Timo en Venecia: dos cafés y dos aguas por 43 euros

Tormenta por los precios de un bar de la plaza de San Marcos, que recibe cientos de llamadas con ofensas e insultos

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Un café expreso suele costar en un bar italiano noventa céntimos. Pero por el mismo café se pagan 11,50 euros, un lujo que no está al alcance de todos, si el expreso se toma frente a la basílica de San Marcos de Venecia, en una de las plazas más bellas del mundo. En el café Lavana, bar histórico construido en 1750, situado a la sombra de la Torre del Reloj y frecuentado en el pasado por ilustres personajes, un turista ha pagado 43 euros por dos cafés y dos botellas pequeñas de agua mineral (de 0,25 litros).

El pagano ha sido Juan Carlos Bustamante, 62 años, un romano del Movimiento 5 Estrellas. Colocó el recibo en Facebook y de inmediato se convirtió en viral, recibiendo miles de comentarios. Se vuelve a producir así la enésima polémica por los precios que se cobran en Venecia, ciudad de arte que acoge al año 28 millones de turistas. Se trata de una cifra que sitúa a la ciudad de los canales al borde del colapso. El límite máximo debería ser de 19 millones de turistas al año, lo que supondría 52.000 visitantes al día, en la práctica un turista por cada habitante de la ciudad de la laguna, según un reciente estudio de un grupo de economistas de Ca’ Foscari.

Precio abusivo

Hoy la realidad de Venecia es que se ve desbordada y se producen todo tipo de abusos, tanto por parte de algunos locales venecianos, como por algunos turistas que se saltan a la torera las normas del ayuntamiento para mantener el decoro de la ciudad. El precio de 43 euros por dos cafés y dos botellas pequeñas de agua mineral, lo han visto algunos como un atraco, aunque sean consumidos en una terraza con un escenario que quita el hipo, como es la plaza de San Marcos, al tiempo que de fondo se escuchaba la música de una orquestina.

El teléfono del Café Laviana recibió muchas llamadas telefónicas llenas de insultos, según ha reconocido el director del local, Massimo Milanese: «He tenido centenares de llamadas que nos ofenden e insultan, llamándonos ladrones. En un caso precedente me llegaron también cartas ofensivas, una incluso con excrementos dentro. Los cafés históricos tienen costes más altos de manutención», se justifica Milanese.

Mirar el menú

En las redes sociales, la mayoría critica el costo de la consumición del bar Lavena y lo califica como desproporcionado y abusivo. Los hay también que expresan alguna comprensión hacia los gestores del bar, argumentando que sentarse a tomar un café en el «salón» al aire libre más bello del mundo, tiene un mayor coste. Así lo destaca el director del bar Lavena, Massimo Milanese, que además subraya: «No entiendo por qué un cliente que mira el menú decida quedarse si no está de acuerdo con los precios». El problema está en que muchas veces los turistas no miran el menú ni preguntan, y de ello se aprovechan con frecuencia el personal desaprensivo de algunos locales. En cualquier caso, los turistas están advertidos. En especial, los que visitan Venecia.