Elena Pisonero
Elena Pisonero - José Ramón Ladra
Mujeres al mando

Pisonero: «Solo me entrevistáis para temas de mujer. Eso es un estereotipo»

La presidenta de Hispasat asegura que aún no se ha logrado la igualdad de oportunidades en el mercado laboral

MadridActualizado:

Elena Pisonero (Madrid, 1963), presidenta del gestor de satélites Hispasat, confiesa haber vivido etapas en las que trabajaba siete días a la semana y dormía cinco horas, pero hoy es «territorio conquistado» tener tiempo para su vida privada. Economista de carrera, ha sido secretaria de Estado de Comercio, embajadora de España ante la OCDE, analista para empresas tecnológicas o socia de KPMG. Hoy, desde su despacho en el Paseo de la Castellana, defiende que batallas como la conciliación no son cuestión de género. «Tenemos que creernos que esto va de personas», dice.

¿Las mujeres compiten laboralmente en igualdad de oportunidades?

No es bueno generalizar, pero diría que todavía no. Hay cuestiones de base que son difíciles de igualar.

¿Por eso implantaron el CV ciego?

Políticas como el CV ciego eliminan el sesgo por el que se acaba discriminando, por un proceso cultural, a las mujeres frente a candidatos hombres para determinados puestos, haciendo prevalecer los méritos. Es una fórmula contrastada para eliminar ese sesgo, que ni juzgo que haya una voluntad de discriminar a las mujeres.

¿Qué resultados está teniendo?

Vamos hacia la paridad de facto, e incluso el porcentaje de mujeres es algo mayor en los primeros estadios más vinculados a prácticas y becas.

El porcentaje de mujeres en carreras técnicas está en torno al 25%. ¿No es un problema de base?

Sin duda. Lo que no vemos es cuántas mujeres se han presentado a esa candidatura. De partida hay una mujer por cada 4 candidatos, eso es un deficit para llegar al 50%, y lo que es más grave, en los dos últimos años está bajando. En titulaciones superiores se alcanzó en los ultimos 30 años la paridad en cuanto a egresados en muchas carreras, aunque en las técnicas era la mitad, pero iba aumentando. Ahora está decreciendo y es un fenómeno que no es exclusivo de España. Hay que hacer un esfuerzo por alimentar las vocaciones porque va en el interés de todos. De las mujeres, para que tengan el papel que les corresponde, o al que pueden optar, y de empresas y países, para que contemos con el mejor talento. Dejar en inferiodidad de condiciones a la mitad de la poblacion nos perjudica a todos.

¿Las niñas no sueñan con dirigir?

Hay datos que indican que de muy niñas sí sueñan, tienen ambición, pero cada vez en edad más temprana se autoexcluyen. Hay una presión cultural muy fuerte por perpetuar determinados roles, en la familia (en cosas que no les damos importancia) y en la sociedad. Yo he tenido discusiones con gente que decía que no ha habido mujeres músico. No, firmaba el marido. Cuando no hay referentes, cuando no hay mujeres ocupando esas posiciones, soñar con hacerlo es mucho más valiente. Y es responsabilidad de toda la sociedad, no hay que plantearlo en términos de lucha de sexo. La vida tiene que ser menos complicada que considerar que tienes que ser Juana de Arco para hacer algo que no se ha hecho.

Pero cada vez hay más mujeres.

Es que no tendríamos que parecer una especie a proteger. Y ahora podemos hablar de la visibilidad. Yo lo hago porque creo que hay que seguir impulsándolo, pero me gustaría estar hablando de los temas que me ocupo. Sin embargo, solo me entrevistáis para temas de mujer. Tengo mucho que decir sobre economía o revolución tecnológica, en lugar de que estemos siempre en este tema, eso sí es un estereotipo. Lo que deberíamos procurar es que en los temas importantes haya mujeres opinando, es lo que marca la diferencia. Y escuchar de amigos que digan: «Quiero ir a un consejo, pero ahora solo eligen mujeres...» ¿Cuántos estáis en el consejo? ¿8 de 10? ¿Y lo tengo que explicar? Yo no quiero quitar un puesto a un hombre, es que ellos están ocupando el mío. Que lo tenga que decir y que la gente se moleste demuestra que todavía tengo que hablar de temas de mujer, aunque la verdadera contribución es decir que tenemos voz, tenemos capacidad de pensar, resolver y aportar soluciones en una sociedad que requiere de respuestas completas y no las de siempre.

¿Entonces faltan directivas o visibilidad?

Las dos cosas. He estado esta mañana en un desayuno informativo y la cantidad de hombres era abrumadora. Pero ellas ni estaban todas las que son, ni son todas las que están. Hay un tema de educación y cultural muy fuerte que te impide mostrarte.

¿Hay alguna medida de otras empresas o países que envidie?

Todo lo que evite poner a las mujeres en dificultad o en tener que optar. Por ejemplo, el tema de los horarios yo lo viví. Empecé a trabajar con una empresa alemana y a las cinco se cerraba. Si te veían, te decían que o tu jefe había asignado mal el trabajo, o tú no hacías bien el tuyo. Hay que acabar con el presentismo que se alarga a la fea costumbre de hacer cenas de trabajo. Discrimina, y lo que no quiero es que la mujer se vea en una posición de vulnerar sus opciones personales, que le debería ocurrir lo mismo a los varones (y de hecho les ocurre cada vez más) por mantener una carrera. Nosotros en Hispasat intentamos hacer una política de conciliación con flexibilización horaria. Hay que creer en las personas y en la responsabilidad de sacar entre todos el trabajo, pero permitiendo que realmente concilien sus compromisos personales y familiares. Es fundamental. No podemos forzar reuniones fuera de hora, no podemos fomentar como sistema reuniones a última hora de la tarde, ni mucho menos cenas, me parece fundamental.

Y luego hay otras cuestiones que me apuntaban del análisis de buenas prácticas: que exista un buzón que recoja cosas que se perciben como vulneración de opciones personales y de conciliación, para que la empresa tome medidas. Si realmente queremos promover que haya una igualdad de oportunidades, lo importante es que nuestras políticas y nuestra forma de actuar en el día a día no perpetúe una discriminación, ni una exclusión en las oportunidades de la gente. Yo he tenido entrevistas en las que me han preguntado que si me iba a quedar embarazada. Lo he vivido. «¿Estás casada? ¿No? No se te ocurrirá quedarte embarazada...», de gente que te sorprendería, hombres y mujeres.

Pero hoy esa pregunta no se hace...

Hay muchas maneras de preguntarlo.

¿Las mujeres hoy están ayudando a inspirar a otras?

Cada vez más. Las mujeres jugaban muy en solitario. Hay estudios que dicen que en un equipo en el que hay menos de tres mujeres, casi que es peor, porque te sientes tan sola que para poder hablar casi tienes que hacer un triple salto mortal. Esto pasa muchísimo menos, por no ir al total de que ya no pasa. Es importante apoyar y decir lo que uno piensa, también para los hombres, que se van a beneficiar de ello. Hay hombres que tienen esa inquietud pero están asumiendo su rol de no defender cosas que se supone que no son de hombres, pero lo son porque son cosas de personas. Tenemos que creernos que esto va de personas.