Varias jóvenes disfrutando del sol este viernes en la playa de la Malvarrosa de Valencia.
Varias jóvenes disfrutando del sol este viernes en la playa de la Malvarrosa de Valencia. - Efe

El «tiempo loco» de febrero pasa factura al campo europeo y multiplica los incendios

La escasez de lluvias y la preponderancia del tiempo soleado favorece el turismo y modifica amplios cultivos

Londres - París - Berlín - RomaActualizado:

En los dos primeros meses de 2019, en Europa se han registrado 480 incendios forestales de más de 30 hectáreas, una cifra que se suele alcanzar a mediados de agosto, según datos del Servicio de Gestión de Emergencias de la agencia europea Copernicus. En España, Francia, Reino Unido, Italia o Alemania, el calor de este febrero no ha sido solo una anécdota. El potente anticiclón ha generado problemas de contaminación en las ciudades de varios países o repercusiones en los cultivos, mientras el calor ha batido marcas absolutas para el segundo mes del año, como en Reino Unido a 21,5ºC el miércoles, o Francia, con la tarde más calurosa en promedio para un mes de febrero, de 21,3°.

Reino Unido, un clima para elaborar vinos espumosos

Reino Unido ha vivido esta semana sus días más caluroso en invierno de toda su historia. Por primera vez en las islas, y durante 3 días consecutivos, se alcanzaron temperaturas de más de 20º en una ola de calor que ha hecho que en Gran Bretaña haya hecho más calor que en Argelia. Algo que ha encantado a los británicos pero que ha dejado diversos datos de consideración. El primero, el del aumento de la contaminación en las principales ciudades, con la activación de los protocolos. Otro dato negativo han sido los incendios causados por la sequedad del terreno y las altas temperaturas. El miércoles tuvo lugar el más grande de todos en un páramo del norte de Inglaterra. Además, las heladas que se esperan para los próximos días pueden ser muy perjudiciales para las cosechas, señalan los expertos.

Pero también ha dejado buenas noticias, especialmente para varios sectores específicos, como el de los vinos espumosos. Para producirlos, el terreno húmedo y fresco de Inglaterra no era especialmente bueno, pero este atípico invierno ha ayudado a que el país sea cada vez más apto para elaborar este tipo de bebidas que intentan rivalizar con los de la región francesa de Champagne. También se ha visto reforzado el sector de la fresa. Los primeros lotes del de esta fruta llegarán a los supermercados este fin de semana a pesar de que su temporada no comienza oficialmente hasta el 1 de mayo. Sin embargo, estas (incluidas las variedades tempranas cultivadas en invernaderos) se han visto favorecidas después de que las recientes temperaturas contribuyeran a acelerar el proceso de maduración. Todo debido a este suave invierno y a los recientes altos niveles de luz.

Incendios en Córcega

En Francia, el mes de febrero ha sido uno de los más cálidos y soleados de la historia, vivido a partes iguales con alegría, sorpresa y reserva. Terrazas, playas, restaurantes de calle, han vivido el acontecimiento como «lluvia caída del cielo». Con rostros menos amables: tormentas e incendios en Córcega, crecimiento significativo de la polución en París y las grandes ciudades, o «desarreglos» en la agricultura de temporada, víctima, siempre, de los caprichos meteorológicos.

Nadie sabe si la primavera del mes de febrero ha sido un «accidente», un «azar» –entre los infinitos azares de la historia del clima–, o una «consecuencia» del cambio climático. Robert Vautard, investigador del laboratorio de ciencias del clima y el medio ambiente, analiza la cuestión de este modo: «De entrada, solo podemos agradecer el buen tiempo. Y aprovecharlo. Nos aprovechamos del bueno tiempo y el sol, consumimos menos energía, etcétera. Desgraciadamente no puedo callar mi inquietud. Un tiempo tan primaveral, durante el mes de febrero, quizá se inscriba en la historia de fondo del cambio climático, que está modificando los ecosistemas planetarios. A medio plazo, mucho me temo que sigamos sufriendo cambios imprevisibles y amenazantes». Buena noticia: los partes meteorológicos anuncian frío, lluvia y tiempo invernal para primeros de marzo.

Alemania pide tener cuidado con el sol

En la página web de la Agencia de Climatología alemana, un inédito aviso ha sido publicado este mes de febrero: la recomendación de no exponerse al sol sin protección solar. Semejante advertencia es rara en este país incluso en verano, tan extraña como los 20º que han llegado a marcar los termómetros, solo superados en la serie histórica de este mes por el febrero de 1900, que llegó a tocar los 23º. Como consecuencia, se están reproduciendo especies de mosquitos que pueden transmitir los virus de enfermedades tropicales severas como la fiebre del Nilo Occidental, Chikungunya, Dengue o Zika a los humanos. «Tres de estas especies ya se han establecido en Alemania», dice Doreen Walther, experta en mosquitos del Centro Leibniz para la Investigación del Paisaje Agrícola (ZALF) en Müncheberg (Brandeburgo), «el mosquito tigre asiático, del cual hay poblaciones en Baden-Wurtemberg, Baviera, Turingia y también en Hesse; el mosquito arbusto japonés que ya ha conquistado hasta Sajonia-Anhalt, Berlín, Brandeburgo y los estados del norte de Alemania; y la especie Aedes koreicus, para la cual no existe un nombre alemán. Se descubrió en Augsburgo, Baviera, y ahora hay una población en Wiesbaden (Hesse)».

El sector agrícola alemán también se ve perjudicado por las floraciones tempranas y la sequía. El número de empresas en peligro de insolvencia ya ha aumentado en un 11,1%, de manera que 5.049 granjas se consideran financieramente débiles y corren el peligro de desaparecer. Se espera, por ejemplo, la peor cosecha de patata de los últimos años y las más perjudicadas son las empresas que requieren forraje para los animales, dado que la escasez aumenta el precio y además deben desplazarse a grandes distancias para conseguirlo.

Más turismo de Carnaval

Italia ha registrado en este invierno una ola de calor excepcional y ha visto con anticipación los árboles en flor. «Desde el inicio del año nos llega aire caliente y seco desde el noroeste que contribuyen al aumento de las temperaturas», afirma la meteoróloga Pamela Turchiarulo. Ya el 2018 se consideró el año más caluroso en Italia desde al menos dos siglos, y se teme que otro tanto ocurra en este año. La Asociación nacional de Agricultores (Coldiretti) indicó que el progresivo asemejarse del clima italianos al de los trópicos, con tormentas, tornados, sequía y nuevos insectos había producido un daño a los cultivos estimado en 500 millones de euros. Coldiretti denuncia que el cambio climático está produciendo un modelo de desarrollo en Italia ha causado en los últimos 25 años la reducción de al menos en 13 millones de hectáreas las zonas agrícolas presentes en Italia.

En contraste con los daños, el buen tiempo ha supuesto un incremento del turismo en las ciudades de arte. En Venecia, en la primera jornada de su célebre Carnaval asistieron 110.000 personas, frente a las 70.000 del año pasado. Y en Roma, frente a unos pocos días fríos se han impuesto las temperaturas con más de 20º, con las terrazas de los bares y restaurantes concurridas como nunca en este invierno.