Una mujer camina junto a un cartel del Papa en Sofía, Bulgaria
Una mujer camina junto a un cartel del Papa en Sofía, Bulgaria - AFP

El Papa viaja a Bulgaria y Macedonia para estrechar lazos con los ortodoxos y reunirse con la minoría católica

La memoria de san Juan XXII y la de Madre Teresa centran la visita a cada país

Corresponsal en el VaticanoActualizado:

Después de dos viajes -a los Emiratos y a Marruecos- centrados en mejorar las relaciones con el Islam, el Papa Francisco emprende este domingo un viaje a Bulgaria y Macedonia del Norte para estrechar relaciones con los ortodoxos y transmitir optimismo a la pequeña minoría católica, inferior al uno por ciento de la población de cada país.

A finales de mayo visitará Rumanía con los mismos objetivos. El Santo Padre ha respondido a la insistente invitación de los dos gobiernos y de los obispos católicos de ambos países, en los que no faltan problemas económicos, sociales y medioambientales. Bulgaria recibió por primera vez a un papa en 2002, con la visita de san Juan Pablo II, mientras que en Macedonia será la primera en absoluto.

En su videomensaje de saludo a los búlgaros, Francisco adelantaba que «mi peregrinación se centra en la memoria del santo papa Juan XXIII, que en casi diez años pasados en Sofía como Delegado Apostólico creó lazos de estima y afecto con vuestro pueblo que duran hasta hoy». De hecho, muchos le siguen llamando «el Papa búlgaro».

A su vez, en el video de saludo a los macedonios, Francisco encomienda su viaje «a la intercesión de una gran santa, hija de vuestra tierra: la Madre Teresa, nacida y crecida en Skopje, y convertida, con la gracia de Dios, en una valiente misionera de la Caridad», en Calcuta y en todo el mundo.

Visita al patriarca

A mediodía del domingo, justo después del discurso a las autoridades, el Papa visitará al patriarca y el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Búlgara, la única que no mantiene encuentros regulares con Roma y que ni siquiera participó en el Gran Concilio Panortodoxo de la isla de Creta en 2016.

En contraste con el aislacionismo predominante en el Santo Sínodo, el patriarca Neofit es abierto y aprecia al Papa, pero no podrá rezar con él ni acompañarle en la visita a la catedral patriarcal de san Alexander Nevsky. Su anfitrión será el metropolita Antonio, de Europa Occidental, responsable de las eparquías de la Iglesia Ortodoxa Búlgara en seis ciudades europeas incluida Barcelona.

Francisco volará el lunes a la ciudad de Rakovski, la zona de mayor concentración de los casi setenta mil católicos, algo menos del uno por ciento de los siete millones largos de población de Bulgaria. Su programa incluye la misa de primera comunión de 242 niños y un encuentro con los católicos de la zona antes de volver a Sofía para una plegaria interreligiosa por la paz en la antigua Plaza Lenin, hoy de la Independencia.

El momento más emotivo de la visita a Macedonia del Norte el martes será la visita al memorial de Madre Teresa, nacida en Skopje en el seno de una familia albanesa. El edificio se alza en el solar de la iglesia donde Agnes Gonxha Bojaxhiu fue bautizada y descubrió su primera vocación religiosa, pero que resultó destruida en el terremoto de 1963 durante la etapa comunista.

Al terminar la plegaria en honor de Madre Teresa, el Papa saludará a dos de sus primos que viven en la ciudad natal y, sobre todo, a un centenar de pobres que reciben ayuda de las Misioneras de la Caridad.

Uno de los invitados a la plegaria es el arzobispo Stefan, primado de la Iglesia Ortodoxa de Macedonia, autodeclarada independiente del patriarcado de Serbia y proclamada autocéfala en 1967, pero que no ha sido reconocida por ninguna otra iglesia ortodoxa.

El principal encuentro con los casi veinte mil católicos que suponen el uno por ciento de los dos millones de habitantes del país será la misa en la Plaza Macedonia, presidida por una gran estatua ecuestre de Alejando Magno.