La tasa de repetición de curso en España es más alta en tiempos de bonanza económica

España es uno de los países con mayores tasas de repetición de la OCDE y es solo superada por Bélgica. En el otro extremo se ubican Japón, Noruega, Islandia o Reino Unido con tasas prácticamente nulas de repetición

El 36,1 por ciento de los alumnos de 4º de la ESO ha repetido al menos un curso en 2014-2015, según un estudio de la Fundaciones Sociedad y Educación y Ramón Areces

MADRIDActualizado:

España tiene una de las tasas más altas de repetición de los países de la OCDE. Según datos del informa PISA 2015, esta es del 31,3 por ciento a los 15 años, por lo que solo somos superados por Bélgica, que lidera la tabla con un 34 por ciento. En el otro extremo se ubican Japón (0), Noruega (0), Islandia (1,1) o Reino Unido (2,8) con tasas nulas, en algunos casos, de repetición.

Lo llamativo es que durante la crisis económica en España la tasa de repetición bajó, mientras que en periodos de auge económico repuntó. Es una de las conclusiones del estudio «Indicadores comentados sobre el estado del sistema educativo español 2017», presentado ayer y realizado conjuntamente por las fundaciones Ramón Areces y Sociedad y Educación.

«Es difícil encontrar las causas a esta cuestión. Se podría decir que muchos alumnos optaron por estudiar al ver que el mercado laboral se complicaba. No sabemos los motivos», señaló Julio Carabaña, catedrático de sociología de la Universidad Complutense y uno de los autores del estudio. Sin embargo, sí se aventuró a analizar las consecuencias de la repetición. «En primer lugar, un alumno repetidor cuesta lo mismo que el que no repite; por otro lado, estos alumnos condicionan los resultados de PISA y, por último, el refuerzo académico debe hacerse siempre, no solo cuando el alumno repite». Dentro de España, hay notables diferencias por comunidades. Cataluña (22,4), Navarra (26,3), Asturias (30,5), Madrid (33,7), Cantabria (33,8) y Galicia (34,2) se encuentran por debajo del promedio nacional en repetición. En el otro extremo están las comunidades con las peores cifras: Castilla y León (36,2), La Rioja (37,8), Extremadura (38), Andalucía (38,3), Baleares (40,5), Canarias (40,9), Comunidad Valenciana (41,1), Murcia (41,6), Castilla-La Mancha (42,1) y Aragón (47,8). «¿Alguien puede explicar por qué en Aragón, vecina de Cataluña y Navarra, los alumnos que repiten curso son casi la mitad? Es incomprensible», planteó Carabaña.

Alumnos resilientes

Otro de los apartados que analiza el estudio es el correspondiente a los alumnos resilientes, es decir, aquellos que pese a encontrarse en entornos socioeconómicos desfavorables consiguen altos rendimientos educativos. España cuenta con un 39,2 por ciento de alumnos resilientes, diez puntos más que la media de los países de la OCDE. De hecho, se ubica solo por detrás de Estonia (48,3 por ciento). «En España hay un porcentaje relativamente alto que lo hace muy bien. Hay una buena proporción de estudiantes desfavorecidos con nivel alto de competencias y esto ha ido en aumento entre 2006 y 2015», explicó Pau Mari-Klose, sociólogo de la Universidad de Zaragoza. Mari-Klose explicó que la resiliencia depende de cuatro planos: el individual, el escolar, el familiar y el comunitario. Además, recordó que pese a que tenemos altas tasas de resiliencia, también lo son las de repetición y abandono escolar.

Por último, el sociólogo Miquel Ángel Alegre, miembro del Instituto Catalán de Evaluación de Políticas Públicas (Iválua) señaló que nuestro sistema educativo dispone de un nivel de autonomía escolar relativamente bajo en comparación con el resto de países de la OCDE.

«El nivel de autonomía en España es bajo en comparación con el de la OCDE, solo Grecia e Italia están por debajo de nosotros. ¿Es dramático? Depende del impacto que la autonomía tenga en los resultados académicos», apuntó Alegre. «Las escuelas podrán sacar partido a la autonomía pedagógica en la medida en que dispongan del conocimiento, del capital humano y de los recursos materiales necesarios y adecuados a la realidad del alumnado que escolarizan. La autonomía escolar abre la puerta a la innovación organizativa y pedagógica, a explorar nuevas estrategias docentes o cambios curriculares».