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¿Salmorejo o gazpacho? ¿Comer helado todos los días? Las claves de la «dieta de verano»

Durante los meses de más calor es esencial hidratarse, evitar comidas pesadas y comer frutas de temporada

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Llega el verano y es momento de relajarse, pero no con nuestra alimentación. Elegir frutas y verduras de temporada, hidratarse con agua y controlarse con los helados y el buffet libre del hotel son claves para no volver con kilos de más. Estos son algunos consejos para mantenerse en forma y tener una alimentación equilibrada durante la época estival.

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  1. Una de las claves: hidratación

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    Hace mucho calor, sudamos y perdemos líquidos. En verano es fundamental mantenerse hidratado, sobre todo cuando hacemos actividades al aire libre. Hay que beber aunque no se tenga sed , especialmente en el caso de niños, embarazadas y personas mayores. Aunque existen muchas opciones para hidratarse, los expertos recomiendan el agua. «Además de hidratarnos, es acalórica e ideal por sus características minerales», destaca Ana Márquez Guerrero, dietista-nutricionista de Nutrisana Educación. Las frutas y hortalizas también contribuyen a una correcta hidratación. Con tres litros al día es suficiente. La mitad, un litro y medio, la ingerimos bebiendo, mientras que el resto la obtenemos gracias a los alimentos. Por ejemplo, una pieza de fruta o verdura puede contener hasta un 90% de agua. Si se quiere controlar el peso, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (Seen) recomienda eliminar todas las bebidas que aportan calorías como refrescos azucarados, bebidas alcohólicas o bebidas alcohólicos «sin alcohol». Si queremos variar, de vez en cuando, el agua se puede alternar con bebidas e infusiones frías sin azúcares añadidos.

  2. La clave, fruta de temporada

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    Las frutas son los alimentos por excelencia de esta temporada. Dulces, hidratantes y bajas en calorías. A media mañana y a media tarde son buenos momentos para incluirlas en nuestra dieta. «Aunque tengan un sabor muy dulce, tienen un bajo aporte de azúcares, por lo que pueden consumirlas incluso las personas con diabetes», señalan desde la Seen. Por su parte, la dietista-nutricionista Ana Márquez ha seleccionado cinco frutas y hortalizas, además del tomate, que no deberían faltar en nuestra dieta estival:

    -Cerezas, ricas en antioxidantes, ácido fólico, fibra y potasio.

    -Sandía, rica en minerales, vitaminas y antioxidantes. Con mucha agua y pocas calorías.

    -Melón, rico en agua, provitamina A, vitamina C y fuente de potasio.

    -Remolacha, con pigmentos antioxidantes, ácido fólico, vitaminas del grupo B, yodo, potasio y fibra.

    -Higos y brevas, ricas en fibra, provitamina A, que es antioxidante, y vitaminas C, B1 y niacina. Podemos utilizarlas para endulzar alimentos sin añadir otros azúcares.

  3. La estación de helados

    Los helados son un clásico del periodo estival. ¿Quién puede resistirse? Son deliciosos y refrescantes, pero hay que moderar su ingesta porque también son muy energéticos. Nada de uno al día. «Los elaborados a base de leche tienen grasa y azúcares y los que que tiene el agua como base también van a tener un exceso de azúcares y aditivos», explica la dietista nutricionista Ana Márquez. No deberían formar parte de la dieta diaria sino ser un capricho ocasional. Márquez recomienda elegir heladerías tradicionales que usen ingredientes de calidad o también elaborarlos en casa. Como postre o tentempié, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (Seen) aconseja optar siempre por una ración de fruta o por yogures que la contengan, lo que nos aporta probióticos y prebióticos.

  4. La comida del verano: ¿Gazpacho o salmorejo?

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    Los de los platos estrella del verano. España se divide entre los fans del salmorejo y los del gazpacho. Comparten el tomate como base de su receta, una hortaliza rica en licopeno, la sustancia que le da el color rojo brillante, que tiene propiedades antioxidantes vitales para una buena salud cardiovascular y como protector frente al cáncer de próstata, según han concluido diferentes estudios. Para que el cuerpo absorba mejor esta sustancia es preferible tomar los tomates cocinados o triturados en lugar de frescos. «Ambos son platos ricos en agua, minerales, vitaminas y fibra. El gazpacho es más ligero y menos calórico. El salmorejo, que lleva más pan y aceite de oliva, se puede convertir en un plato único junto con alimentos ricos en proteínas como el huevo duro, el jamón o el bonito», explica Ana Márquez. Cualquiera de las dos opciones es nutritiva y nos va a refrescar, pero el gazpacho lleva menos pan y más hortalizas, por lo que puede tomarse como primer plato o tentempié, mientras que el salmorejo, más contundente, es un estupendo plato único. La receta del salmorejo es sencilla: tomates, pan, aceite de oliva virgen extra y ajo. En el caso del gazpacho, además de tomates, aceite de oliva, ajo y una rebanada de pan, se necesita pimiento verde, pepino y vinagre.

  5. Consejos para no pasarse con el buffet del hotel

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    Se puede hacer un primer plato con hortalizas, verduras, ensaladas o sopas frías de verduras y un segundo de carne, pescado, huevos o legumbres con guarnición de hortalizas, un poco de pan y fruta de postre.

    Los dulces y helados son la estrella en los buffet de muchos hoteles, pero lo ideal es consumirlo de forma esporádica y sin atiborrarnos. La tentación es grande pero hay que ser razonable.

    Consumir alcohol lo menos posible. Aporta calorías vacías y presenta riesgos para la salud. Para hidratarse durante las comidas, lo mejor es optar por el agua como bebida.

    Intentar realizar una actividad física moderada, como caminar, y comer despacio son otras de las recomendaciones de Ana Márquez Guerrero para no perder las formas en verano.