Jair Bolsonaro, presidente de Brasil
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil - Reuters

El Sínodo de la Amazonía propuesto por el Papa Francisco crea tensión entre Bolsonaro e Iglesia

La preocupación del Gobierno brasileño es que los temas del Sínodo arañen más la imagen internacional del país

Sao Paulo Actualizado: Guardar
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El Sínodo de la Amazonía propuesto por el Papa Francisco está en el centro de una crisis ideológica entre el presidente brasileño Jair Bolsonaro y la Iglesia Católica. Los obispos reunidos en el encuentro preparatorio del Sínodo, en la ciudad amazónica de Belem, difundieron un documento final lamentando ser «criminalizados» y tratados como «enemigos de la patria» por el presidente Jair Bolsonaro y por el clero conservador que ha apuntado en la agenda del encuentro, amenazas a la soberanía nacional.

«Lamentamos profundamente que hoy, en lugar de ser apoyados y alentados, nuestros líderes sean criminalizados como enemigos de la patria», dice la carta publicada después de tres días de reuniones a puertas cerradas en la capital del estado de Pará, esta semana.

El evento, que reunió cerca de 120 religiosos para estudiar y Instrumento de Trabalho do Sínodo da Amazônia, fue dirigido por el cardenal y arzobispo emérito de São Paulo, Don Claudio Hummes, designado por el papa Francisco como relator del sínodo y su portavoz, para explicar la importancia del Sínodo y aclarar las intenciones del Vaticano, que vienen siendo cuestionadas por el actual Gobierno brasileño.

«La soberanía brasileña sobre esta parte de la Amazonía es incuestionable para nosotros. Sin embargo, entendemos y apoyamos la preocupación en todo el mundo sobre este macrobioma que juega un papel muy importante en la regulación del clima planetario. Todas las naciones están llamadas a colaborar con Países amazónicos y organizaciones locales que están comprometidos con la preservación de la Amazonía, porque esta macroregión depende de la supervivencia de los pueblos y el ecosistema en otras partes de Brasil y el continente», dice la carta final de los obispos del Amazonas.

Los obispos también enfrentaron ataques de los padres más conservadores, más alineados al gobierno

Los obispos también enfrentaron ataques de los padres más conservadores, más alineados al gobierno, que criticaron el documento y las actitudes de los religiosos reunidos. El obispo emérito de la ciudad de Marajó, también en Pará, Don José Luis Ascona, criticó la falta de citas a Cristo crucificado en el documento, que «no es proclamado ni recordado una única vez», levantando sospechas, según él, sobre la condición cristiana del texto.

Padres vigilados

El documento de 60 páginas llamado «Amazonía: Nuevos Caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral», fue firmado por la Red Eclesial Pan-Amazónica (Repam), a partir de diálogos, iniciados hace dos años, con cerca de 80 mil miembros de comunidades amazónicas en nueve países, donde viven 30 millones de personas.

El sínodo en Roma, que durará tres semanas, a partir del 6 de octubre, tendrá la participación de 102 obispos de países amazónicos, entre ellos 57 brasileños. La idea de que un Sínodo tratase por primera vez de un lugar geográfico, surgió a partir de la encíclica Laudato Si, de 2015 que propone pensar una ecología integral.

La crisis amazónica, con un récord de incendios que consternaron al mundo, coincidió con el evento, que había sido propuesto por el Papa en 2017, cuando la elección de Bolsonaro ni se diseñaba en el horizonte. Para aumentar un poco más la tensión, el actual mandatario, que se declara católico, tiene buena base de su electorado apoyado en los grupos de evangélicos pentecostales y es casado con una.

La preocupación del Gobierno brasileño es que los temas del Sínodo arañen más la imagen internacional del país

Según el diario Valor Económico, los debates fueron monitoreados por el general Augusto Heleno, ministro del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI), uno de los principales influenciadores de Bolsonaro. La preocupación del Gobierno brasileño es que los temas del Sínodo arañen más la imagen internacional del país, desgastada con los incendios forestales de agosto, que se volvió una de las principales en la cumbre del G7 en Biarritz.

En entrevista al diario O Estado de São Paulo, el general Heleno, dejó clara su desconfianza y su incómodo con el evento en Pará y en Roma, y dijo que esperaba que el evento trate apenas cuestiones religiosas, sin críticas a gobiernos o a políticas públicas de países de la región.

Brasil es el país con la mayor población de católicos en el mundo, pero es también uno de los que registra uno de los crecimientos más rápidos de evangélicos. En 2010, en el último censo, 64% de los brasileños se declararon católicos.

Puntos sensibles para Bolsonaro

El documento «Instrumentum Laboris» aborda puntos sensibles para Bolsonaro, que no concuerda con algunas instituciones que participaron de la construcción del estudio como el Consejo Indigenista Misionario (Cimi), que realizó consultas entre las tribus y comunidades amazónicas.

Estos grupos se oponen a la entrada de grupos de minería, agropecuarios y a los grandes proyectos de infraestructura propuestos por gobiernos anteriores y el actual, que rescata planes de desarrollo diseñados por los militares durantes la dictadura, entre 1964 y 1985. Las comunidades indígenas consideran esos planes, amenazas a su modelo de vida y al medio ambiente.

Puntos del documento traen relatos de indígenas sobre los asesinatos de sus líderes, resultado de intereses económicos y políticos de esos sectores, en especial de los extracción. Los indios también han reclamado de la contaminación generada por la minería y la pesca ilegales.

El gobierno Bolsonaro nombró recientemente a su nuevo embajador en el Vaticano, Henrique da Silveira Sardinha Pinto, que llegó la semana pasada a Roma, para llevarle al Papa sus preocupaciones con la soberanía brasileña y con algunas ideas que interfieren en la agenda de proyectos de desarrollo.