Puede seguir usando WiFi: la radiofrecuencia que emite no es perjudicial para su salud y no le provocará cáncer

Un informe del Comité científico asesor en radiofrecuencia y salud (CCARS) asegura que la población no corre riesgos al exponerse a la radiofrecuencia que emiten móviles, televisiones o radios. Aunque aconsejan mantener los teléfonos a un metro de distancia de dispositivos médicos y a 15 centímetros de personas con marcapasos

MADRIDActualizado:

Si le preocupa la exposición a la radiofrecuencia que emiten su móvil, la red wifi, el router, la televisión o las antenas que están cerca de su casa, olvídese. Puede seguir usando sus dispositivos como lo hace hasta ahora. Y además, no se olvide, a diario está permanentemente expuesto a ondas electromagnéticas: artificiales, como las ya mencionadas y a las que se podrían añadir las del microondas o hasta la de las bombillas, y las naturales, provenientes de la tierra.

«Los niveles de exposición de la población a las radiofrecuencias de los dispositivos WiFi, que están bien estudiadas en condiciones realistas de funcionamiento, son miles de veces inferiores al máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea», señala Francisco Vargas, miembro del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencia y Salud (CCARS), el organismo que asesora al Gobierno en esta materia.

La llegada del 5G

El CCARS presentó ayer un informe que recoge y analiza 350 estudios sobre los efectos de la radiofrecuencia en la salud, publicados entre enero de 2013 y junio de 2016. En resumen, vienen a desmontar los mitos que relacionan la radiofrecuencia de los aparatos que usamos habitualmente con problemas en la salud. Por ejemplo, aquellos que asocian el uso del móvil con tumores cerebrales o con la reducción de la fertilidad; los daños que en teoría podrían sufrir los más pequeños con juguetes de radiocontrol, pasando por los supuestos peligros de las emisiones de los drones o de los campos electromagnéticos de los escáneres de los aeropuertos.

Eso sí, en cuanto al uso de equipos médicos como un electrocardiógrafo o un electroencefalograma, se recomienda tener el móvil a un metro de distancia. Y si usa algún dispositivo implantable como marcapasos o implantes cocleares, lo ideal es mantener una distancia de seguridad de 15 cm.

Respecto a los móviles, el informe hace hincapié en el uso de las redes móviles de cuarta generación (4G-LTE) con la que cuentan la gran mayoría de los españoles. «Hay que transmitir un mensaje de tranquilidad; los nuevos estudios basados en la tecnología 4G señalan que los límites de exposición a la radiofrecuencia están por debajo de lo que establecen las agencias y comités científicos», apunta Vargas. Insistió en que lo realmente preocupante respecto al uso de los dispositivos móviles, ordenadores o tabletas no es su peligrosidad para la salud sino su «uso inadecuado» que, a su juicio, tiene más que ver con el abuso, «y que impide que la gente lea o hable con su familia o pareja en una cena».

El experto concluyó que no ve ninguna necesidad de la «retirada alarmista» del wifi y de los móviles de los colegios. Lo mismo sucede en casa. Ante la inminente llegada del 5G, Vargas se aventura a asegurar que el avance de la tecnología se traducirá en menos riesgo. «El 5G optimizará la transmisión de la información. Al mejorarla, si antes se podían enviar cinco vídeos, ahora se enviarán 100. El aparato no requerirá transmitir tanta energía, tanta radiofrecuencia, por lo que bajarán los niveles de exposición general de la población».

«Pegados» al dron

Otro dispositivo, que menos repercusión o mitos ha generado es el dron. En este caso, el comité científico asegura que «emite a frecuencias bajas y además está volando, lo que hace que aumente la distancia con las personas». Sin embargo, Vargas aclara que si estuviéramos «pegados» al dron sería diferente. En cualquier caso, apunta que hay que seguir investigando porque se sabe muy poco de la materia. «Veo más riesgo en el caso de posibles accidentes por un fallo del aparato que provoque su caída que por la propia emisión de radiofrecuencia».

Dispositivos aparte, las dudas respecto a los daños para la salud surgen en el caso de poblaciones que viven cerca de torres de alta tensión. «Estos campos electromagnéticos en algunos estudios se asociaron a niños con leucemia sometidos a exposiciones superiores a 0,3 y 0,4 microteslas (unidad de medición del campo magnético). Pero los estudios posteriores no confirmaron un riesgo real. Es un tema que no está muy demostrado», zanja Vargas. En el caso laboral, es decir, aquellos trabajadores expuestos a radiofrecuencia, Vargas asegura que «están formados y tienen equipos de protección. Hay un directiva que les dice cuánto tiempo tienen que permanecer en su puesto de trabajo».

Ondas «catalanas»

Por último, recomendó evitar gastos innecesarios. Cataluña vigila la exposición aún cuando esa labor ya la realiza el Estado. «No tiene mucho sentido gastar en una cosa en la que ya se ha invertido», zanja el científico.