El acuerdo que acaba de finalizar permitió 400 empleos directos y otros tantos indirectos en Cádiz
El acuerdo que acaba de finalizar permitió 400 empleos directos y otros tantos indirectos en Cádiz - Francis Jiménez

«Sin el acuerdo pesquero con Marruecos no da para sobrevivir»

Los marineros que faena en aguas marroquíes saben que sin el caladero no hay futuro

ConilActualizado:

La peor de las noticias para los pescadores gaditanos que faenan en Marruecos llegó, precisamente, en vísperas del día de su patrona: la Virgen del Carmen. El acuerdo pesquero con el país vecino ha caducado tras cuatro años de vigencia y las autoridades del reino alauita han puesto sobre la mesa nuevas condiciones para negociar una renovación de la que aún no hay fecha. Ninguna de los 45 embarcaciones gaditanas que tienen permiso para faenar en aguas marroquíes salió el lunes de puerto. Los marineros dedicaron el día a honrar a su virgen con un largo paseo por el mar y a pedir en silencio la pronta solución del conflicto. Saben que este caladero, tan preciado como maldito, es su fuente de vida.

Los hermanos Ramírez García son hijos del mar. Pertenecen a una saga marinera de Conil que cada noche, sobre las doce, embarcan en el ‘Luz y Mar’ rumbo a Marruecos. La costa española la dejan a unas 40 millas. La faena es larga y dura para una media de 60 kilos de gallineta, unos 40 de bocinegro, algo de pez sable y varios kilos de besugo. Un día y otro día. Antonio tiene 43 años y lleva quince como patrón del barco, una pequeña embarcación de diez metros de eslora que surca cada noche el Atlántico con las artes del palengre preparadas para la pesca. Poco antes de las seis de la tarde, el pesquero vuelve a enfilar la bocana del puerto de Conil para descargar en la lonja y vuelta a empezar. Mientras unos venden la mercancía, otros se encargan de poner a punto los aparejos para la noche siguiente. La vida familiar se deja para los fines de semana.

El acuerdo pesquero firmado entre Marruecos y la Unión Europea en el 2014 caducó el pasado sábado, lo que ha obligado a la flota europea, especialmente la española, a un paro temporal a la espera de los resultados de las negociaciones que están en curso para firmar un nuevo pacto.

Antonio y su hermano, Manuel Jesús, aún guardan en la retina de la memoria las dificultades que hubo para firmar en 2014 el acuerdo que ahora acaba de expirar. El gobierno comunitario aprobó en diciembre 2013 la nueva regulación pesquera con Marruecos tras una larga negociación, sin embargo, su entrada en vigor no fue hasta junio del año siguiente, es decir, transcurrieron seis meses en los que Marruecos aprovechó para sacar más tajada. Así, en ese impás, el Gobierno de Rabat exigió además que los barcos que faenaran en los caladeros africanos debían aumentar la plantilla de marineros marroquíes pasando de dos a tres. Este acuerdo permitió un incremento del 33% de las posibilidades de pesca para la flota comunitaria con respecto al régimen anterior, pero obligó a España a una contrapartida financiera de 40 millones anuales durante cuatro años. El acuerdo concedió 126 licencias de pesca, de las que un centenar fueron para embarcaciones españolas, sobre todo de Andalucía y Canarias, y benefició a cerca de 1.500 tripulantes, de los que medio millar eran de Marruecos. La provincia de Cádiz se repartió 44 permisos entre Barbate, Algeciras, Conil, Cádiz y Tarifa, lo que permitió 400 empleos directos y otros tantos indirectos.

Antonio y Manuel Jesús son conscientes de que Marruecos ha pedido ahora más contraprestaciones y temen que la negociación se alargue demasiado. Por ello piden ayudas a la Administración, «porque la pesca en el Golfo de Cádiz no da para sobrevivir; necesitamos el caladero».

Las discusiones se desarrollan actualmente en Bruselas. Pese a todo, hay un optimismo político que no comparte el sector pesquero europeo, y sobre todo el español, obligado a amarrar de forma provisional sus barcos, mientras duren las negociaciones.

El presidente de la patronal pesquera europea (Europêche) y secretario general de la Confederación Española de Pesca (CEPESCA), Javier Garat, explicó que la paralización de la flota europea podría prolongarse, porque pese al cierre de un futuro acuerdo, se requiere un proceso de ratificación que podría durar entre seis y doce meses. Garat instó a que se aceleren gestiones para que los barcos afectados reciban ayudas del Fondo Europeo Marítimo y Pesquero (FEMP).

Inversión y deudas

El final del acuerdo llega en el peor momento para los marineros del pequeño ‘Luz y Mar’ de Conil. Los hermanos Ramírez se han embarcado en la construcción de un nuevo barco, de quince metros de eslora, para poder faenar mejor. Se trata de una inversión de 300.000 euros que tienen que pagar religiosamente y que, de momento, las expectativas de apertura del caldero no son inmediatas. Los Ramírez temen que las negociaciones se prolonguen en el tiempo y recuerdan que el acuerdo de 2014 tardó tres años en cuajar.

El presidente de Europêche ha destacado que habrá barcos de la flota andaluza que tras la expiración del convenio faenarán en el golfo de Cádiz; al mismo tiempo deploró que la decisión del Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) del pasado mes de febrero «haya retrasado los pasos para cerrar un nuevo acuerdo».