«Pido venganza»: La desgarradora carta del médico que atendió a un bebé que murió torturado por sus padres

Marco Vargas, de la Unidad de Trauma del Hospital Nacional de Niños de Cota Rica, se despide de una niña de un año y dos meses, que murió el lunes en ese centro de salud víctima de una agresión

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El doctor Marco Vargas no estaba cuando la pequeña murió, pero sí la atendió cuando llegó al hospital, según informa La Nación. Aunque no estaba en sus últimos momentos, se despidió de ella en una desgarradora carta en la cual le pide perdón por el dolor que padeció durante su corta vida.

La madre de la menor y su pareja fueron detenidos el miércoles 5 de diciembre, el mismo día que llevaron a la niña al hospital.

Al enterarse de su muerte, Vargas, que se refirió a la pequeña como M., publicó en su muro de Facebook un desgarrador mensaje en el que lamentaba lo que había tenido que sufrir en su corta vida y le pedía perdón.

«La noticia se acompaña de furia. Profunda, sincera y devastadora furia humana, aquella que no te permite más que liberar una maldición primigenia contra quienes te hicieron daño, porque a diferencia de los que nos disponíamos a rescatar, 'M' había sido lastimada, torturada y herida de muerte a propósito», escribió. «Me dan asco quienes te hicieron tanto daño y pido, ruego y suplico por que tu dolor no quede impune. Pido por tu venganza, pues si bien esta no da paz, marca el principio del final de tu justicia».

Vargas es un defensor de la niñez. Desde la Unidad de Trauma ha emprendido una lucha tenaz contra los accidentes de tránsito que cobran víctimas infantiles y, sobre todo, contra la agresión de adultos y cuidadores contra los más pequeños y vulnerables.

Su carta continúa así:

«Vomito lo hediondo y negro de conocer el lado más brutal, sucio y depravado del ser humano. Aquel que es capaz de desarrollar la conspiración de la muerte; esa conspiración que en forma metódica se propone cada día robarse lo blanco de un niño. Esa conspiración que a diario se programa para golpear, no dar de comer, infligir miedo y terror, lastimar, quebrar, y enloquecer a un pequeño ser humano.

¿Qué hiciste para morir sola, en medio de una sala de cuidados intensivos? ¿Quién te dio la mano en el extremo momento? En el que el último vestigio de tu alma, abandonaba tu cuerpo, el cual ya estaba tan roto que no podía albergar a una alma feliz”, reflexiona el médico.

¡Ay, 'M', que el ser supremo te haya recibido con todo el amor que esta tierra te negó. Que ahora juegues lo que no te permitieron; que tus sonrisas llenen el cielo de los niños, que puedas vivir y crecer nueva como alma fuerte y ojalá feliz».