De Papas y entrevistas

El mensaje de Francisco acaba siendo también el medio por el que se transmite.

José Francisco Serrano Oceja
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Recuerdo cuando en el pontificado de Juan Pablo II, el entonces asesor de la Secretaría de Estado, monseñor López Quintana, me hablaba con entusiasmo de esa nueva forma de transmitir el mensaje del Papa, los libros entrevista y los libros vivenciales sobre cuestiones claves del pontificado.

He vuelto a recordar esta anécdota a propósito de la entrevista del Papa Francisco al periodista Jordi Évole. Entiendo que quienes han facilitado esa conversación televisada, en Madrid, en Barcelona y en Roma, sabían lo que Marshall MacLuhan, -por cierto, consultor de la Pontifica Comisión Vaticana de las Comunicaciones Sociales al final de su vida-, nos enseñó: «El medio es el mensaje».

Por lo tanto, el mensaje del Papa acaba siendo también el medio por el que se transmite. Esa entrevista, al fin y al cabo, forma parte de un proceso de cambio en la manera que tiene el papado, como institución, de transmitir su mensaje, su enseñanza. Los papas no pueden salirse de la cultura de su tiempo, ni dejar de ser agentes activos de esa cultura. Incluso cuando el periodista que pregunta marca la agenda.

En el siglo XIX la encíclica fue redefinida como género para la enseñanza por parte de los papas. Cuatro del siglo XX escribieron setenta encíclicas entre 1939 y 2005 lo que agudizó en la Iglesia el debate sobre cómo distinguir al papado como instancia magisterial y la reflexión de los papas como teólogos particulares, Pacelli, Roncalli, Montini, Wojtyla, Raztinger y ahora Bergoglio. La diferencia ahora estriba en que los medios de comunicación están inmersos en un régimen de opinión que alimentan. Por tanto, la palabra del Papa se mantiene en ese nivel, aunque sus opiniones contengan afirmaciones de naturaleza doctrinal evidente. No olvidemos lo que dicen los clásicos: la opinión es el último grado en la certeza del conocimiento.

Esto no quiere decir que los papas no deban conceder entrevistas o escribir libros. Ni mucho menos. Ratzinger lo hizo sobre «Jesucristo» y aclaró que sus reflexiones estaban a disposición del debate público. El Papa Francisco, por tanto, está instituyendo una nueva instancia de comunicación y de enseñanza del papado.

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