Más de un tercio de las abuelas cuidan a sus nietos al menos una vez a la semana
La crisis ha fortalecido la unión familiar y la solidaridad - INES BAUCELLS

Más de un tercio de las abuelas cuidan a sus nietos al menos una vez a la semana

La crisis ha fortalecido la «solidaridad intergeneracional». Las personas mayores adquieren un importante papel en el seno familiar cuidando a los nietos y colaborando económicamente

madrid Actualizado:

Aquella manida frase que sostiene que «las situaciones de crisis pueden representar oportunidades» se cumple también en nuestro país. Las relaciones intergeneracionales y la institución familiar se han visto fortalecidas gracias a la crisis. Así lo apunta la publicación número 15 de «Panorama Social» que FUNCAS (Fundación de las Cajas de Ahorros) ha presentado hoy en el marco del Año Europeo del Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional.

Las conclusiones a las que se ha llegado a través de esta publicación que agrupa estudios realizados por universidades españolas y europeas señalan que el papel de las personas mayores se ha visto reforzado en un contexto de crisis. «Los mayores pueden y deben hacer muchas actividades y su papel es muy importante en una sociedad que exige solidaridad intergeneracional en ambos sentidos, es decir, que los jóvenes y adultos ayuden a los mayores pero que estos lo hagan a su vez con sus familias», apuntó Elisa Chuliá, editora de Panorama Social.

En el acto de presentación intervino además Carlos Ocaña, director general de FUNCAS y César Antón Beltrán, director general del IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales).

Del estudio se deduce la creciente participación de las personas mayores en el círculo familiar y el sostén que representan en él, ayudando económicamente a sus progenitores a través de la pensión (una situación que se repite y se agudiza debido a la crisis). Además desempeñan un importante papel como sostenedores de la familia al hacerse cargo de sus nietos mientras los padres salen a trabajar.

De hecho, según datos de la encuesta europea SHARE (Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe) que han utilizado algunos investigadores de la publicación, en España más de un tercio de las abuelas y más de una cuarta parte de los abuelos cuidan a sus nietos al menos una vez a la semana, proporciones que doblan aproximadamente a las registradas en países escandinavos. Además, el 42% de los padres españoles de 70 o más años viven con sus hijos, y el 58% mantienen contacto diario con ellos. Estos datos fueron tenidos en cuenta para la investigación que Karsten Hank de la Universidad de Colonia ha realizado para describir las relaciones entre generaciones en la Europa actual.

«Los abuelos cerca»

En la misma línea apuntan las conclusiones del artículo de Jerónimo J. González y Raquel de la Fuente de la Universidad de Burgos. Concluyen que casi 900.000 abuelas de 65 o más años están implicadas en el cuidado habitual de sus nietos.

Apoyan esta realidad los datos obtenidos por Eva García-Morán ( Universidad Carlos III) y Zoe Kuehn ( Universidad Complutense). Señalan que en nuestro país seis de cada diez mujeres mencionan el alto coste de los servicios de cuidado de los niños como la razón principal para no trabajar o hacerlo a tiempo parcial. Un 20% de ellas cita la falta de servicios de cuidado de los niños, situándola como segunda razón. Por lo tanto, tener a los abuelos cerca y disponer de la posibilidad de que ellos cuiden de sus nietos de forma gratuita permite que más madres puedan trabajar, pero también restringe geográficamente la elección de puestos de trabajo.

La importancia de los mayores se aprecia también en el soporte económico. El estudio de Universidad de Burgos concluye que los abuelos no constituyen ya la parte más débil y que gracias a sus ingresos regulares, a menudo proporcionan cierta estabilidad económica a toda la familia.

A largo plazo, la presencia de nuestros abuelos será significativa. De mantenerse los ritmos actuales de reducción de la incidencia de la mortalidad por edad en España, en 2048 la esperanza de vida al nacimiento alcanzaría los 84,3 años en los varones y los 89,9 años en las mujeres, según señala el estudio de la Universidad de Burgos.

El comportamiento electoral de los mayores

Además, el estudio de Juan Jesús González ( UNED) y Miguel Caínzos ( Universidad de Santiago de Compostela) concluye que el comportamiento electoral de los mayores también es determinante. El crecimiento del peso electoral de los mayores, con su mayor tendencia al continuismo, podría provocar periodos más largos de gobierno de un partido, reduciendo el ritmo de la alternancia política. El voto de los mayores a lo largo del ciclo político sigue, en conjunto, un comportamiento inspirado por el principio de evitación del riesgo y por la tendencia a acudir en apoyo del partido de gobierno, una vez que este ha consolidado su posición.

«Los gobiernos tienden a favorecer a los pensionistas y estos son agradecidos», señala Elisa Chuliá. «Ocho millones de pensionistas son muchos votos», añade Chulía aludiendo al caso español.

«Refugio anticrisis»

De todos los estudios, deduce Chuliá, que las relaciones intergeneracionales son comunes en todos los países europeos pero en el caso de los países del sur de Europa se percibe más «intensidad». Además, concluye también que las relaciones no muestran indicios de deterioro en Europa sino todo lo contrario: se aprecia un refuerzo como consecuencia de la crisis. «La familia se ha convertido en un "refugio anticrisis"», señala.

Los jóvenes, «más perjudicados»

En esta publicación también han tenido su lugar los jóvenes aunque en este caso los datos no son tan alentadores, por lo menos, comparativamente hablando. «Algunos estados de bienestar como el español no tratan equitativamente a las generaciones. En cuanto a gasto social, los mayores están siendo priorizados», señala Chuliá. «Quienes están en una situación más ahogada son los mayores, es comprensible desde un punto de vista incluso ético pero la ayuda a los jóvenes no ha sido suficientemente intensa», añade.

La crisis ha afectado de manera muy distinta a jóvenes y mayores. Según la encuesta SHARE, entre 2005 y 2011 la tasa de empleo de los jóvenes españoles (25-34 años) ha descendido casi 15 puntos porcentuales; en cambio, la tasa de empleo de los mayores (55 o más años) apenas ha descendido en ese periodo. El 12% de los mayores de 55 años trabajaban a tiempo parcial en 2011; entre los jóvenes de 20 a 24 años, el porcentaje ascendía a 31%. «No trabajan a tiempo completo porque no encuentran ese tipo de trabajo», añade Chuliá.

Además, la mejora de la protección social durante la vejez no ha ido de la mano de la mejora de la protección social a las familias con niños pequeños. En 2010, ocho países de la UE-15 (incluida España) registraban tasas de riesgo de pobreza de la población infantil superiores a las de las personas mayores. En 2004, esto solo ocurría en tres (Italia, Luxemburgo y Holanda).

«Obligada vuelva al nido»

El estudio de la Universidad de Burgos tampoco arroja datos alentadores para los jóvenes. Concluye que el 73% de los jóvenes de 25 años siguen aún solteros y viviendo con alguien de una generación anterior, normalmente sus padres. Tras un inicial abandono del «nido» familiar, en ocasiones este se vuelve a llenar porque algunos hijos regresan al hogar de los padres por no poder cubrir los gastos de manutención y alojamiento.

Además, en materia de empleo, el estudio de Miguel Ángel Malo ( Universidad de Salamanca) y Begoña Cueto ( Universidad de Oviedo) constata el fuerte impacto negativo que la recesión actual está teniendo sobre la generación de los más jóvenes. Son los más jóvenes quienes pueden vivir una pérdida de empleo más prolongada y que, ya en el presente, está siendo claramente intensa.

Las cohortes mayores, por el contrario, no se han visto significativamente afectadas en términos de su biografía laboral durante la actual recesión. Antes bien, se han retrasado las edades a las cuales se abandonan «altas» tasas de ocupación.

El director general del IMSERSO, César Antón Beltrán destacó finalmente la importancia de la «solidaridad» en un contexto de crisis como el actual, destacando la relevancia de la institución familiar y el papel cada vez más activo de las personas mayores dentro de la sociedad de la que forman parte.