Temor a que la batalla de los lazos amarillos se cuele en las aulas

Desde los sindicatos temen que la polémica comience junto a los escolares en el nuevo curso

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En Cataluña, el nuevo curso escolar arrancará marcado por el actual clima de crispación política y el déficit de profesores e infraestructuras en la red educativa pública, según denuncian en declaraciones a este diario los principales sindicatos del sector.

El curso 2017-2018 se cerró en plena tormenta política por las acusaciones de incitación al odio en algunas escuelas e institutos tras el referéndum ilegal del 1-0 (algunos docentes del IES El Palau de Sant Andreu de la Barca siguen investigados presuntamente por humillar a los alumnos hijos de guardias civiles), y esta nueva etapa escolar se augura también convulsa desde el punto de vista político. «Ahora la polémica está centrada en la retirada de lazos amarillos y temo que eso también acabe afectando a la escuela», indica en declaraciones a este medio el secretario general de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (CC.OO.) en Cataluña, Manel Pulido.

Amenazas

Desde el punto de vista estrictamente educativo, las clases arrancan, según las centrales, con importantes carencias que amenazan la calidad educativa. Las dos más importantes: la falta de profesorado y las mejoras pendientes a nivel de infraestructuras. «Hay un déficit estructural en las plantillas que se arrastra desde hace años y aún no se ha resuelto», dice Pulido. Reconoce que el curso pasado, en cumplimiento de un acuerdo cerrado en 2017, el Govern sí incrementó las plantillas, aunque «al prorrogarse los presupuestos, este año no han aumentado». Esta falta de docentes afectará a los centros, según denuncia el sindicato, de forma preocupante en el curso 2019-2020, cuando se prevé «la mayor llegada de alumnos de Educación Primaria a Secundaria».

Los trabajadores del sector educativo coinciden en que el problema de la falta de infraestructuras educativas no se centra solo en los barracones. «Hay módulos prefabricados que incuso son más dignos que los propios centros», asegura Manel Pulido. El gran problema es, según explica, «que para acoger a todo el alumnado que está llegando y llegará a los institutos en los próximos años se necesitan más institutos».

Medidas políticas

El ambicioso plan anunciado por la entonces consejera Irene Rigau en 2012 para eliminar en solo dos años los barracones ha quedado olvidado en la memoria. «Estas infraestructuras ya se han cronificado en la educación pública catalana y desde hace años no bajan de un millar», denuncian en declaraciones a ABC fuentes sindicales.

Por otra parte, en sus primeras comparecencias públicas, el consejero de Enseñanza, Josep Bargalló anunció su intención de suprimir los conciertos a los centros educativos que separan por sexos. Su intención es, según anunció, no renovar en el curso 2019-2020 los conciertos a estos centros. Advirtió, asimismo, de que los «controlará muy de cerca» para ver si cumplen con su responsabilidad de escolarizar a inmigrantes.

El sindicato Ustec, mayoritario en la educación pública, reclama a Bargalló protección para todos los docentes acusados de incitación al odio tras el 1-0 y un esfuerzo adicional para «reconciliar el departamento que dirige con los profesores de la red educativa catalana», algo que pasaría por revertir los recortes salariales realizados en los ultimos años.