Un producto de Monsanto
Un producto de Monsanto - REUTERS

Un tribunal confirma que el glifosato es «causa sustancial» de cáncer

El veredicto dado a conocer hoy es el primero a nivel federal y el afectado es un hombre, Edwin Hardeman, de 70 años, que entre 1980 y 2012 utilizó de forma regular para su jardín en California el polémico herbicida

Corresponsal en BerlínActualizado:

La demanda fue interpuesta por Edwin Hardeman, un hombre que hoy tiene 70 años y que entre que entre 1980 y 2012 utilizó de forma regular e su jardín de California el polémico herbicida, que se comercializa bajo el nombre de Roundup. Hardeman padece un linfoma no hodgkiniano, un cáncer que afecta a los linfocitos de la sangre, y llevó a los tribunales a Monsanto por comercializar un herbicida, el glifosato, causante de su enfermedad. Ahora, una vez concluido por un jurado en la corte federal de San Francisco que Roundup fue un «factor sustancial» en el desarrollo cáncer de Hardeman, el proceso avanza hacia la fase en la que el jurado debe decidir si Monsanto es responsable de ello. Si esa última consideración es positiva, millones de enfermos de cáncer en todo el mundo podrían reclamar compensaciones a la empresa, cuya matriz es la alemana Bayer.

Se trata del segundo veredicto que considera probada la relación entre cáncer y uso del glifosato de Monsanto después de que un jurado estatal de California condenara el año pasado a la compañía a pagar 289 millones de dólares, cantidad reducida después a 78 millones, 39 millones por daños y otros 39 de castigo ejemplar, a un jardinero también expuesto al producto. «El veredicto refuerza lo que otro jurado falló el año pasado y lo que los científicos del estado de California y la OMS han concluido: el glifosato provoca cáncer a la gente», defiende el presidente de la organización ecologista Environmental Working Group, Ken Cook. «Mientras se acumulen demandas similares, habrá más pruebas de que Roundup no es seguro, y se demostrará que la compañía lo ha intentado ocultar», continúa. En la primera demanda contra Monsanto en EE.UU, el jurado determina que la compañía «no advierte correctamente del riesgo para la salud» que supone el producto y consideró el herbicida como causa principal de la enfermedad del afectado en aquel caso, Dewayne Johnson. Johnson padece, al igual que Hardeman, un linfoma no hodgkiniano. El jardinero utilizó el polémico herbicida Monsanto de manera frecuente mientras trabajaba en San Francisco y, según él, fue la exposición continuada a este producto lo que le causó cáncer.

Monsanto tiene recurrido ese primer veredicto de culpabilidad ya que considera que ni este ni la condena «están respaldados por las pruebas ni por la ley», y seguramente recurrirá también la segunda sentencia, pero los abogados de Hardeman aseguran que pueden presentar evidencias que demuestran los esfuerzos de la compañía para influir en científicos, reguladores y el público en general sobre la seguridad de sus productos, algo que no se les permitió en la etapa inicial.

Bayer ha emitido un comunicado que el que se declara «decepcionada» con la decisión inicial del jurado. «Confiamos en que la evidencia en la segunda mostrará que la conducta de Monsanto ha sido apropiada y que la compañía no debería ser responsable por el cáncer del demandante», dice la firma, pero sus acciones están cayendo estrepitosamente en las bolsas porque se estrecha el cerco a su responsabilidad. En total hay cerca de 11.200 juicios pendientes contra Roundup solamente en juzgados de Estados Unidos y el herbicida es utilizado en todo el planeta.

Bayer siempre ha negado las acusaciones de que Roundup o el glifosato provoquen cáncer. Asegura que décadas de estudios y evaluaciones regulatorias, principalmente de datos de exposición humana en el mundo real, han demostrado que el herbicida es seguro para el uso humano. La adquisición por parte de la multinacional alemana de la estadounidense Monsanto el pasado año, por más de 55.000 millones de euros, ha otorgado a la histórica farmacéutica la posición de líder en el mercado de protección de cultivos. De la compra de Monsanto, además, ha heredado uno de sus nuevos centros de excelencia mundial en la investigación de semillas, llamado San Nicolás y situado en La Mojonera, en el epicentro de los invernaderos de Almería, además de los de El Ejido y Níjar, que componen un importante hub centrado en cultivos hortícolas para la mejora genética en invernaderos. A eso se le añade otro en Murcia de desarrollos al aire libre en plantas como lechuga, tomate, melón, brócoli o coliflor, y uno más en Brenes (Sevilla). El gigante alemán facturó en nuestro país 688 millones de euros en 2018. Por áreas, según datos de la empresa, la mayor parte corresponden al negocio farmacéutico, con 333 millones. Crop Science (cultivos) facturó 211 millones, un 3,6% más que el año anterior, de los que 36 millones proceden de la incorporación de Monsanto. El área de autocuidado de la salud registró 111 millones, un 1,1% más que en 2018, y por último el negocio de salud animal alcanzó los 33 millones (5,2% más).

«Los agricultores siguen utilizándolo porque es un producto seguro», defendió Protasio Rodríguez, responsable del área de Crop Science, tras la última presentación de resultados, «no esperamos un impacto negativo en España en ventas», destacando que hay más de 800 informes científicos que avalan la inocuidad del glifosato.