Si tus padres te hacen los deberes, sacarás peores notas

Un informe publicado por el Observatorio Social de La Caixa revela que un estilo familiar abierto, comunicativo y que fomenta la autonomía y la responsabilidad está asociado a mejores resultados escolares del alumnado

MADRIDActualizado:

Si tus padres te hacen los deberes, comprueban que los haces o te preguntan sobre ellos sacarás peores notas. Es decir, los alumnos cuyas familias asumen una actitud controladora en el proceso educativo, reducen su rendimiento académico. La situación inversa se produce si los padres se caracterizan por un estilo más comunicativo y fomentan la autonomía y la responsabilidad de sus hijos.

Son las conclusiones del estudio «La implicación familiar en la educación: una herramienta de cambio», publicado ayer por el Observatorio Social de La Caixa. El informe analiza las notas (recogidas por el Ministerio de Educación) de las evaluaciones de diagnóstico en Matemáticas, Lengua, Ciencias y Educación Social y Ciudadana de 26.543 alumnos de 2º de la ESO así como un cuestionario que les hicieron a los mismos sobre cómo percibían el comportamiento de sus padres en cuanto al proceso educativo.

La hipótesis del informe, que se confirmó (y que tenía evidencias anglosajones, centroeuropeas pero no españolas), es que no todo estilo de implicación es bueno y no siempre más implicación implica mejores resultados: importa mucho más el cómo que el cuánto. Sin embargo, en este caso, el informe se centra solo en cómo actúa la familia en el hogar, no en cómo lo hace fuera de casa. Es decir, acudir a las tutorías, participar de actividades extraescolares o formar parte de las asociaciones de padres (es decir, lo que sería la implicación basada en la escuela, sí se traduce en buenos resultados). Pero no ocurre lo mismo cuanto toca participar de los que los hijos hacen en casa.

«Los deberes tienen un objetivo primario que pretende repasar contenidos, pero al mismo tiempo, se mandan para comunicar a las familias lo que se está siendo y para dar responsabilidad a los alumnos. Si los padres adoptan una actitud más controladora, toman la lección, ayudan a hacer los deberes o, incluso los hacen ellos, lo que hacen es minar esa autonomía y responsabilidad de los hijos», explica Rubén Fernández Alonso, autor del estudio y profesor del Departamento de Educación de la Universidad de Oviedo. Fernández Alonso recuerda, además, que el objetivo último de esa autonomía es la que se espera no solo de un estudiante, sino de cómo deberán desarrollar su vida en la adultez. «Lo que esperamos de las personas es que sean autónomas, no dependientes».

El informe señala que seis de cada diez estudiantes informan que al menos uno de los progenitores comprueba que hacen los deberes y cuatro de cada 10 reconoce que recibe ayuda con los deberes todos o casi todos los días, «lo que parece indicar que una proporción importante del alumnado de educación secundaria no es plenamente autónomo para hacer las tareas escolares», advierte el estudio.

El efecto de las madres, mayores que el de los padres

El informe concluye que la diferencia en el rendimiento académico entre una familia controladora y otra comunicativa es, aproximadamente, de 20 puntos porcentuales a favor de los alumnos con padres y madres facilitadores. Esta diferencia se aplica a los estudiantes sin tener en cuenta otras variables como entorno socioecómico, pasado repetidor o género. El informe también concluye que las madres están más implicadas que los padres en la comunicación con sus hijos: el 82 % de las progenitoras se interesan habitualmente por cómo les ha ido en clase, frente al 66 % de los padres con la misma actitud. Y ellas son más controladoras que ellos. «Los efectos de la madre en el rendimiento académico son mayores que los del padre, para bien y para mal. Es decir, la madre controladora tiene más efectos que padre controlador y lo mismo en el caso de la madre facilitadora comparada con el padre del mismo estilo», explica Fernández.

El informe también demuestra cómo influye la implicación familiar en el centro escolar en su conjunto. Si bien Fernández aclaró que en este sentido falta evidencia, descubrieron que en los centros con familias más controladoras, las diferencias en los resultados de los alumnos son mayores: «El capital cultural se distribuye más y de forma no equitativa, hay mas diferencias en lo que los chicos saben de Matemáticas, Ciencias, etc cuando los centros tienen un perfil de familia mayoritariamente controladora. En cambio, cuando los centros tienen familias más facilitadoras no solo se obtienen mejores resultados sino que además las diferencias entre alumnos son mas pequeñas», explica Fernández..

Según los autores del estudio, los datos obtenidos abrirían una vía con potencial de mejora integral para los centros, ya que las organizaciones educativas tendrían un margen para proponer e implementar políticas destinadas a fomentar perfiles de implicación familiar que aumenten la eficacia y la equidad de la educación en los centros.