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Suicidio en Madrid: «Cuando una persona siente que su realidad social es incontrolable puede quitarse la vida»

Verónica, la mujer que se suicidó después de que se viralizara un vídeo sexual en el que aparecía, quería que la historia pasase

Suicidio Iveco: investigan si fue una expareja de la empleada la que compartió el video inapropiado

MadridActualizado:

Verónica Martín, de 32 años, se quitó la vida el pasado sábado después de que se difundiera un vídeo sexual entre sus compañeros de la fábrica de camiones CNH Industrial, propiedad del grupo Iveco, en Madrid. Según fuentes de la investigación, la víctima habría grabado las imágenes en las que está ella sola hace cinco años y se las habría enviado a su antigua pareja, con la que compartía trabajo en la planta de la capital situada en la Avenida de Aragón. Fue el pasado lunes 20 de mayo cuando se viralizó el vídeo, al parecer por un error por parte de la propia Verónica, y su marido accedió a él tres días después.

El caso está ahora en manos de la Policía Nacional, que según ha podido saber este periódico está investigando los hechos como un suicidio, después de haber encontrado a la mujer ahorcada en Alcalá de Henares, municipio en el que residía.

De acuerdo con los primeros testimonios, después de que la víctima supiera que su marido habría tenido conocimiento de las imágenes a ella «se le cayó el mundo». Preocupada por lo que opinaría su esposo, la mujer padeció una crisisde ansiedad el viernes y abandonó su puesto de trabajo antes de que acabara su jornada laboral. Un día después, según sus compañeros en la fábrica, se suicidó.

Acosada en la fábrica

Desde que el vídeo se distribuyese entre sus compañeros, estos la miraban constantemente e, incluso, se acercaron a su lugar de trabajo para comprobar quién era. En la fábrica trabajan unos 2.500 empleados y un 77% son hombres, según publicó Iveco el pasado 8 de marzo.

Tras ser víctima de este acoso, Martín llegó a hablar con el departamento de Recursos Humanos sobre las presiones que sufría, declararon ayer algunos trabajadores al programa «Espejo Público».

ABC se puso este martes en contacto con la empresa de automoción, que rechazó hacer declaraciones sobre lo ocurrido y trasladó la consternación y la pena por este suceso, tratando la situación «con mucha prudencia» y respeto a la familia de su empleada.

La única voluntad de Verónica era, según sus compañeros, que la historia pasase e intentar estar otra vez tranquila. No pensaba denunciar.

«Cuando una persona siente que su realidad social es incontrolable, en algunas ocasiones, lleva al suicidio»
Miguel Hierro , Psicólogo y profesor en la Universidad Autónoma de Madrid

Verónica no pudo soportar la presión porque se hiciese viral su filmación privada. Miguel Hierro, psicólogo y profesor en la Universidad Autónoma de Madrid, explica que probablemente la víctima percibiera que no tenía control sobre su vida, sintiera vergüenza por la grabación y por eso decidió quitarse la vida. «Cuando una persona siente que su realidad social es incontrolable, en algunas ocasiones, lleva al suicidio», señaló el experto.

La fallecida, que era madre de dos niños, pertenecía al sindicato CGT, que pide «cautela» para que «no se especule con lo acontecido hasta que se aclaren todas las circunstancias». En un comunicado emitido este martes y al que tuvo acceso este diario, la sección del sindicato en Iveco se limitó a informar de que su compañera trabajaba en la planta de la capital y que los hechos «no se han aclarado todavía».

Portavoces del sindicato han exigido responsabilidades a la fábrica y a los trabajadores por haber difundido las imágenes. «Es un tema de responsabilidad personal de todos y cada uno de los compañeros de Verónica», indicaron.

Por su parte, en otro comunicado que emitió el pasado lunes el Comité de Empresa de Iveco, se afirma que todos los empleados están en «shock» y que «la pena y la indignación les desasosiega». Tienen claro que no debería haber pasado y añaden que «el uso irresponsable de las redes sociales en todos los sentidos está produciendo trágicas consecuencias». Según el documento, «este caso tiene responsabilidades compartidas y tendrán que depurarse».

Concentración

Ayer mismo, sus compañeros se concentraron en la planta de la capital «a la hora del bocadillo» para manifestar su rechazo y dolor ante esta situación.

De acuerdo con el Código Penal, la difusión de un vídeo íntimo, aunque se haya grabado con el consentimiento de la persona, es un delito que puede suponer una pena de cárcel. La ley castiga con una condena de prisión de tres meses a un año o una multa de seis a doce meses «el que, sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquella, que hubiera obtenido con su anuencia,... cuando la divulgación menoscabe gravemente su intimidad personal».