Laura abraza a su hija Ainhoa, afectada de una enfermedad neurológica rara
Laura abraza a su hija Ainhoa, afectada de una enfermedad neurológica rara - Marta Dias

Terapia «placebo» a 8.000 euros

Sin aval científico y con tarifas de 8.000 euros, el cuestionado método Doman para lesiones cerebrales que popularizó Bertín Osborne sigue seduciendo a miles de familias en España

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Ninguna publicación científica lo avala y los neurólogos niegan sus supuestos «efectos milagrosos». Pese a ello y a su precio prohibitivo (8.000 euros por varias sesiones de tratamiento), el controvertido método Doman, que consiste en realizar ejercicios repetitivos de estimulación cognitiva y física para recuperar lesiones cerebrales en niños, sigue arrastrando a miles de familias desesperadas que no han encontrado en la medicina convencional el «arropamiento» esperado.

La terapia, que lleva años en el punto de mira de la comunidad médica y científica, se dio a conocer en España a través del testimonio del cantante Bertín Osborne, que aplicó durante años el método a su hijo Kike, aquejado de una lesión cerebral. Osborne se convirtió en el embajador de Doman en nuestro país y a raíz de su experiencia ofrece desde hace años a través de la Fundación Bertín Osborne «orientación y apoyo emocional» a otras familias que se encuentran en una situación similar. El método Doman, que inventó el fisioterapeuta norteamericano Glenn Doman en los años 60, junto al psicólogo Carl Delacato, parte de la teoría de que el desarrollo del cerebro infantil se produce a través de etapas similares a las de la evolución de los animales. Así, según sostienen sus impulsores, «un fallo en el desarrollo de las mismas conduce a un daño cerebral o a una organización neurológica inapropiada que derivará, en la mayoría de los casos, en retraso mental, dificultades de aprendizaje o trastornos de conducta».

Imitan el rastreo animal

La solución pasa, según arguyen, por que el niño realice ejercicios que imiten los movimientos de los animales (como el rastreo o el gateo) para estimular el desarrollo psicomotriz, acompañados de otras prácticas de estimulación sensorial y de respiración. Los padres del cuestionado método aseguran que todas estas actividades, diligentemente dirigidas por los padres (que pueden dedicar hasta ocho horas diarias al tratamiento de sus hijos), «promueven la integración sensorial y motora en las células dañadas del cerebro».

El método lleva años cuestionado dentro y fuera de nuestro país. La Sociedad Americana de Pediatría ha advertido en varios informes (1968, 1982, 1999, 2002 y 2005) de la falta de investigación sobre la eficacia del método. Los neuropediatras señalan la nula validez científica de esta terapia, que tiene un alto coste para las familias. Una tanda de tratamiento (varias sesiones para instruir a los padres) cuesta unos 8.000 euros, a los que debe sumarse el coste del viaje y la estancia en los dos únicos centros en el mundo que instruyen sobre este método, uno situado en Estados Unidos y otro en Italia.

«Plasticidad cerebral»

Miguel Ángel Hernández Latorre, coordinador del Servicio de Neurologia del Hospital de Nens de Barcelona, niega en declaraciones a ABC la eficacia del método y advierte a las familias de que «no hay ni una sola publicación científica que avale sus resultados».

Atribuye los «resultados obtenidos en algunos casos» a «la plasticidad del cerebro» en las primeras etapas de la vida. «Los pequeños avances que algunos padres atribuyen a la terapia se producirían igual con una buena estimulación y las técnicas convencionales». El experto desconfía, por otra parte, del elevado precio de la terapia. «Es cuanto menos sospechoso que cueste tanto dinero», señala en declaraciones a ABC. El neuropediatra recuerda las advertencias de sociedades científicas de peso como la americana y alerta del posible efecto pernicioso de algunas prácticas que pregona el método como el «masking», que consiste en respirar a través de una máscara especial para supuestamente aumentar el dióxido de carbono y estimular así el desarrollo pulmonar, el volumen torácico y la vasodilatación cerebral. «No solo no tiene ninguna base científica sino que es perjudicial», alerta el experto.

«Los pequeños avances que algunos padres atribuyen a la terapia se producirían igual con una buena estimulación y las técnicas convencionales»
Miguel Ángel Hernández Latorre , Neuropediatra

Ni las reiteradas advertencias de los especialistas ni su disuasorio precio han impedido que miles de familias desesperadas por la situación de sus hijos sigan confiando en el método. La mayoría lo aplican sin abandonar la medicina convencional. Es el caso de Laura García, una «madre coraje» de Tarrassa (Barcelona) que lleva una década luchando por su hija Ainhoa, afectada de una rara enfermedad neurológica para la que no hallan curación.

Ainhoa tiene nueve años y más de ocho se los ha pasado transitando por hospitales. A los siete meses de vida, su madre supo que algo no iba bien en su pequeña. Tras un largo peregrinaje médico, finalmente obtuvo lo más cercano a un diagnóstico. «Su hija tiene un problema neurológico de origen desconocido», le dijeron. Las causas del mal de Ainhoa, que le ocasiona retraso psicomotor, episodios de epilepsia, problemas oculares severos y discapacidad intelectual, entre otros problemas, siguen siendo hoy, casi una década después de ese primer diagnóstico, una incógnita para los especialistas que llevan años escrutando el desarrollo neurológico de la menor.

Laura empezó a luchar por mantener a su hija «a flote» cuando acababa de cumplir los treinta años. El recorrido médico de su pequeña quedó, según afirma, «en punto muerto», por lo que, sin soltar la mano a la medicina convencional, desesperada, optó por abrir para su hija un camino paralelo. Supo, según explica, del método Doman a través de la Fundación de Bertín Osborne.

«Tuve que dajar de trabajar»

Desde entonces, lo ha ido alternando con las visitas al neurólogo. «Durante años cada seis meses realizaba una estancia de una semana en alguno de los dos centros (Italia o Estados Unidos y luego, al regresar a España, le realizaba a mi hija la estimulación que me enseñaban los profesionales del método», explica esta madre, que tuvo que dejar de trabajar para aplicar las ocho horas diarias de tratamiento a su pequeña. Para costearse el tratamiento, organizó desde concentraciones de motos, hasta mercadillos solidarios e incluso llegó a repartir huchas por toda Terrassa, por lo que le dieron el apodo cariñoso de «la madre de las huchas». «Gracias al método Doman Ainhoa empezó a andar, bailar, cantar, incluso estuvo varios años escolarizada pero hace unos meses tuvo una fuerte recaída y ahora estoy buscando financiación para aplicarle de nuevo la estimulación», afirma la madre, que ha creado la Asociación Rayo de Luz (unrayodeluz.2019@gmail.com) con el fin de obtener fondos par su pequeña y ayudar a otras familias que se encuentran en su situación.

Durante años, Laura invirtió 8.000 euros cada seis meses en el tratamiento. Calcula que hasta ahora lleva gastados unos 24.000 euros, a los que deben sumarse los gastos de cada una de las semanas de estancia, según explica. Un coste inasumible para una modesta economía como la suya. Ingresa cada mes 204 euros del Inem (ya no trabaja) y 260 por el grado de dependencia de su hija. «Tengo que buscarme la vida porque la terapia le ayuda», afirma Laura, quien matiza que pese a seguir el método sigue apoyada en los médicos que llevan años tratando a la pequeña en sus recaídas. «Que siga el método no significa que no valore lo que han hecho por mi hija», señala.