«Lo de que la SGAE se infiltra en bodas es una leyenda urbana»

«Lo de que la SGAE se infiltra en bodas es una leyenda urbana»

FRANCISCO GALINDO_ SECRETARIO GENERAL DE LA FUNDACIÓN AUTOR DE LA SGAE

BLANCA TORQUEMADA | MADRID
Actualizado:

Al tiempo que ultima la promoción de los creadores españoles en la feria mundial de la música Midem, tiene que hacer frente al intenso chaparrón de críticas sobre la SGAE y sus métodos de defensa de los derechos de autor

-La Sociedad General de Autores tiene un problema de imagen. ¡Trate de convencernos de que no son ustedes los «sacamantecas» de bodas, bautizos y comuniones!

-Si fuéramos tan perversos y tuviéramos tanto poder como se nos atribuye, nunca tendríamos un problema de imagen, como usted debe saber muy bien. En lo que se refiere a la cuestión de ser «sacamantecas», es curioso que en tan breve espacio de tiempo se haya convertido ya en una leyenda urbana. Le invito a que vaya a cualquier boda, bautizo o comunión y verifique cómo es de cierto que allí no hay ningún «sacamantecas», y mucho menos de la SGAE.

-Sus métodos, en todo caso, suscitan recelos. ¿No hay otra forma de hacer las cosas para preservar los legítimos intereses de los creadores?

-La SGAE lleva más de cien años defendiendo y preservando no sólo los intereses de los creadores, sino los intereses de la cultura en general, y, como comprenderá, conocemos casi todas las formas y maneras posibles de proteger tanto a unos como a otros, aunque es difícil señalar una sola de ellas que cuente con la unanimidad y el cariño popular.

-A ustedes les han criticado incluso otras sociedades de gestión.

-¡Pasa en todas las familias! El hermano mayor siempre se hace más antipático que el más pequeño.

-Y, encima, se enfrentan a nuevos desafíos, en la era digital.

-Estamos en una primera fase de la revolución digital, la que supone la generalización de los soportes. ¡Todo el mundo se compra los aparatos y piensa que con eso es suficiente! Pero queda pendiente la segunda parte, la de alfabetización de las personas en esos entornos digitales.Y ahí entra la labor de las instituciones públicas, y de las privadas como la SGAE. Y en la Fundación Autor tenemos el objetivo de que este proceso sea una oportunidad y no una frustración...

-Pretenden frenar el pirateo, pero, en el universo de internet, ¿cómo poner puertas al campo? ¿No están en mayor riesgo que nunca los derechos de autor?

- ¡Pero si el campo siempre ha tenido puertas! Yo creo que más que una etapa de peligro para los derechos de autor, lo es de oportunidades.

-¡Me cuesta creerlo! ¡Si todo quisque se baja cualquier «peli» de la red!

-Pues para creerlo no hay más que mirar las cuentas de resultados de los agentes del cambio tecnológico, como los fabricantes de medios digitales o los operadores de la red...

-Ya veo que insinúa cuán justo es el canon...

-El problema de la oposición al canon es que se ha convertido en sustento de una bandera política y de una batalla mediática. Los derechos de autor son un intangible, y por eso a veces es difícil explicar a la gente que deben ser protegidos, y que el creador es el eslabón más débil de la cadena... Nos olvidamos, por ejemplo, de que las obras de creación a los 70 años pasan a dominio público, y eso no ocurre con ningún otro bien. Un cortijo nunca deja de ser de los herederos de quien lo levantó. Además, recaudar es sólo una parte de la tarea de la SGAE. La Fundación Autor auspicia proyectos de primer orden como «ARTeria», que rescata espacios urbanos como centros de dinamización de la cultura para llevarla a públicos más amplios.

-De hecho, la SGAE también llega hasta al más humilde bar.

-Lo que le decimos al señor del bar es que en su establecimiento entra más gente porque hay música... y en último caso, no es obligatorio ponerla. La SGAE sólo pide que el creador corra la suerte de su obra. Por eso no es admisible lo que he oído a un profesor de Derecho Penal cuando defiende a los «manteros» de la calle porque han llegado en un cayuco... Bueno, ésa será una circunstancia atenuante, pero no anula el hecho delictivo. ¿Diríamos lo mismo si en la manta llevaran marihuana?