El momento de la contaminación puede producirse desde el origen hasta el consumo ABC
El momento de la contaminación puede producirse desde el origen hasta el consumo ABC

Siete alimentos que en abundancia podrían acabar con tu vida

Algunos se pueden contaminar con facilidad si no se manipulan o cocinan de forma adecuada

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Latas en mal estado, pescado o carne mal conservada, productos mal descongelados… En la mayoría de los casos estas situaciones pueden provocar intoxicaciones alimentarias leves pero, ¡cuidado!, según en qué situaciones pueden llegar a ser mortales.

«Las intoxicaciones alimentarias son leves en la mayoría de los casos, y los síntomas suelen desaparecer en 2-3 días, una vez que el cuerpo ha eliminado por completo los alimentos contaminados», asegura Gonzalo Guerra, del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas. Sin embargo, advierte, «una intoxicación alimentaria se puede agravar provocando incluso la muerte de la persona afectada». Hay alimentos que son especialmente susceptibles de contaminación si no se manipulan, almacenan o cocinan de forma adecuada. La contaminación de los alimentos puede producirse desde el origen hasta el momento del consumo. «Lo más frecuente es que se produzca porque se ha roto la cadena del frío o por una mala conservación del usuario», apunta Sacristán, quien añade que es muy poco frecuente que un alimento enlatado pueda estar contaminado. «Eso sí, cuando lo están, son muy graves, porque una lata es un caldo de cultivo».

Día a día se consumen algunos alimentos sin saber qué contienen realmente. Una cucharada de miel, un par de naranjas o el atún no provocarán la muerte al instante, pero consumidos en exceso pueden llegar a ser fatales. El riesgo es mayor para los más pequeños y para las mujeres embarazas.

En primer lugar se encuentra el mejillón. Puede suponer un peligro si el agua del que provienen no se filtra correctamente, ya que la dosis de mercurio a largo plazo podría acabar con la vida de un ser humano. El riesgo aumenta si proceden de aguas con un alto grado de contaminación.

En segundo lugar, las naranjas. Sí, son una fruta que no falta en la dieta y ricas para la salud por los beneficios que tienen como el control de la hipertensión. Lo que es desconocido es que la vitamina C puede llegar a matar si se consume en exceso, es decir, una persona se puede morir por sobredosis de vitaminas. Hacen falta un total de 11.000 naranjas para alcanzar ese punto.

El tercer lugar es para la miel. La que se encuentra en cualquier comercio es correcta porque ha sido pasteurizada. Pero la miel que no ha pasado por ese proceso tiene una alta probabilidad de contener «grayanotoxinas». Los efectos secundarios son mareos, vómitos o debilidad. La probabilidad de mortalidad aumenta en los más pequeños. El envenenamiento por miel también puede ser fatal para aquellas personas con problemas cardíacos o respiratorios.

En cuarto lugar está la cereza. Comer el hueso de esta fruta, de un melocotón o de una ciruela es un verdadero desafío. Están llenas de un cianuro de hidrógeno que se denomina «ácido prúsico». Solo hacen falta un par de minutos para matar a alguien con este ácido. Como curiosidad se puede añadir que fue usado en campos de concentración para asesinar a los reclutados.

La almendra amarga ocupa el quinto lugar. La popularidad contra las dulces se incrementa dependiendo del terreno geográfico. También es necesario que sean procesadas por su alto nivel de cianuro. En el año 2013 se reveló un estudio que indicaba que solo harían falta 50 almendras no procesadas para matar a una persona adulta y 5 para un niño.

En el sexto lugar se encuentra un alimento al que se suele recurrir en la mayoría de las comidas: el atún. Contiene una concentración de mercurio que podría llegar a ser letal si los riñones no la procesan de la manera adecuada. Puede atacar al sistema cerebral y provocar desmayos y mareos.

En séptima posición también hay lugar para el pulpo. Parece inofensivo y además su rico sabor es un plus para tomarlo. El problema no es el exceso, sino el estado del pulpo que se toma. Hay que asegurarse de que está realmente muerto, ya que si se encuentra vivo podrían suceder dos cosas: que la persona muriera atragantada por sus tentáculos o que el animal sufriera.