Cirugía de trasplante de corazón
Cirugía de trasplante de corazón - EFE

Sí, el cáncer también se puede transmitir con un trasplante de órganos

En España se registran anualmente una media de entre dos y tres casos de los 5.000 trasplantes realizados

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Alemania se ha conmocionado con los detalles de un caso en el que cuatro pacientes sufrieron cáncer de mama con metástasis y tres de ellas murieron después de haber recibido órganos para trasplante de un mismo donante. La donante había fallecido de un infarto cerebral y su cáncer de mama estaba en una etapa tan inicial que nadie sospechaba de su enfermedad. El cáncer también escapó a los controles médicos de la sanidad alemana, cuyos responsables ya han explicado que no hubo ninguna negligencia.

Lo ocurrido en Alemania es extraordinario pero no «extraño», asegura Elisabeth Coll, directora médica de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Es un riesgo difícil de sortear con los tiempos que marcan los trasplantes y la tecnología actual, aunque también son casos «excepcionales y muy desgraciados», advierte. En España se documentan entre dos y tres casos al año de transmisión de cáncer, una cifra pequeña en comparación con los 5.000 trasplantes que se realizan de media al año en España todos los años.

Más riesgo con los inmunosupresores

La ONT no ha detectado casos secundarios de cáncer de mama en pacientes trasplantados, como el de Alemania, aunque sí de ovario y tumores renales. Rastrear el origen es fácil si el trasplantado da la voz de alarma. Basta un análisis genético del tumor para determinar si el origen del cáncer es el donante. Cuando esto ocurre, se pone en alerta a todos los pacientes que podrían haber recibido un tejido de la misma persona.

En el caso de los trasplantados, el riesgo es mayor que en la población general porque los medicamentos que deben tomar diariamente para combatir el rechazo del órgano ajeno, favorece al mismo tiempo la proliferación del cáncer. Los inmunosupresores permiten vivir con un órgano trasplantado y al mismo tiempo anula las defensas naturales del organismo que nos ayudan a luchar contra enfermedades como el cáncer.

¿Qué se hace?

Los trasplantes salvan miles de vidas igual que las transfusiones de sangre. Se analizan y se testan para numerosas enfermedades, aunque ninguna técnica de control garantiza el «riesgo cero». Antes de implantarlos, los órganos se analizan en busca de enfermedades infecciosas como el VIH, la hepatitis o la toxoplasmosis. A los donantes también se les somete a una radiografía de tórax y una ecografía abdominal, en busca de nódulos sospechosos que podrían indicar una enfermedad oncológica. «Todas estas pruebas se completan con una entrevista a la familia del donante a la que se le pregunta si antes de fallecer había sufrido una pérdida de peso inexplicable que pudiera hacernos sospechar la presencia de un tumor. El cáncer se busca, pero a veces está en unos estadíos indetectables».

La incertidumbre tras un trasplante y el riesgo de cáncer puede prolongarse durante dos años, no más. Transcurrido ese tiempo no hay razón por la que estar en vilo y preocuparse, explican desde la ONT.