Peregrinas de México y Colombia caminan por la Cinta Costera, antes de la visita de el Papa Francisco
Peregrinas de México y Colombia caminan por la Cinta Costera, antes de la visita de el Papa Francisco - Efe

El Papa viaja el miércoles a la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá

Abordará los problemas de inmigración, abusos sexuales, ecología y violencia con más de un cuarto de millón de jóvenes

Corresponsal en el VaticanoActualizado:

A sus 82 años, el Papa Francisco emprende este miércoles un viaje de casi veinte mil kilómetros y seis días de duración para reunirse con un cuarto de millón de jóvenes, en su gran mayoría latinoamericanos, en la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, «un acontecimiento muy hermoso e importante en el camino de la Iglesia», según dijo el domingo.

Como todas las JMJ que se celebran en América, los encuentros desbordarán alegría, folclore y entusiasmo, pero sin evitar ninguna de las preocupaciones que oprimen a la generación que protagonizará un futuro cuya hoja de ruta cambia con asombrosa rapidez.

Desde el primer discurso, que pronunciará ante las autoridades y el cuerpo diplomático el jueves, Francisco abordará frontalmente todos los problemas de los jóvenes de la zona: la inmigración, los abusos sexuales, la violencia de las bandas y la falta de plena integración social de la mujer, así como la protección del medio ambiente.

En su línea de atención a los marginados, el Papa ha incluido en el programa una liturgia penitencial y confesiones en la cárcel de menores situada en Las Garzas de Pacora, y una visita a la Casa Hogar el Buen Samaritano, que aloja a enfermos de Sida y discapacitados de varios tipos.

Pero el rasgo principal de toda Jornada Mundial de la Juventud es la fiesta, y el cuarto de millón de jóvenes participantes ofrecerán una bienvenida entusiasta al Papa en la Cinta Costera, a orillas del Océano Pacífico.

A menos de un mes de la cumbre antipederastia en Roma, el Santo Padre dirigirá un mensaje a los episcopados del mundo entero durante el encuentro con los obispos centroamericanos. A estas alturas, las meras palabras ya no bastan, y Francisco insiste vigorosamente en que den prioridad a las víctimas, que nunca encubran esos delitos y que se vuelquen en programas de prevención ejemplares.

El encuentro se desarrolla en un clima de buen entendimiento interreligioso, hasta el punto de que una sinagoga y una mezquita local ofrecen voluntariamente alojamiento, ayuda y agua a los peregrinos que inundarán las calles de la ciudad en este momento que coincide con las vacaciones y la estación seca en Panamá.

Los organizadores cuentan con un presupuesto de 54 millones de dólares, que suponen en realidad una inversión, pues la masiva afluencia al mayor evento juvenil del año con gran diferencia traerá ingresos por más de 250 millones de dólares a la economía panameña.

Las fechas no son buenas para los jóvenes europeos -entre los que destaca el grupo de polacos-, pero la presencia del presidente portugués junto a varios presidentes latinoamericanos en la misa de clausura el domingo 27 hace sospechar que la próxima Jornada Mundial de la Juventud pueda celebrarse en verano y muy cerca de España.