Manteros en la calle Preciados
Manteros en la calle Preciados - Maya Balanya

«Se trata de crimen organizado y blanqueo de capitales»

Detras del «top-manta» hay todo un entramado criminal más profundo y que mueve miles de millones de euros

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El universo del «top-manta» es mucho más complejo que el que se ve sobre las aceras de tantas ciudades de España. Detrás, hay todo un entramado criminal extraordinariamente más profundo y que mueve miles de millones de euros. Y al que las distintas fuentes policiales consultadas por este periódico no dudan en calificar así: «Se trata de redes de crimen organizado; además, existe un trasfondo también importante, que es el del blanqueo de capitales, sobre todo por parte de los exportadores y los mayoristas que surten a las mafias».

El viaje de los productos que llegan a España es de muy largo recorrido. Un ejemplo: cada día se mueven por los mares y océanos del mundo alrededor de cien millones de contenedores en barcos. Lógicamente, la mayoría de la mercancía que trasladan es legal. Pero otra mucha no. Y ese es el método predilecto en estos grupos.

La amplísima variedad de la oferta, prácticamente «toda falsificada», especifican nuestras fuentes, sale de China. Lugares como Hong Kong son el puerto de partida de pantalones, camisetas, perfumes, gafas de sol, bolsos y un catálogo que casi no tiene fin en el que algunos patrones de confección son bastante parecidos a los originales y otros mucho más burdos.

El material viaja hasta distintos puertos. Si bien antes, en España, era común que llegaran partidas a Valencia y Algeciras, ahora el punto de desembarco está más lejos, como Holanda. «Ahí es donde se está moviendo todo en la actualidad. Una vez se encuentran los contenedores en Europa, las mafias (sobre todo, senegalesas) que controlan la venta ambulante ilegal encargan a la carta las cantidades que necesitan, desde España». Así es como salen estas falsificaciones, con conductores a sueldo que recogen en camiones la mercancía y, aprovechando la falta de fronteras en territorio Schengen, atraviesan medio continente hasta llegar a distintos puntos de nuestro país.

Tiene especial relevancia el papel de Madrid, y, sobre todo, el céntrico barrio de Lavapiés, donde se encuentra la mayoría de los «pisos-almacenes» (muchos de ellos, «okupados» que acumulan lo que luego llega a las mantas. Luego, está la pata más débil y visible del entramado delictivo, los propios «manteros», que venden, generalmente al doble de lo que han pagado sus jefes, todo aquello que les dan. Y a los que tienen que rendir cuentas.

Lo que no ha quedado constatado aún (al menos, no hay denuncias) es si estas personas están pagando algún tipo de deuda a cambio del viaje en patera a nuestro país, como ocurre con otras mafias como las de la prostitución. Se trataría, además, de trata de seres humanos.