Manifestación de trabajadoras sexuales en Madrid - IGNACIO GIL | Vídeo: El Gobierno impedirá la constitución del primer sindicato de trabajadoras sexuales ATLAS

El tesorero del fallido sindicato de trabajadoras sexuales cobra a mujeres por iniciarlas a la prostitución

Joaquín P. Donaire, gestor de Aprosex, cobra hasta 90 euros por convertirlas en profesionales «con mayor seguridad y sabiduría»

BARCELONAActualizado:

El primer sindicato de trabajadoras sexuales que iba a hacer historia en España se llama OTRAS, Organización de Trabajadoras Sexuales. Su sede está en Barcelona y lo iba a presidir una mujer aunque el sindicato iba a ser estatal y estaba pensado para acoger trabajadores masculinos del sexo. «Estamos haciendo historia», dijo el jueves a ABC Concha Borrell, una de las impulsoras del sindicato. Pero lo hacía antes de que la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, asegurara que «le habían colgado un gol» y anunciara su anulación.

Borrell, que se perfilaba como presidenta del fallido sindicato, celebraba solo horas antes su satisfacción por «haber dado un importante paso hacia adelante para reconocer los derechos laborales de las trabajadoras del sexo después de muchos años de lucha». El sindicato empezó a gestarse hace dos años pero los trámites administrativos para su aprobación se iniciaron hace apenas dos meses. «Han sido dos años de intensos contactos con asociaciones de toda España que están en esta misma lucha», contó la portavoz de OTRAS quien no quiso más detalles de los estatutos y el sindicato. «Aún estamos trabajando en poner en marcha la web, y en darnos a conocer. Queremos ofrecer una información más reposada sobre lo que representará el sindicato».

El núcleo de este nuevo sindicato encuentra sus raíces en Aprosex, que forma, previo pago, a mujeres que se quieren instruir en el mundo de la prostitución mediante cursos que oscilan entre los 60 y 90 euros.

Un hombre entre los impulsores

El tesorero de esta asociación, según confirmaron a Servimedia fuentes cercanas a la misma, es Joaquín P. Donaire. Su participación en la formación del sindicato, según estas mismas fuentes, se entiende porque «en un sindicato tiene que haber hombres y mujeres». También justificaron su papel como gestor en Aprosex, supuestamente sólo formada por trabajadoras del sexo, porque que es «el tesorero» y, por tanto, maneja la contabilidad de esta asociación que cobra 15 euros mensuales a sus afiliada y hasta 90 euros por cursos de iniciación a la prostitución.

En la oferta de sus cursos afirman que «ser prostituta, hasta ahora se aprendía a base de tener servicios e instruirse sobre la marcha, pero ello ocasiona muchos sustos, disgustos, soledad y en ocasiones tristeza y vergüenza», por lo que la propia Concepción Borrell imparte una formación «que hará de vosotras, profesionales con mayor sabiduría, con mayor seguridad y que os planteará dudas y preguntas a la vez que solucionaremos muchas de vuestras dudas».

Sin relación con los proxenetas

Según las mismas fuentes, el sindicato de trabajadoras sexuales niega tener relación directa con proxenetas o dueños de locales de alterne, puesto que precisamente pretende defender los derechos laborales de las mujeres que se dedican a esta actividad.