Tras la avispa velutina, los apicultores españoles alertan de la llegada de una más peligrosa: la mandarina

En la Feria de O Porriño, en Vigo, se piden medidas para evitar la entrada de este animal en la comunidad, aún más letal y destructiva que la temida avispa velutina

MadridActualizado:

Los apicultores temen la llegada a España de una nueva especie invasora de avispa, peor que la asiática (vespa velutina): la avispa mandarina. «No queremos crear alarma, pero sí una clara advertencia para que no pase lo mismo que con la velutina», advirtió ayer Esther Ordóñez, presidenta del consejo regulador de Mel de Galicia.

La presidenta del consejo regulador de la Indicación Geográfica Protegida Mel de Galicia ha exigido a la Xunta y al Gobierno central medidas para impedir la llegada de nuevas especies invasoras en Galicia, como es el caso de la avispa mandarina.

Ordóñez explicó en la 31 edición de la feria apícola de Galicia que la avispa madrina, letal y más temmida aún que la mandarina, es de origen asiático, procedente de Japón, donde se considera el insecto más peligroso. Es una cazadora implacable que se alimenta de otros grandes insectos, tales como abejas, otras avispas y mantis religiosas. Esta especie ya ha llegado a China.

Los apicultores están preocupados, ya que en cualquier momento podría llegar en la carga de algún barco a Europa, al igual que pasó con la velutina. Insisten en la importancia de establecer unas medidas que impidan su entrada en la comunidad, para evitar el contratiempo sufrido por la avispa velutina, que «ha encarecido los costes del producto».

La miel más reconocida de España

En Galicia hay 3.500 apicultores y 176.000 colmenas registradas. Galicia es considerada el origen de todas las mieles que se producen en España y Europa, es la que más colmenas y apicultores tiene adscritos y la que certifica más producto cada año. Es por el importante posicionamiento de la miel gallega que la llegada de estas especies tan destructivas puede provocar grandes pérdidas.

Durante la feria apícola se agotó toda la miel que estaba en venta e incluso muchos apicultores no pudieron asistir porque se acabaron sus existencias antes del certamen. «Tenemos más demanda que producto», afirma Esther Ordóñez.