Philip Morris desafía la ley del tabaco y la subida fiscal del Gobierno con una guerra de precios

Médicos, consumidores y estanqueros piden al Gobierno que vuelva a reformar la fiscalidad del tabaco e imponga un impuesto mínimo como 17 países de la UE

G. ZANZA, J. HOLGADO
Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

MADRID. La multinacional Philip Morris hizo ayer lo que nadie esperaba: bajar los precios en medio de la aplicación de la ley antitabaco y del auge de las marcas baratas. Y además, no una bajada cualquiera, sino una histórica. Tanto que la compañía no lo había hecho en España más que una vez y hace, al menos, quince años. Pese a la última subida fiscal del Gobierno, realizada el pasado viernes con el objetivo de reducir el consumo como medida sanitaria, la empresa norteamericana rebajó el precio de su producto estrella, el Marlboro, número uno en ventas, 40 céntimos, pasando de 2,75 a 2,35 euros, un 14,54% de reducción. El fabricante revolucionó ayer el mercado al hacer competir a la marca más cara con las de precio medio, con el Fortuna de toda la vida que ahora cuesta 2,50 euros, 15 céntimos más. Lo nunca visto.

Pero Philip Morris no se quedó ahí. Mientras su principal competidora, la hispano-francesa Altadis, incrementaba el miércoles un 11,11% el precio de Fortuna (segunda en ventas) y un 29,6% el de su tabaco barato Ducados Rubio, la norteamericana rebajaba ayer jueves, además del 14,54% de Marlboro, Chesterfield un 16,66%, pasando de 2,40 a 2 euros, y el de L&M un 20,45% (de 2,20 a 1,75 euros). Estas dos marcas son la tercera y sexta, respectivamente, en cifras de ventas.

Silencio en Hacienda y Sanidad

La última subida impositiva del Gobierno tenía una intencionalidad sanitaria: aumentar precios, un 20% en las marcas baratas y un 10% en las caras, para rebajar el consumo e impedir el acceso de los jóvenes al tabaco. Sin embargo, que Philip Morris no repercuta el incremento fiscal en el consumidor sino que reduzca los precios, puede trastocar notoriamente tales intenciones. Ni el Ministerio de Sanidad ni el de Hacienda quisieron hacer comentarios. El silencio fue la consigna oficial.

Todos los sectores implicados esperaban una subida de precios para acomodarse a la última subida fiscal del Gobierno. ¿Por qué entonces una bajada de entre un 14,5 y un 20,4%? Portavoces de la compañía norteamericana lo decían bien claro a ABC: «No nos han dejado otra opción para tener posibilidad de competir». Y añadían que la guerra de precios no la habían empezado ellos sino las marcas baratas, ya que en estos momentos aquellas con precio inferior a 1,70 copan el 45% del mercado. La compañía sí aumentó un 34,6% el coste de su única marca barata, Next, que pasa de 1,30 a 1,75 euros.

Philip Morris también tiene otras respuestas, basadas en la fiscalidad proporcional que apoya el Ejecutivo: «Todo el mundo pedía un impuesto mínimo para impedir el tabaco barato, como en 17 países de la Unión Europea, pero el Gobierno optó por poner encima de la mesa otro escenario, que las marcas que cuestan un euro pasasen a 1,20». Con ello, las cajetillas más caras tenían que elevar precios, distanciándose comercialmente aún más. «Y el precio es el único resquicio que tenemos para poder competir».

El núcleo de la decisión de Philip Morris está en la fiscalidad que impulsa el Gobierno español, de tipo proporcional que lo que hace es preservar las marcas de precio medio como Fortuna o Ducados. Por eso, la bajada de cajetillas tradicionalmente caras como Marlboro tiene como primer logro una reducción de los impuestos que soporta Philip Morris sobre ese producto. Por ejemplo, con el anterior precio, la tabacalera norteamericana tenía una carga fiscal de 1,94 euros. Ahora, con la reducción, pagará menos, exactamente 21 céntimos por cajetilla (1,73). Si a eso se suma que provocará un desplazamiento del consumo de marcas medias hacia sus productos, podrá compensar la pérdida de ingresos y la subida fiscal.

Los estanqueros pueden ir a la huelga

Los más damnificados fueron los estanqueros, a los que se rebaja su margen de beneficios y, además, tienen que dar salida a un tabaco que compraron más caro. La Unión de Asociaciones de Estanqueros estudia la posibilidad de cerrar sus establecimientos ante la «inestabilidad» por la que atraviesa el sector a raíz de la «guerra de precios» entre las tabaqueras, tras la decisión del Gobierno de aplicar una subida de impuestos que consideran insuficiente, ya que reclaman que se garantice un precio mínimo. Sólo en Cataluña, los estanqueros cifran las pérdidas que les ocasionará la medida de Philip Morris en tres millones de euros.

Por su parte, el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, que agrupa a 39 sociedades médicas y asociaciones del ámbito sanitario, consideró un «boicot» a las políticas del Gobierno la bajada de precios. Su presidente, Rodrigo Córdoba, cree que no tendrá gran impacto en la estrategia global contra el tabaco, pero puede «influir negativamente en los fumadores que dudan si dejar el tabaco», explicó a Europa Press. Las organizaciones de consumidores exigieron al Ejecutivo seguir incrementando la carga fiscal de los cigarrillos.