El «paraíso» perdido en el peor incendio de la historia de California

La localidad de Paradise es el epicentro de un fuego que deja al menos 42 muertes. Trump ha declarado el estado de desastre

Corresponsa en Nueva YorkActualizado:

Nadie sabe a ciencia cierta de dónde viene el nombre de «Paradise» (‘Paraíso), una localidad en el Norte de California. Una teoría lo vincula a William Pierce Leonard, uno de los primeros que se establecieron en este lugar. Un día de verano de 1864, después de una larga cabalgada por el valle de Sacramento, llegó a su finca y espetó a su compañía: «Chicos, esto es el paraíso». Desde el jueves pasado, el paraíso, ahora una tranquila comunidad de jubilados y clase media, se convirtió en un infierno: es la «zona cero» del peor incendio de la historia de California, según la cifra de fallecidos y el nivel de destrucción de casas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado este lunes el estado de desastre en California y ha ordenado ayuda federal para combatir los incendios: «Acabo de aprobar una solicitud acelerada para una declaración de desastre mayor para el estado de California. Quería responder rápidamente para aliviar algo del increíble sufrimiento que está ocurriendo. Estoy con ustedes», ha señalado a través de su cuenta en Twitter.

El jueves, el fuego se declaró en Camp Creek Road -de ahí su nombre de «Incendio Camp»- y se extendió con violencia por los alrededores. Las condiciones de calor, sequedad y fuertes vientos que han provocados incendios catastróficos en los últimos años en California, se citaron aquí con la máxima intensidad.

Paradise, una localidad de 27.000 habitantes, quedó básicamente destruida en menos de un día. La gran mayoría de sus habitantes consiguieron evacuar antes de la llegada de las llamas, pero muchos quedaron atrapados por el fuego, algunos en plena huida, como en una Pompeya contemporánea: las autoridades han encontrado cuerpos abrasados en sus coches, cuando trataban de escapar.

La última cifra de fallecidos es de 42, lo que le supera en cifra de víctimas con el más trágico de la historia de California, el fuego de Griffith Park, en las inmediaciones de Los Ángeles, de 1933. Por desgracia, todo apunta a que el número de fallecidos en el último gran incendio crecerá en los próximos días. Las autoridades buscan todavía a 228 desaparecidos. Es probable que muchos estén en los albergues utilizados para la evacuación, pero también que algunos quedaran atrapados en las llamas.

La violencia del fuego ha sido tal que ha destruido alrededor de 7.000 edificios. En el caso de Paradise, destrozó entre el 90% y el 95% de las estructuras de la localidad, según las autoridades. «Quemó con tanta intensidad que pulverizó todo, en algunos casos fundió los metales. En casos así, es posible que las temperaturas fueran suficientemente altas como para consumir completamente un cuerpo humano», aseguró el shérif del condado de Butt, Kory Honea, al medio local «Chico Enterprise-Record». «Hay tantos escombros en esas zonas que es difícil saber si hay o no restos humanos», añadió. En algunos lugares, los perros de búsqueda no han podido pasar por las altas temperaturas de combustión de los escombros.

Desde el fin de semana, diez equipos de búsqueda tratan de encontrar fallecidos o supervivientes en Paradise y otras localidades cercanas. Al lugar también se ha trasladado un equipo de análisis de ADN y antropólogos para ayudar en la identificación de restos humanos.

El incendio está además muy lejos de dejar de ser una amenaza. Hasta ayer había quemado más de 45.000 hectáreas y solo estaba contenido en un 25%. La persistencia de condiciones meteorológicas adversas hacía temer a las autoridades que no se controlará del todo hasta finales de este mes.