Una madre y sus tres hijos a mediados de los años setenta
Una madre y sus tres hijos a mediados de los años setenta - LUIS ALFONSO

La repoblación de hermanos medianos en España

Mientras la natalidad se hunde, sube el porcentaje de nacidos de madres que ya tienen dos o más hijos

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El peso demográfico de los hermanos medianos ha ganado importancia relativa en el contexto del alarmante descenso continuado de la natalidad en España. Cada vez nacen menos niños, pero esos pocos niños que ven la luz lo hacen, en mayor proporción que antes, en familias con hijos. Ni el unigénito, ni la parejita están sosteniendo la natalidad. Son las familias numerosas quienes en comparación más han crecido proporcionalmente ante el desplome del número de madres con hijos.

Los hijos medianos, por tanto, no están desapareciendo. No, al menos, más rápido que los demás niños. Dentro del contexto de descenso de la natalidad, las familias españolas no tienden a tener solo uno o dos hijos. La tendencia es a no tener ninguno y, entre quienes decinden tenerlos, se mantienen en número los nacidos de madres con hijos.

El alumbramiento del tercer hijo, el cuarto o siguientes de una misma madre alcanzó el año pasado un porcentaje nunca visto en el último cuarto de siglo. El 12,8% de los nacidos en España salieron de una madre que ya tenía al menos dos pequeños, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), esto es, uno de cada ocho. Esos nacimientos en familias con hijos dan lugar a hermanos medianos: al nacer un tercer hijo se genera un mediano, el segundo retoño en orden de nacimiento; un cuarto, dos medianos; y así sucesivamente. No se alcanzaba un porcentaje similar desde 1993. Quedan muy lejos, no obstante, las cifras de los años los setenta, cuando suponían una tercera parte de los nacidos.

En 2017, la cifra total de nacidos fue de 391.930, la peor de todo este siglo, en unos niveles previos al boom migratorio. La cifra de primogénitos fue de 194.027, un tercio menos que hace tan solo una década. Y, sin embargo, el número de nacimientos de madres que ya tenían al menos dos hijos se ha mantenido estable en estos años, incluso con un leve repunte. El año pasado fueron 50.314 los hijos que hacían el puesto tercero o sucesivos entre sus hermanos, ligeramente superior a la de hace una década y mayor que la de los años noventa.

Por el contrario, los nacimientos de los primogénitos supusieron menos de la mitad de los alumbramientos en 2017, un porcentaje que no ocurría en España desde hace tres décadas. El 49,5% de los recién nacidos fueron el primer hijo de la familia. Diez años atrás, en 2007, llegaron a suponer el 57,4%, el máximo de la serie histórica. En 2007, España vivió su pico de número de nacimientos de primogénitos en las dos últimas décadas: 282.910. En total, ese año hubo 492.527 nacidos, cifra solo superada el año siguiente (519.779).

La natalidad en España, en cualquier caso, está hundida. El indicador de fecundidad está en 1,31 hijos por mujer. Era todavía peor a finales de los años noventa: en 1998 llegó a estar en 1,13. La llegada de la inmigración cambió la tendencia —en 2008 alcanzó 1,44 hijos por mujer—, pero el efecto se ha ido diluyendo con los años. La tasa de reemplazo está en 2,1. Y, según los demógrafos, irá a peor si no se implementan políticas para favorecer la natalidad, puesto que la masa de mujeres en edad fértil sigue a la baja porque las generaciones son menos numerosas debido a la crisis de natalidad que arrastra España de los años ochenta y noventa.