El Papa Francisco saludando a los fieles.
El Papa Francisco saludando a los fieles. - EFE

El Papa reconoce que «las tentaciones de reducir todo a dinero, placer y poder son fuertes»

Afirma que «Dios es el manantial de nuestra serenidad y nuestra paz»

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Ante un mundo con visibles anomalías políticas y económicas, el Papa Francisco ha reconocido el domingo que «las tentaciones de reducir todo a dinero, placer y poder son fuertes», y ha advertido del peligro de «dar culto a estos ídolos».

En el rezo del Ángelus con unos treinta mil fieles en la plaza de San Pedro, el Santo Padre ha recordado unas palabras muy claras de Jesús: «No podéis servir a Dios y al dinero». La relación sana con la riqueza consiste en ser «administrador fiel de los bienes terrenos que Él nos ha dado pero sin excederse como si todo dependiese de nosotros mismos».

En cambio, la relación malsana es perjudicial pues «nos alejamos del amor de Dios cuando buscamos obsesivamente los bienes terrenales y las riquezas, manifestando así un amor exagerado por ellas».

Dejar al Creador en ultimo plano supone una autolimitación, pues «Dios es el manantial de nuestra serenidad y nuestra paz. Es para nosotros el gran amigo, el aliado, el padre, aunque a veces no nos demos cuenta. ¡En esta época de orfandad, sentir que es Padre es muy importante!»

Al final del encuentro, Francisco ha recordado la «Jornada Mundial de las Enfermedades Raras» y ha pedido ayuda para los pacientes y sus familias. En su despedida ha dirigido un saludo especial a los peregrinos de Ciudad Real y a los jóvenes de Formentera.

El programa del Santo Padre para el domingo incluye, por la tarde, la primera visita de un papa a una iglesia anglicana en Roma. En la elegante Iglesia de All Saints, cerca de Piazza del Popolo, Francisco participara en los cantos, pronunciara la homilía y responderá a preguntas de los asistentes en un coloquio con los fieles de la parroquia.