La anorexia o bulimia puede afectar a cualquier tipo de mujer independimiente de su edad ABC

«Si la anorexia no se controla a tiempo, puede acabar en suicidio»

Los trastornos relacionados con el físico y la alimentación crecen durante los meses de vacaciones

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Con el calor no solo llegan las ganas de ir a la playa o de salir y sacar del armario aquella ropa que llevaba meses negándose a ver la luz. El verano viene de la mano de la preocupación de cómo verán los demás tu estado físico después de esos «kilos de más» que hacen que el cuerpo se vea de una manera totalmente distorsionada, como si no fuera natural variar en la masa corporal dependiendo de la fase que atraviese cada persona. Esa necesidad de encajar en el canon de belleza impuesto por la sociedad durante el último siglo incrementa notablemente los casos relacionados con el trastorno físico.Así lo confirma Jorge López Pérez Vallejo, psicólogo y psicopedagogo, que observa como el número de pacientes que acuden a su consulta es más elevado durante los meses de vacaciones.«No es algo que tenga que ver específicamente con el calor, sino que se va originando durante el resto de meses del año y que culmina con la llegada del verano», aclara el experto.

Este especialista profundiza ABC en acerca del tema e investigar cuales eran los problemas más frecuentes qué llevaban a un paciente a acudir a una consulta. «El trastorno obsesivo, la bulimia, la anorexia... todas aquellas enfermedades que le produce al paciente someterse al miedo de lo que pensarán los demás de su propia imagen. Es ese miedo el que le lleva a su aislamiento y a un estado crónico de ansiedad», explica el psicólogo.

La franja de edad afectada por estos desórdenes ha ido variando a lo largo del tiempo. Anteriormente, la mayoría de los casos eran de adolescentes; en la actualidad, la situación ha cambiado. «Ahora se puede encontrar en la consulta a mujeres de todas las edades. Niñas, madres, jóvenes. No ocurre lo mismo con los varones -aclara Pérez Vallejo-, ya que la mayoría de casos son de adolescentes. No suelen verse niños con casos de problemas alimenticios en la consulta».

Según el psicólogo, hay una clara diferencia entre la bulimia y la anorexia, ya que «la primera no se identifica con claridad, mientras que en la segunda se puede ver al paciente en un estado límite al haber perdido totalmente el control de sí mismo». Añade que los trastornos alimenticios son los más largos de curar -necesitando una media de un año y medio de tiempo- debido a la continua recaída y abandono de la terapia del paciente al ver cómo recupera peso tras las primeras sesiones. Respecto a su origen, «este tipo de enfermedades no tienen que ir ligadas necesariamente a un momento pasado de sus vidas, ya que puede surgir en cualquier momento debido a un factor externo».

«La anorexia -señala Pérez Vallejo- hay que llevarla con sumo cuidado, pues tiene un índice alto de mortalidad, ya sea por causas naturales o por suicidio del paciente que no resiste más la situación, y aunque con las nuevas técnicas los casos de fallecimiento se han reducido, se ha incrementado los pacientes que padecen problemas alimenticios».

Otro tipo de trastorno que afecta a las mujeres durante el verano es el obsesivo con su propia imagen. El psicopedagogo confirma que «el biquini o el tener que quitarse las medias y dejar las piernas al aire» sí que afecta a la hora de pensar que «si no tienes el cuerpo ideal no merece la pena lucirlo», por lo que lleva al aislamiento y al malestar general ocasionando una situación de estrés y pánico.

Consejos para detectar a una persona con trastornos

Jorge López Pérez Vallejo ha querido lanzar un mensaje de ánimo a todos aquellos que estén afectados por estas enfermedades y alentarles asegurando que «todo tiene solución» y que hay que contar con el apoyo de los familiares y amigos, los cuales deben detectar a tiempo los síntomas que sufre una persona con trastorno. A continuación, el psicólogo ofrece algunos consejos para facilitar la búsqueda de ese patrón de comportamiento que podría derivar en enfermedades más graves:

1. La persona afectada «evita situaciones y en consecuencia se va aislando socialmente por el miedo a ser observado o incluso juzgado».

2. Intenta esconder el defecto según sea su complejo: por ejemplo, con grandes gafas de sol, pelucas, mucho maquillaje, usando ropa ancha.

3. Se plantea o realiza tratamientos de belleza constantes e intervenciones quirúrgicas estéticas de manera obsesiva, puesto que nunca consigue solucionar el problema de sentirse bien consigo mismo.

4. Se obsesiona con su dieta, controlando todo lo que come, o incluso evitando las comidas.

5. En el caso de la bulimia se puede detectar en los dientes o en las uñas del afectado.«Siempre que se tenga algún tipo de sospecha de poder sufrir un trastorno relacionado con el físico -señala Pérez Vallejo-, ya sea desde trastornos alimenticios, hasta obsesiones con alguna parte específica de nuestro cuerpo, se debe buscar ayuda de un profesional para terminar con ello y no sufrir más».