El matemático Salman Khan
El matemático Salman Khan - ABC

Salman Khan: «Mientras tenga un móvil, un alumno puede aprender»

El premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2019 defiende que el valor supremo en las aulas siguen siendo los magníficos docentes

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El sueño de Salman Khan (Luisiana, 1976) es llegar a todos los alumnos del mundo. No para sustituir al maestro, sino para ayudar a éste a reforzar el aprendizaje de cada alumno. Y en los casos extremos en que un niño en un lugar pobre o remoto no tenga una clase a la que acudir, la academia Khan, fundada por él en 2008 y radicada en California, ofrece todo lo necesario para que este no se quede nunca atrás. Khan ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional de 2019, según anunció el jurado la semana pasada. Este visionario, que comenzó enseñando Matemáticas a una sobrina usando el teléfono e internet, atiende a varios medios desde California a través de teleconferencia.

¿Cuál es la filosofía de la academia Khan?

Proporcionar una educación de calidad y gratuita a cualquier persona en cualquier lugar del mundo. Hay dos partes necesarias para esa misión. Una de ellas es poder utilizar internet y la tecnología para crear materiales de aprendizaje de primera clase. Mientras alguien tenga un teléfono móvil, aunque sea de bajo coste, puede aprender. El otro aspecto es que el software y la tecnología pueden ayudarnos a alcanzar algunos de los ideales de la educación. Muchos estudios demuestran que un alumno mejora si recibe educación personalizada. El problema es que en una clase con, por ejemplo, 30 alumnos, es difícil personalizar. Lo ideal es que este método se asemeje a un tutor personal podría hacer por un alumno.

¿Ayuda más a alumnos o a profesores?

Lo menor es pensar que si un alumno contrata a un profesor particular, este sistema puede ayudar al profesor particular a que entienda cuáles pueden ser las actividades que mejor le vengan al alumno. En un modelo tradicional, los alumnos pasan al nivel siguiente, aunque sólo hayan logrado aprender y comprender un 70% o un 80% de la materia. Por necesidad, los educadores solemos ignorar esos huecos que quedan, y creo que este método puede cubrir esos huecos en materias complejas como álgebra, genética o física pero también en comprensión lectora.

¿Puede sustituir a los maestros?

No. Es un modelo nuevo, pero no está diseñado para sustituir a un profesor. El maestro es la parte más importante de la escuela. Su tuviera que elegir entre una tecnología magnífica y un profesor magnífico me quedaría antes con el profesor magnífico. Lo esencial es desarrollar las herramientas para ayudar a los maestros a que puedan ser excelentes.

¿Está pensado este método para funcionar en zonas despobladas que se están quedando sin maestros?

Completamente, ese es el pilar del sistema. No sólo en zonas despobladas en áreas rurales, sino también en barrios más desfavorecidos de grandes zonas urbanas. Tal vez hay centros en los que no pueden ofrecer determinadas clases de física o química. Incluso en zonas remotas de pequeños pueblos de India o África donde no hay nadie que pueda enseñar a estos niños.

¿Algún ejemplo que recuerde especialmente?

Hay una joven de Afganistán de cuya existencia me enteré hace dos años. La guerrilla Talibán tomó su ciudad. Inmediatamente impidió a las niñas ir a clase, y para esta niña la academia Khan se convirtió en su clase y fue capaz de aprender la secundaria y luego física, biología, química, cálculo y estadística, todos en nivel avanzado. Ahora es investigadora en física en Estados Unidos. Ella es el ejemplo de un sueño cumplido para mí.

¿Ha detectado resistencias por parte de maestros o instituciones tradicionales?

No hemos padecido resistencia como tal. Es cierto que a veces las personas nos formamos ideas con prejuicios que podamos tener. Lo esencial, y eso queda claro, es que la academia Khan no va a sustituir a los profesores y que simplemente trabaja para avanzar en el uso de la tecnología en la educación. Si un alumno no tiene acceso a un profesor, lo único que queremos es ayudarle. En el resto de casos, queremos servir para ayudar al profesor o al tutor en su labor, que es la realmente importante.

¿Cómo comenzó la academia?

Empezó para mí como un hobby, una forma de ayudar a mi familia. Trabajaba como analista en un fondo de inversión y pronto se convirtió en la prioridad. En estos años hemos llegado a la conclusión de que hay espacio para mejorar. Si le preguntas hoy a un profesor, te dirá que en una clase de 30 niños hay algunos que no podrán seguir avanzando, que tienen que quedar atrás. Y no tiene por qué ser así. Un profesor a solas no puede cambiar toda una clase porque tiene miles de cosas que hacer: temarios, exámenes, etcétera. Lo que queremos es ayudarle a mejorar y a ayudar a más alumnos.

¿Qué número de usuarios tienen?

Calculamos que hay 250.000 profesores que usan la academia Khan de algún modo, y su uso en clases de todo el mundo avanza un 30% al año. Puedo decir que incluso si un profesor emplea esta metodología 45 minutos a la semana verá cómo los niños aprenden entre un 20% y un 30% más rápido. Cada mes hay 17 millones de estudiantes que usan de algún modo la academia Khan, muchos de ellos en clases.

¿Por qué operar como organización sin ánimo de lucro?

Cuando creé la academia Khan se me acercaron algunos inversores de Silicon Valley, donde vivo, con la idea de invertir en un modelo de negocio privado. Y tras pensarlo mucho, llegué a la conclusión de que lo importante era llegar al máximo número de personas en el mundo sin que nos importara si pueden pagar o no. Soñábamos con llegar algún día a decenas, cientos o miles de millones de alumnos. Ya llegamos a decenas y ahora llegar a cientos o miles no parece tan descabellado.