El cardenal Rouco Varela, durante la Eucaristía celebrada con miles de familias en la plaza de Colón - EFE
MISA DE LA FAMILIA

Rouco advierte que «el hombre no puede disponer de la familia y la vida a su antojo»

Anima a miles de familias cristianas reunidas en Colón a «seguir comprometiéndose a defender la dignidad» de esta institución

LAURA DANIELE
MADRID Actualizado:

La madrileña plaza de Colón se convirtió esta tarde en un enorme templo a cielo abierto donde cientos de miles de familias procedentes de distintos puntos de Europa y España se congregraron para celebrar la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret.

Durante la solemne Eucaristía concelebrada por una treintena de obispos y cardenales españoles y europeos, el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, recordó que «el hombre no puede disponer» de la institución matrimonial y familiar ni tampoco de la vida «a su antojo como si fuese su dueño».

La vida, «un bien sagrado»

«La vida es un bien sagrado que el ser humano recibe de Dios. El hombre no es el dueño de la vida sino su servidor: desde el momento en el que es concebida en las entrañas maternas hasta el instante de la muerte natural. Ninguna instancia humana puede disponer de la vida de un ser humano inocente. El número de niños a los que en nuestras sociedades, de raíces cristianas, se les ha impedido nacer en estas tres últimas décadas, es sencillamente estremecedor», afirmó el cardenal, al tiempo que afirmó que la vida es un «verdadero derecho natural», que debe ser tenido en cuenta por «todo ordenamiento jurídico que quiera considerarse justo».

Ante las miles de familias congregadas en Cólón, el cardenal reconoció que «cuesta hoy a una sociedad tan intensamente influida y condicionada por una visión materialista y egocentrista del hombre y de su historia comprender y aceptar el Evangelio de la vida, del matrimonio y de la familia!», pero les animó a «seguir comprometiéndose a defender y hacer brillar la atuténtica dignidad de esta institución primaria para la sociedad y tan vital para la Iglesia».