Jóvenes activistas participan este sábado de la primera Cumbre Climática Juvenil de las Naciones Unidas
Jóvenes activistas participan este sábado de la primera Cumbre Climática Juvenil de las Naciones Unidas - AFP

Trump da plantón a la cumbre del clima

Ante la ausencia voluntaria de EE.UU., será clave el papel que tome China

Corresponsal en Nueva York Actualizado: Guardar
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Las inmediaciones de la sede en Nueva York de Naciones Unidas se inundan a partir de este lunes de líderes mundiales, expertos, activistas y manifestantes alrededor de la Cumbre de Acción Climática impulsada por la ONU. El encuentro estará dominado por fuerzas opuestas: la que impulsa al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, a exigir a los países miembros compromisos ambiciosos y concretos sobre cambio climático y la de los países renuentes a someterse a obligaciones sobre emisiones o utilización de combustibles fósiles.

Esa dinámica divergente se materializará este lunes en la torre de la ONU a la orilla del East River. En el mismo sitio y a la misma hora, cerca de 60 jefes de estado -entre ellos, de potencias industriales como Alemania, Francia o India- anunciarán sus nuevos compromisos para avanzar hacia los objetivos del Acuerdo de París en una sala, mientras que, en otra, Donald Trump ha convocado un foro sobre protección de minorías religiosas.

Una contraprogramación en toda regla por parte de EE.UU., que ha sido quien la ha convocado, que enviará representantes de bajo nivel a la cumbre climática. El vicepresidente de EE.UU. Mike Pence, un ferviente evangélico, presentará a Trump en el acto, que le servirá para congraciarse con su base de votantes, para quienes el cambio climático no es una prioridad.

El presidente de Estados Unidos convoca un foro sobre minorías religiosas y envía a la cumbre representantes de bajo nivel

En cualquier caso, que Trump se quede al margen de los esfuerzos por ganar compromisos contra el cambio climático no es una sorpresa. El presidente estadounidense ha dejado claro en su política doméstica que no se adscribe a la urgencia climática y uno de sus grandes logros en la Casa Blanca ha sido el desmantelamiento sistemático de las regulaciones medioambientales implantadas por su antecesor, Barack Obama. En el plano internacional, nada más tocar el poder anunció que su país abandonaría el Acuerdo de París.

Por ello, Guterres y los países más implicados con el reto climático han dado al Gobierno de Trump por perdido en este capítulo y se esfuerzan por conseguir compromisos de otros actores, tanto de gobiernos como de la sociedad civil o de las ciudades.

Montaña burocrática

Guterres ha hecho hincapié en los últimos meses en combatir la idea de la ONU como una montaña burocrática en la que todo se habla pero nada se consigue. Exige que los países que participen en la cumbre traigan compromisos claros y realistas y solo aquellos que lo hagan tendrán voz en el foro.

El secretario general ha sido tajante en mantener objetivos ambiciosos y busca que los países participantes no rebajen las aspiraciones de París: reducción de las emisiones en un 45% para 2030, conseguir la neutralidad de carbono en 2050, eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles y adelantar en un año la presentación de planes -prevista para 2020- sobre cómo llevarlo a cabo.

Ante la ausencia voluntaria de EE.UU., será clave el papel que tome China, que en los últimos años gana peso en la ONU ante la menor atención de la Administración Trump a la organización internacional. En las últimas semanas, voces de peso de la ONU, como el enviado especial de Guterres para cambio climático, Luis Alfonso de Alba, han mostrado su optimismo en que China «vendrá a la cumbre con un compromiso claro en diferentes áreas» y con «un alto nivel de ambición».

Más allá de los países miembros, la cumbre acogerá en sus aledaños multitud de reuniones y plataformas. Entre ellos está la empresa privada, que gana un creciente peso en los esfuerzos sobre el cambio climático. Un ejemplo de ello es la Iniciativa Climática de Líderes Financieros (CFLI, en sus siglas en inglés), que Guterres encargó liderar al multimillonario Michael Bloomberg. El grupo, en el que se incluyen grandes bancos, aseguradoras y fondos de inversión, presentó la semana pasada el informe «La financiación de un futuro de bajo carbono» y el miércoles presentará una batería de acciones ligadas a las conclusiones del informe.

Incluso el sector petrolífero tendrá este lunes una reunión donde buscará mostrarse como un aliado de los esfuerzos contra el cambio climático. Las grandes empresas del sector -como Chevron, ExxonMobil, BP o la española Repsol- presentarán sus compromisos para invertir en tecnología de captura y almacenaje de carbono y de reducción de emisión de metano.

La cumbre viene además calentada con el impulso de las movilizaciones que cientos de miles de jóvenes han protagonizado en Nueva York y en el resto del mundo. El fin de semana, la Gran Manzana acogió una gran manifestación dentro de la huelga climática mundial y una conferencia en la ONU protagonizada por joven. Este lunes, una de las presencias más esperadas en el arranque de la cumbre climática será la de Greta Thunberg, la líder juvenil que se ha convertido en la cara visible de la exigencia a instituciones, gobiernos y empresas de que tomen medidas concretas.