¿Quién trae los regalos en las navidades en cada país de Europa?

Los Reyes Magos son la excepción española en un mapa donde Papá Noel no es hegemónico

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Los Reyes Magos no son los únicos encargados de repartir regalos en las navidades en Europa. Es más, en su viaje desde Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar pasan de largo por todos los países hasta llegar a España cada 6 de enero. Papá Noel o el Abuelo de la Navidad, el Abuelo de las Nieves, el Niño Jesús, San Nicolás, San Basilio o los gnomos son otros responsables de llevar presentes a las casas europeas en estas fechas.

La figura de Papá Noel o el Abuelo de la Navidad, según el país, está presente en todos los países europeos en mayor o menor medida por imitación cultural. En algunos de manera exclusiva, como Reino Unido, Irlanda, Portugal y Francia. En España, su nombre procede del francés «Père Noel». Su influencia es tal que su imagen actual, el orondo bonachón con barba blanca y vestido de rojo —estética popularizada pero no inventada por la mercadotecnia de Coca-Cola— ha absorbido las representaciones tradicionales previas al Santa Claus yanqui.

Leyendas y tradiciones europeas ya hablaban siglos atrás de un mítico Padre de la Navidad o Abuelo de la Navidad, según el país. Representaciones menos dulces que la actual, en el siglo XX terminaron por mimetizarse a la exportada desde Estados Unidos, hasta el punto de que su estética anterior ha desaparecido. En unos casos estos personajes míticos de la Navidad eran de apariencia élfica, alejada del hombretón que trae regalos a los niños. En otros casos fue una evolución secularizadora de San Nicolás, en un proceso similar al que se vivió tiempo después en norteamérica.

San Nicolás

Porque Santa Claus no deja de ser una evolución del Sinterklaas ( San Nicolás) que llevaron al noreste americano los colonos holandeses. Una metamorfosis desprovista de cualquier componente religioso con una mitología propia: centro de operaciones en el Polo Norte y ayudado por elfos y renos voladores.

Desde la Antigua Roma se celebraban fiestas a mediados de diciembre en honor a Saturno (Cronos para los griegos clásicos), donde los niños recibían obsequios. Aunque no está claro cuándo fue adoptada la tradición de San Nicolás repartiendo regalos a los niños cristianos, se sabe que su historia fue objeto de escenificaciones a principios de la Edad Moderna. De igual forma, los cristianos ortodoxos griegos asociaron la festividad de San Basilio, el 1 de enero, a la tradición de los regalos navideños. San Basilio es el encargado de repartirlos en Grecia y Chipre.

San Nicolás, santo venerado tanto en Oriente como en Occidente, fue un obispo del Imperio Bizantino nacido en la actual Turquía cuyos restos fueron trasladados hasta Bari, en el sur de Italia, durante la invasión musulmana. San Nicolás, cuenta la tradición, colocó una bolsa de monedas de oro en los calcetines, puestos a secar en la chimenea, de unas hermanas jóvenes cuyo padre no podía casar porque no tenía dinero para la dote.

La reforma protestante, enemiga de la veneración a los santos, trató de acabar con la tradición de San Nicolás. En muchos países centroeuropeos el Niño Jesús vino directamente a sustituir al santo en el reparto de regalos. En Austria, República Checa, Eslovaquia y Hungría es el principal responsable de llevar presentes a los niños. También en Alemania, aunque el Abuelo de la Navidad tiene una fuerte presencia, especialmente en el norte.

Países Bajos, Polonia y Ucrania mantienen a San Nicolás como principal responsable de la entrega de regalos. En el caso holandés, Sinterklaas viaja en barco desde España, un recuerdo de la huella hispánica en los Países Bajos. En caso polaco es el más ecléctico. San Nicolás convive con otras tradiciones, según la región, como el Niño Jesús, Gwiazdor (una estrella) y Aniolek (un ángel), así como la herencia eslava del Abuelo de las Nieves, predominante también en Ucrania oriental.

Abuelo de las Nieves

El Abuelo de las Nieves, o el Abuelo Frío en una traducción literal, es el personaje mítico de la tradición rusa encargado del reparto de regalos. Una deidad eslava precristiana, el Señor del Invierno, que ha ido adaptando su mitología como portador del invierno hasta equipararse en el trasunto ruso de Papá Noel, pero vestido de azul y con día de reparto de regalos en Nochevieja.

El Abuelo de las Nieves, además de en Rusia, está presente en otros países del este de Europa y los Balcanes, como Bielorrusia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro y Macedonia. En Bulgaria y Eslovenia se complementa con Papá Noel.

El Norte de Europa tiene su propia mitología. En Finlandia es la Cabra de Navidad quien porta los presentes. Aunque de esta tradición pagana solo queda el nombre, puesto que en la práctica es un Papá Noel con residencia en Laponia. En Suecia y Noruega, el Gnomo de la Navidad. En Islandia, son una banda de gnomos los encargados de los regalos navideños.

La Bruja Befana es el personaje del folclore italiano que reparte regalos cada 6 de enero, fiesta de la Epifanía del Señor. Cuenta la leyenda que los Reyes Magos, perdidos en su travesía a Belén, pidieron ayuda a la anciana, que, a pesar de atenderles, no les quiso acompañar. Arrepentida, salió más tarde y repartió dulces en todas las casas con la esperanza de que alguna fuera la del Niño Jesús.

En España, los Reyes Magos son los encargados de agasajar. Los Magos de Oriente, como aparecen en el Evangelio de Mateo, llevaron a Niño Jesús oro, incienso y mirra. Nombrados por la tradición como Melchor, Gaspar y Baltasar, cada año entregan sus regalos a los españoles después de presentarse en las cabalgatas. Como también ocurrirá este año.