El Stratolaunch
El Stratolaunch - Efe

Stratolaunch: El gran sueño de Paul Allen echa a volar

Despega con éxito Stratolaunch, el mayor avión de la historia, que buscara poner en órbita cohetes y naves espaciales

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

En la mañana del sábado, poco después del amanecer, una enorme estructura alada se elevó sobre el cielo del desierto de Mojave, en el Sur de California. Fue la primera prueba de vuelo del avión creador por Stratolaunch, el mayor de la historia de la aviación y el sueño de un visionario, Paul Allen.

El cofundador de Microsoft, dueño de una de las mayores fortunas del mundo, falleció a los 65 años el pasado octubre sin poder ni siquiera ver los primeros pasos de la gran ambición del final de su vida: revolucionar la conquista del espacio desde una lanzadera en vuelo.

Allen fundó Stratolaunch a finales de 2011 con la idea de solucionar un problema que lastra a la industria aeroespacial: la escasez de bases de lanzamientos de cohetes. El interés por el uso de satélites privados, el desarrollo del turismo espacial o las contribuciones privadas a la exploración del espacio -como el envío de cargamentos y astronautas a la Estación Espacia Internacional- se veían limitadas por la necesidad de utilizar esas bases. Un avión con capacidad de poner cohetes con satélites o naves suborbitales salvaría ese problema: podría despegar desde una pista de aterrizaje convencional.

El primer paso es lo que tuvo lugar este fin de semana: comprobar la fiabilidad del avión en vuelo. La nave de Stratolaunch, bautizada como ‘Roc’, despegó sin problemas, ejecutó un vuelo de dos horas y media, alcanzó una altitud de algo más de cinco mil metros y una velocidad máxima de 304 kilómetros por hora.

«Todos vosotros habéis sido muy pacientes y tolerantes durante años, esperando a que consiguiéramos hacer despegar a este pájaro enorme, y finalmente lo hemos conseguido», dijo tras el vuelo Jean Floyd, consejero delegado de Stratolaunch.

Envergadura

El ‘pájaro’ tiene unas alas mayores que las de ningún otro avión, con una envergadura de 117 metros, más que la largura de un campo de fútbol, y apenas cabe en un hangar de diez mil metros cuadrados modificado para él. Hasta ahora, el avión con más envergadura del mundo era el Antonov An-225 ‘Mriya’, un avión de carga de fabricación rusa. Hay otros aviones, sin embargo, más largos que el ‘Roc’.

EP
EP

La nave tiene la particularidad de tener dos cuerpos, lo que le da un aspecto de catamarán volador, y está previsto que pueda transportar cohetes y cargas de hasta 250 toneladas. Cuando esté en pleno funcionamiento, se elevará por encima de los diez mil metros de altura para desprender los cohetes que seguirán su rumbo hacia el espacio.

Parte de su estructura es convencional: utiliza motores Pratt & Whitney PW4000 de un Boeing 747. Pero en lugar de los cuatro motores que llevaría un avión convencional, el ‘Roc’ está dotado con seis.

«Ha sido un primer vuelo fantástico», celebró Floyd, que aseguró que el hito «nos acerca a la misión de proporcionar una alternativa flexible a los sistemas de lanzamiento terrestres».

«El vuelo ha sido suave, que es exactamente lo que quieres que sea un primer vuelo», dijo el piloto a los mandos de la nave, Evan Thomas. «Casi en su totalidad, el avión voló como estaba previsto, como queríamos».

El equipo de Stratolaunch lamentó que Allen no esté vivo para ver el vuelo. «Todos sabemos que Paul habría estado muy orgulloso de ser testigo de un logro histórico como el de hoy», aseguró Jody Allen, su hermana y administradora del Paul G. Allen Trust.

La compañía tiene el objetivo de que ‘Roc’ sea operativo en 2022, aunque no dio detalles de la hoja de ruta para conseguirlo. De lo que no hay duda es de que tiene el aliento de la competencia en el cogote. Virgin Orbit, de Richard Branson -otro multimillonario con ambiciones espaciales-, ultima un proyecto similar: LauncherOne, que busca lanzar cohetes con satélites u otra carga desde un Boeing 747-400 modificado. El consejero delegado de Virgin Orbit, Dan Hart, dijo el pasado miércoles que su compañía está «en un proceso avanzado para ofrecer nuevas oportunidades de lanzamiento a pequeños satélites que han tenido que esperar demasiado tiempo para su vuelo al espacio». Está previsto que la compañía pruebe su avión a mediados de este año, con la ventaja de que, a diferencia de ‘Roc’, el modelo de Boeing está consolidado.

Competencia

Pero la competencia en tierra lleva varios cuerpos de ventaja. SpaceX, de Elon Musk, avanza a buen paso en su desarrollo de cohetes reusables. La pasada semana, ejecutó con éxito la primera misión comercial de su cohete Falcon Heavy, que puso en órbita el satélite Arabsat-6A, mientras que ya consigue enviar y recuperar de forma rutinaria los cohetes que envía con cargamento a la Estación Espacial Internacional (EEI).

EP
EP

Cuando se creó Stratolaunch, Allen contó con SpaceX y Musk como compañeros de viaje, además de la compañía Scaled Composites, del Burt Rutan, el creador de SpaceShipOne, el primer avión espacial privado. La idea era que SpaceX diseñara una versión de su cohete Falcon 9 -que este mismo mes celebrará su 17º envío de cargamento a la EEI- que se adaptaría a la nave de Stratolaunch. La alianza apenas duró un año y SpaceX siguió su camino centrándose en lanzamientos terrestres.

Desde entonces, Stratolaunch ha barajado desarrollar sus propios cohetes e incluso una nave espacial para misiones tripuladas, pero en los dos últimos años ha buscado centrarse en conseguir el lanzamiento de cohetes Pegasus XL, desarrollados por su socio Northrop Grumman. Cuando esté a pleno rendimiento, podrá cargar y lanzar hasta tres de estos cohetes al mismo tiempo.