 y febrero de 2017 en el Vaticano fue el libro «Papa Francisco. Política y Sociedad» (Ediciones Encuentro).

—¿Qué impresión le ha dejado Francisco?

—La sensación ha sido la misma desde que lo ví por primera vez. Su manera suave y amable en el trato. Su gran inteligencia, su libertad y su inconformismo.

—De todos los grandes temas que ha abordado durante sus encuentros con el Papa, ¿cuál es la reflexión que más le ha sorprendido del Santo Padre?

—La crítica de los poderosos. En uno de esos encuentros le pregunté si le gustaba que le llamasen el «Papa de los pobres» y él me dijo que «no» que él era el Papa de todo el mundo, aunque los pobres fueran los que más lo necesitaban. También me llamó la atención su gran preocupación por la guerra.

«Al Papa Francisco no le gustan los ricos, ni los poderosos como en los Evangelios»

—¿Qué ha descubierto usted de Francisco que los demás no conocemos del Papa?

—He descubierto que en el plano privado el Papa se comunica mucho a través de los gestos y el tacto. Bromea muchísimo, es muy cálido y cercano. Es una buena pregunta porque he descubierto que Francisco siempre es muy natural. Su éxito mundial obedece a que no habla como un Papa, habla como un laico y además es bastante político. Para ser más precisos este hombre vive y aplica el Evangelio. No le gustan los ricos, ni le gustan los poderosos como en los Evangelios.

—¿El liderazgo del Papa es solo social o también político?

—A nivel mundial es ante todo una autoridad espiritual. Su compromiso social y político procede de la fe. La fe es lo primero, no la política. La fe lo obliga a defender a los pobres, a los oprimidos y decirle a los ricos que asuman su responsabilidad. Sobre todo porque el Papa viene de América, un continente en el que todavía hay yugo y dictaduras militares muy violentas.

—¿Hace el Papa Francisco un uso estratégico de la comunicación?

—Desde el principio de su Pontificado Francisco se ha puesto al frente de la comunicación. Lo que siempre he querido saber y por eso he hecho este libro con él es cómo es capaz de hablar a todos los continentes de una manera sencilla. Su táctica es genial y siempre es entendido. Todavía no sé bien cómo lo logra y él tampoco lo sabe, pero tiene esa capacidad increíble.

«Las resistencias vienen de los conservadores porque el Papa quiere a las mujeres en la curia y no se opone a las uniones homosexuales»

—¿Cree que Francisco es suficientemente comprendido en Europa?

—La resistencias en Europa vienen de los propios católicos, incluso pasa lo mismo en África. Las resistencias proceden de los conservadores porque el Papa critica a la curia, quiere a las mujeres en la curia, pide que se tome en consideración la situación personal de los divorciados vueltos a casar para que puedan comulgar, quiere acabar con la industria de las armas, defiende la ecología y no se opone a la unión civil de los homosexuales. No aprueba el matrimonio homosexual pero no se opone a las uniones. Todo esto sorprende en Europa como sorprende en el mundo. Durante uno de los encuentros le dije al Papa que el balance de sus cinco años de Pontificado se podía resumir así: «los católicos de derecha no le quieren, los de izquierda tampoco porque va usted más lejos que ellos y es más libre. Los únicos que le quieren son los agnósticos y los ateos». El Papa se rió a carcajadas.

—¿Tiene Francisco más enemigos que sus antecesores?

—Sí tiene más enemigos que sus antecesores porque va rápido. Europa y los italianos están descontentos porque quisieran que el próximo Papa fuera italiano, pero la mayoría de los cardenales que Francisco ha nombrado no son europeos. Eso quiere decir que en la próxima elección del Papa, Europa perderá peso.