Autoridades políticas y vecinos han recordado la tragedia que supuso hace un año la torrentada de Sant Llorenç
Autoridades políticas y vecinos han recordado la tragedia que supuso hace un año la torrentada de Sant Llorenç - EFE

Sant Llorenç rinde homenaje a las 13 víctimas mortales de las inundaciones de hace un año

La localidad mallorquina celebró un acto institucional con la presencia de familiares y amigos de los fallecidos, así como con la asistencia de decenas de vecinos y numerosas autoridades

Sant Llorenç des Cardassar Actualizado: Guardar
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El municipio mallorquín de Sant Llorenç des Cardassar acogió ayer por la tarde un acto de homenaje a las 13 víctimas mortales provocadas por las inundaciones que sufrieron dicha localidad y varias zonas próximas el 9 de octubre del pasado año. El trágico suceso ocurrió poco después de que se desbordase a última hora de la tarde de aquel día el torrente que atraviesa Sant Llorenç, debido a las fortísimas lluvias caídas sin parar durante varias horas en el pueblo.

El homenaje de este miércoles, al que asistieron unas 400 personas, se inició a las siete y media de la tarde en la plaza del consistorio de Sant Llorenç. El alcalde de la localidad, Mateu Puigròs, fue el encargado de leer un comunicado institucional en recuerdo de las víctimas y de gratitud por todas las muestras de ayuda y solidaridad recibidas entonces. En la plaza del municipio habían sido colocados trece ramos de rosas blancas junto con un globo del mismo color cada uno.

«Ante la imposibilidad de poder agradecer personalmente, en nombre de los afectados, a todos los que colaboraron, mediante este comunicado queremos hacer extensivo este agradecimiento a todas y a todos los voluntarios, los profesionales de todas las instituciones y a todos aquellos que de forma anónima contribuyeron a dar una luz de esperanza a todo un pueblo que en aquellos momentos era lo que más necesitaba», afirmó Puigròs.

Momentos de emoción

Tras la lectura del manifiesto, tuvo lugar un sentido minuto de silencio, seguido de numerosos aplausos, mientras dos niñas cortaron los lazos que sujetaban los globos a los ramos de flores, para dejarlos volar. Una vez acabado el citado acto simbólico, marcado por instantes de profunda emoción, se celebró una misa en la iglesia parroquial de Sant Llorenç, oficiada por el obispo de Mallorca, monseñor Sebastià Taltavull. Delante del altar de la iglesia habían sido colocadas trece velas blancas.

Entre los asistentes al homenaje se encontraban familiares y amigos de los fallecidos, así como vecinos de la localidad y las principales autoridades civiles y militares de Baleares. Uno de los familiares que acudió al acto en memoria de todas las víctimas fue David Robinson, quien hace un año perdió a su mujer, Joana Lliteras, y a su pequeño hijo Arthur, de seis años de edad.

Por lo que respecta a las autoridades, cabe citar a la presidenta del Gobierno regional, la socialista Francina Armengol; el presidente del Parlamento regional, Vicenç Thomàs; el delegado del Gobierno, Ramón Morey; la presidenta del Consell de Mallorca, Catalina Cladera; los miembros del Govern, incluidos los consejeros de Unidas Podemos y de MÉS por Mallorca, así como los líderes de los partidos de la oposición en el Parlamento regional, Biel Company (PP), Marc Pérez-Ribas (Cs) y Jaume Font (PI), además del portavoz de Vox en el Consell, Pedro Bestard. También estuvo presente en el acto el presidente del PP, Pablo Casado.

Profunda solidaridad

Más allá de las irreparables pérdidas humanas, cabe recordar que el 9 de octubre de 2018 quedaron sin hogar decenas de familias de Sant Llorenç. Además, numerosos vehículos fueron destrozados por las aguas y hubo cuantiosos daños materiales. Otros municipios que también se vieron afectados aquel día por las torrenciales precipitaciones caídas sobre el noreste de Mallorca fueron Artà, Capdepera, Manacor y Son Servera.

Los efectos de las riadas pudieron haber sido aún mucho más devastadores a todos los niveles si no se hubiera contado, desde el primer momento, con la ayuda de la Guardia Civil, los bomberos del Consell de Mallorca, efectivos del 061, Protección Civil, Salvamento Marítimo, Policía Local, Policía Nacional y Dirección General de Emergencias. A todos ellos se sumaron, a las pocas horas, los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), así como cientos de voluntarios.

Precisamente, la ayuda recibida entonces fue destacada ayer en la homilía que pronunció monseñor Taltavull, quien también tuvo palabras de sentido recuerdo para las víctimas mortales de la tragedia. «Después de un año, ellos y ellas siguen siendo una presencia que nos acompaña, y tenemos que hacer que nos motive a no caer en el desánimo y la tristeza, sino a poner en rodaje todas aquellas energías provenientes del amor que nos mueven a construir con esperanza», afirmó el obispo.