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París coquetea con la idea de legalizar el cannabis «experimentalmente»

La medida se tomaría con fines «terapéuticos» y «recreativos»

ParísActualizado:

París ha abierto el debate de la eventual legalización del cannabis (marihuana, «maría», «chocolate», etcétera) con fines «terapéuticos» y «recreativos», acompañada de una nueva legislación que permita combatir con eficacia el crimen organizado.

A primeros de junio, el Conseil d'analyse économique (CAE), «Think thank» de economistas independientes, que trabajan bajo la autoridad del primer ministro, aconsejó al gobierno de Emmanuel Macron la legalización del cannabis. Decisión que pudiera aportar más de 2.000 millones de euros de nuevos ingresos fiscales.

El gobierno se limita a recibir los análisis y consejos del CAE, utilizados como «material de trabajo». Sin «solidarizarse» nunca con los trabajos recibidos a título «consultivo».

En la alcaldía de París, una concejal centrista, Laurence Goldgrab, ha propuesto que la capital se convierta en un «laboratorio» donde «experimentar» la posible legalización del cannabis con fines «terapeuticos» y «recreativos». Abogada especializada en derechos de autor (musicales, de entrada), Goldgrab apoyó la candidatura de Macron a la presidencia de la República.

Independiente, políticamente, Goldgraba ha comenzado por someter a la alcaldía un proyecto debatido a título puramente «teórico». La legalización o no legalización del cannabis solo es competencia del Estado. Sin embargo, la incipiente campaña de las próximas elecciones municipales (primavera del 2020) corre el riesgo de acelerar el debate de fondo, que divide a todo el arco iris político municipal, regional y nacional.

Partidarios y detractores

En París, los alcaldes de los veinte distritos de la capital están muy divididos. Y la alcaldesa, Anne Hidalgo, se guarda muy mucho de embarcarse en una campaña prematura. Sin embargo, el debate ha comenzado a crecer y multiplicarse a través de los medios de comunicación y las redes sociales.

Los partidarios de la «legalización experimental», en París, con fines «terapéuticos» y «recreativos», apoyan este análisis de Laurence Goldgrab: «La experimentación permitiría combatir más eficazmente el crimen organizado, protegiendo mejor a los menores. Francia tiene el sistema más represivo de Europa, en este terreno. Y, sin embargo, el consumo de cannabis no deja de crecer. Somos víctimas de medio siglo de represión costosa e ineficaz».

Los adversarios de la legalización y la «experimentación», en este terreno, responden con estos argumentos de Rémi Féradus, presidente del grupo socialista en la alcaldía de París: «Quizá sea razonable hacer evolucionar la legislación. Pero temo que la “experimentación” tenga efectos perverso y nocivos, en toda la nación».

En Francia, la posesión de cannabis, incluso en pequeñas cantidades, está considerada como un delito, que puede castigarse con un año de cárcel y 3.750 euros de multa. La venta o reventa de cannabis está considerada como un delito grave, que puede castigarse con 10 años de cárcel y multas de hasta 7.500.000 euros.