Gupos contra la aprobación del aborto legal, participan en una concentración en Buenos Aires (Argentina).
Gupos contra la aprobación del aborto legal, participan en una concentración en Buenos Aires (Argentina). - EFE

El senado argentino votará este miércoles la aprobación definitiva del aborto

Las cuentas, de momento, anticipan que 37 de los 72 senadores votarán «no»

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El pulso en Argentina, entre los partidarios de despenalizar totalmente el aborto y aquellos contrarios a ampliar su legislación (hasta ahora permitido por violación o riesgo de vida de la madre), empieza su cuenta atrás. La derrota en junio, de estos últimos en el Congreso, podría convertirse en victoria en el Senado si se confirma, como parece por ahora, que hay mayoría de votos negativos.

Las cuentas, de momento, anticipan 37 de los 72 senadores, que votarán «no». Con una diferencia a su favor menor a los dedos de una mano las juventudes de la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCRA) presionan a los senadores de sus filas contrarios al «sí» para que cambien su voto. Libertad de conciencia en peronismo y radicalismo es la premisa general en el tratamiento de una ley cuyo destino se conocerá a lo largo del miércoles. Todas las prevenciones para afirmar un pronóstico son pocas ya que un escenario similar, de voto a voto, se vivió durante la tramitación del proyecto en la Cámara Baja y, finalmente, ganó el «sí».

Los bloques verde y azul, colores con los que se identifica a unos y otros, continúan sin descanso tratando de garantizar el triunfo de sus posiciones. Las mujeres de pañuelos verdes, favorables al IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) no se resignan y persisten, con nombres como el de la escritora Claudia Piñero a la cabeza, en su batalla dialéctica. Escenario de televisión, redes sociales o cualquier otro escenario lo aprovechan para exponer los argumentos que conduzcan a la ratificación de una ley que cuenta con media sanción en Diputados. El sector identificado con la Iglesia y la vicepresidenta, Gabriela Michetti, mantiene el eslogan de «salvemos las dos vidas», punta de lanza de buena parte de los debates. Para las mujeres de pañuelo azul la vida comienza desde el instante de la concepción mientras que para el resto no.

Tercera vía de modificaciones

Entre la aprobación y el rechazo al proyecto de ley que pasó la luz verde del Congreso, existe espacio para una tercera vía de modificaciones que facilitarían el regreso a la Cámara Baja del texto. En ese caso, serían los diputados los que tendrían la última palabra. Las modificaciones que se imponen apuntan a ampliar la objeción de conciencia de los médicos a las instituciones. Hospitales y sanatorios, en especial de carácter religioso, expresaron su rechazo a la obligatoriedad, según el proyecto de ley original, de practicar interrupciones voluntarias del embarazo. Otro de los puntos que las partidarias del IVE aceptaron cambiar consiste en reducir el plazo de catorce a doce semanas para practicarse un aborto y la incorporación de un presupuesto nacional para afrontar los gastos en la sanidad pública que se derivarían de la aplicación de la ley.

El futuro del proyecto dependerá de lo que hagan los senadores. Si lo rechazan en su totalidad el asunto no podrá volver a tratarse hasta el año próximo (artículo 81 de la Constitución) pero, en caso de aprobarse con modificaciones, como las mencionadas, volvería a la Cámara Baja y los diputados podrían aceptarlas o aprobar el texto original.

Será este miércoles el día, o la noche D, ya que el debate podría prolongarse hasta entrada la madrugada.