Sao Paulo anocheció abruptamente a las tres de la tarde
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Sao Paulo anochece en la tarde por incendios forestales

Según el INPE, el número de focos de incendio entre el 1 de enero y el pasado domingo, ya es un 82% mayor que el mismo período del año pasado

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Los temidos efectos negativos de la deforestación amazónica se hicieron realidad el lunes por la tarde en Sao Paulo, la megalópolis brasileña, que anocheció abruptamente a las tres de la tarde. Pero lo que más sorprendió a todos fueron las informaciones de que el insólito anochecer no era fruto apenas de un fuerte invierno, sino de incendios forestales a miles de kilómetros, en la Amazonia, en el Pantanal, en Bolivia y en Paraguay.

Las entidades estatales vinculadas al clima, no confirman que el fenómeno que llevó a los paulistas a comparar su ciudad a la «Gótica» del personaje Batman, esté relacionado con las quemas que agricultores realizan en esta época del año.

Los científicos estatales han estado muy cautelosos después que el presidente Jair Bolsonaro despidiera a algunos investigadores importantes por informar de datos preocupantes sobre la deforestación, pues considera que no deben ser difundido por dañar la imagen nacional.

La meteórologa Helena Turon Balbino, del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet), explicó que una nube muy baja y profunda, formada por vientos marítimos del sur y sudeste, se volvió más oscura de lo normal y «envolvió» literalmente a la ciudad, como cuando un avión las atraviesa. «Es más o menos como cuando estamos en un avión, bajando, y entramos en medio de una nube», explicó la meteoróloga al diario Estado de Sao Paulo.

El investigador Alberto Setzer, del Programa de Quemadas del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), descartó la hipótesis, pero admitió que un poco de ese humo llega a Sao Paulo. Imágenes de satélite registradas por el investigador la semana pasada, mostraron un corredor de humo que se trasladaba de la Amazonia en dirección a la ciudad.

Según el INPE, el número de focos de incendio entre el 1 de enero y el pasado domingo, ya es un 82% mayor que el mismo período del año pasado, registrando 71.497, frente a los 39.194 de 2018. En eses incendios provocados muere sólo la flora, sino también una fauna importante.

Los datos de deforestación han repuntado drásticamente desde que Bolsonaro asumió el Gobierno, en enero. El presidente y su canciller, Ernesto Araujo no reconocen el cambio climático y consideran las opiniones de ambientalistas contrarias al desarrollo económico brasileño.

Impacto internacional

El portal UOL, del grupo Folha de Sao Paulo, prefirió entrevistar científicos extranjeros para despejar las dudas que surgieron cuando ambientalistas culparon al Gobierno por el fenómeno.

«Siempre ocurren incendios en esta época del año. Pero el corredor de humo no se forma todos los años por motivos que incluyen el número de incendios y su intensidad, el tipo de combustible, la humedad del suelo y cuestiones meteorológicas», afirmó Santiago Gasso, investigador argentino de la NASA, la agencia espacial norteamericana.

«Como el humo está "amurallado" en los Andes, termina concentrándose y se vuelve muy espeso, como una nube de un color diferente, un poco azulada. Moviéndose hacia el sur, parece una nube larga y continua de diferentes colores», explica Gasso, comparando la imagen en los satélites a la de un río.

«Hay un componente internacional importante porque causa una mala calidad del aire en Paraguay, Argentina y Uruguay, países que no son necesariamente los principales productores de humo», refuerza el investigador.

La empresa de meteorología MetSul informó que el humo también llegó de Bolivia y Paraguay, por el color identificado en los satélites. «El color del humo que viene de la región amazónica es más blanco, y el humo que vino de Bolivia y Paraguay es marrón. Y el que estaba sobre el estado de Sao Paulo era marrón».

Según MetSul, los vientos del Amazonas soplan de este a oeste, entrando al continente por el noreste de Brasil hacia los Andes, donde encuentran una gran pared de montañas de hasta 5 mil metros. El humo, que generalmente se concentra entre 1,5 y 2 mil metros de altitud, no puede superar esta barrera y desciende hacia el sur del continente, pasando por Perú, Bolivia, Paraguay y el sur de Brasil.

Esta vez, ese aire contaminado llegó a la ciudad más habitada del país.