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La primera noche de la mascota en casa

Pudo haber llegado de diferentes formas. En ocasiones deseado durante años, y en otras, como sorpresa inesperada. Una vez llegado necesitaremos información y consejos

MadridActualizado:

Con cuidados lógicos y normas , la «niñez» y juventud de nuestro perro irá sobre ruedas. De otra manera, podría convertirse en desalentadora tarea. Comenzamos con algún consejo. ¿Dónde ha de acomodarse la primera noche? Los veterinarios y especialistas en comportamiento canino no aconsejan que sea la cama de los propietarios, y más aún, sería preferible que pernoctara fuera del propio dormitorio.

¿Qué suele suceder? Que la ternura al contemplar aquel ser indefenso, separado abruptamente de su madre y hermanos de camada, se habrá podido apoderar de nuestros sentimientos y, cedemos. En otras ocasiones lo hemos podido intentar, pero apenas el cachorro comenzó a llorar, hemos acudido prestos a su llamada quejumbrosa. «Esta primera noche es vital! No se debe ceder. El cachorro dormirá en una dependencia aparte. Será necesario ignorar su llamada o reprenderle suavemente. Estamos participando en fomentar su autonomía y estabilidad emocional, es decir, le enseñamos a estar solo. Estar solo no es fácil para nuestros perros. No olvidemos que son animales de grupo, de equipo, en su primigenia naturaleza. Pero en esta primera noche, comenzamos a sentar las base de su necesaria autonomía e independencia en su nueva relación humano animal», comenta nuestro veterinario de cabecera Javier Álvarez de la Villa.

Hay que tener en cuenta que una de las alteraciones de carácter más frecuentes a nivel de consulta Veterinaria es la «ansiedad por separación». No constituye una patología, pero sí en muchos casos, un verdadero problema de convivencia. Un cachorro «hipermimado» a destiempo, que duerme en nuestro lecho, que se le atiende en toda llamada de atención, que se le despide cada vez que nos vamos de hogar, como si fuera la última vez que le fuéramos a ver o lo saludamos con desmesura afectiva a la vuelta , podrá desarrollar el «síndrome de ansiedad por separación».

Problemas de comportamiento

Vamos a repasar algunos de los síntomas del posible paciente afectado: vocalizacion más o menos continua en forma de aullidos quejumbrosos o ladridos frenéticos, que pueden alarmar y ser motivo de queja de vecinos. «Pero no sólo nos llama, su nivel de frustración es tan grande, que podrían aparecer hábitos destructores de muebles, puertas y otros enseres. Además, sus hábitos de higiene se podrán resentir en lo referente al control de esfinteres, defecando y miccionando en múltiples lugares del hogar», nos aseguran desde el Centro Veterinario Víctor de la Serna. Esa primera noche, ese mimo y atención a cualquier llamada o solicitud, esas despedidas y recibimientos exagerados, esas múltiples batallas diarias de educación desperdiciadas, podrían desembocar en lo expuesto, durante los primeros meses o incluso años de vida.

Un segundo problema grave de comportamiento, lo constituye la temida agresividad intrafamiliar de tipo jerárquico. Pernoctar en el dormitorio y, más aún, sobre la cama, subir a sillones, no recibir ningún tipo de órdenes, no obedecer ningún marco de reglas, podrá generar en ciertos ejemplares predispuestos por su propia naturaleza más dominante, un problema de agresividad. Problemas siempre preocupantes, e incluso, graves, que terminan en muchos casos desprendimiento de la mascota. En este sentido, es necesario que nuestro perro perciba desde pequeño, su lugar en la familia. Hay que ir educándolo, como un proceso continuo y cotidiano. Dormir solo, recibir una mínima educación en obediencia siempre, ayuda si se emplea adecuadamente.

Pero también no atender sus llamadas a destiempo, no premiando las conductas demandantes por capricho. Se irán favoreciendo, pués, los comportamientos de integración intrafamiliar que conllevan a una plena convivencia. Vemos que el lugar de acomodo nocturno es angularen dos problemas frecuentes, como la ansiedad por separación o la agresividad jerárquica dominante, pero curiosamente, también puede afectar a la educación de esfinteres. Si nuestro cachorro duerme en un lugar acotado como el hall o el pasillo, este servirá como «efecto cueva» y nos ayuda, ya que ellos no defecan ni miccionan donde duermen e instintivamente buscan otros lugares. Si la casa y dormitorios son ofrecidos abiertamente, encontrarán muchos lugares, incluyendo alfombras donde poder miccionar y defecar con la lógica desesperación de sus propietarios. Dormirán, pues, acotados e independientes, y a primera hora de la mañana, se les ofrecerá el primer paseo donde se favorecerán sus conductas eliminatorias.

Mucha paciencia

Durante el día será necesario, sobre todo en cachorros, acotar nuestras dependencias del hogar, es decir, no les ofreceremos oportunidades de miccionar o defecar cómodamente en lugares inapropiados. Tres o cuatro salidas serán necesarias para complementar la educación de esfinteres. Además, podremos reprender las acciones indeseables con un severo «no» en el momento preciso en el que se están cometiendo. Jamás castigaremos o reprenderemos los hechos ya consumados. No servirá más allá que para nuestro propio desahogo.

Paciencia, pues el período de educar la higiene, conlleva un aprendizaje paulatino, e incluso hasta el año de edad. Acotación de espacios hasta que nuestro cachorro vaya ganando nuestra confianza de no eliminar en lugares inapropiados, y salidas lo suficientemente largas que ofrezcan la oportunidad de eliminar en el exterior del hogar. Salidas ordenadas siempre a los mismos horarios ofrecerán la confianza propia de la rutina y periodicidad. Eduquemos en pos de una plena convivencia. Evitaremos muchos problemas de integración de nuestras mascotas a nivel familiar. Son muchos los matices del apasionante mundo de la Etología. Hoy sólo hemos constatado cómo «esa primera noche» en casa puede ser tan determinante.