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El pediatra español acusado de abusar de 52 niños mantiene su inocencia en el juicio

La Fiscalía sueca sustenta la acusación en vídeos de las exploraciones grabados por el médico y en testimonios de expertos

BerlínActualizado:

En un tribunal de Estocolmo comenzó ayer jueves el juicio contra el pediatra gerundense de 29 años, Cristian Carretero Sánchez, después de que el pasado 12 de septiembre un fiscal sueco y la Policía presentaran cargos de violación grave y abuso grave de menores, aprovechamiento de niños para hacer poses de tipo sexual y pornografía infantil. 25 son los abogados que representan a las familias de 52 niños y 18 adultos víctimas de abuso sexual en un proceso judicial que incluye 39 visitas y cuyo veredicto no verá la luz hasta el mes de diciembre.

En el tribunal –que ha decidido llevar a cabo el juicio a puerta cerrada al tratarse de delitos sexuales–, Carretero se declaró ayer inocente enfrentándose hasta a 14 años de prisión de probarse lo contrario. El pediatra español –en prisión preventiva desde finales de diciembre– habría agredido a un total de 70 pacientes, incluidos 18 adultos, mientras trabajaba en centros hospitalarios de las localidades suecas de Skellefteå, Skövde, Jönköping y Estocolmo entre 2015 y 2017.

La fiscalía sostiene que el pediatra tocó en muchas ocasiones de forma injustificada a los niños, que acudían por dolencias de otro tipo, en los genitales y el ano y los penetró con los dedos o con instrumental, por lo que en seis casos cabe hablar de violación grave, un delito penado con hasta diez años de prisión en Suecia. «El caso es complejo y hemos realizado muchos interrogatorios. Se han planteado altas exigencias en cuanto a objetividad y capacidad de análisis», dijo a medios suecos la fiscal Ann Lidén, que sustenta la acusación en vídeos de las exploraciones grabados por Carretero y los testimonios de expertos, que las consideran injustificadas. La defensa insistió por su parte en que sí que había una motivación médica y que pretendía hacer exploraciones minuciosas de todo el cuerpo, habituales según el acusado en su país de origen.

Según la abogada defensora Sabina Böö, el médico habría contado con el consentimiento de los niños y sus familiares antes de practicar las exploraciones y que muchos de ellos no percibieron en su momento que hubiera ningún abuso: «Los exámenes se practicaron bajo las condiciones de los pacientes, desde que entraron en la consulta hasta que se fueron de allí», afirmó Böö a medios suecos.

El caso tiene su origen cuando en noviembre cuatro padres que habían acudido con sus hijos a un hospital de Estocolmo contactaron con la dirección del centro al considerar que las exploraciones a aquellos habían sido muy amplias. El hospital inició una investigación, contactó con otras clínicas donde el pediatra había trabajado con anterioridad y avisó luego a la policía sueca. Tras ser detenido, la policía encontró cientos de vídeos de pornografía infantil en el ordenador personal y el teléfono móvil del pediatra.