El papa Francisco llega a su audiencia general de los miércoles
El papa Francisco llega a su audiencia general de los miércoles - EFE

El Papa recibe a los jefes de las grandes petroleras para pedirles que no «pongan en serio peligro la existencia humana»

Francisco invita a a los consejeros delegados de ExxonMobil, BP, Shell ENI y otros gigantes a liderar la «transición energética global» a sistemas limpios

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En un encuentro impensable hace tres años, cuando las grandes empresas petroleras y carboneras recibieron con hostilidad la encíclica ecológica «Laudato si», el Papa Francisco ha recibido este sábado a los gigantes del petróleo para advertirles que no se puede «poner en serio peligro la existencia de nuestra especie y de los demás seres vivos sobre la tierra».

La audiencia a los consejeros delegados de ExxonMobil, British Petroleum, Royal Dutch Shell, Pemex, ENI, Equinor, y otras grandes empresas petroleras, o gigantescos fondos de inversión como Black Rock, no ha tenido un aire de choque sino, por primera vez, de trabajo en equipo para frenar un desastre climático y medioambiental que está ya a la vista de todos.

El Papa ha comentado a los directivos e inversores del sector que «la civilización requiere energía, ¡pero el uso de la energía no debe destruir la civilización!».

Concretamente, «a los dos años y medio del tratado de Paris, las emisiones de CO2 y la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero sigue siendo muy alta. Esto es muy inquietante y preocupante».

Como solución, Francisco les propone que lideren «una transición energética global con sentido de urgencia». En un primer paso en este nuevo camino de trabajo concorde, el Papa ha reconocido que «a través de vuestros esfuerzos se han logrado ya progresos. Las compañías petroleras y gaseras están desarrollando enfoques más serios para valorar el riesgo de cambio climático y modificar sus planes empresariales. Esto es digno de elogio».

En realidad, lo hacen bajo la presión de la opinión publica y de los primeros gestos de rebelión de accionistas con sentido ético. El año pasado, un grupo de inversores con sentido de responsabilidad ecológica o religiosa lograron que la asamblea general de ExxonMobil aprobase la elaboración anual de un informe sobre el impacto de la empresa en el cambio climático.

Muchos fondos éticos y organizaciones religiosas colaboran o siguen el ejemplo del Global Catholic Climate Movement, que invita a desinvertir en empresas de combustibles fósiles indiferentes a la «transición energética» que pedía Francisco en la encíclica «Laudato si». Y lo mismo sucede cada vez mas gracias a «la fuerza de los consumidores», que evitan productos de empresas contaminantes o esclavistas.

En su encuentro con los jefes de las grandes empresas petroleras, el Papa les ha pedido «una transición que aumente el uso de energías de alta eficiencia y bajo índice de contaminación».

También ha hecho un llamamiento al «sentido de responsabilidad intergeneracional», para que el predominio descontrolado del enriquecimiento a corto plano no deje a las generaciones futuras un planeta-vertedero, con gases en la atmosfera, plásticos en los océanos, zonas desertificadas o destrozadas por eventos climáticos, etc.

En tono positivo, el Papa ha subrayado «la necesidad de un nuevo tipo de liderazgo, y de líderes con una profunda conciencia del hecho de que la Tierra constituye un único sistema y de que la humanidad constituye también una unidad», es decir, «una única familia humana».

El cambio climático y la contaminación son problemas globales que requieren soluciones globales. Francisco les ha dicho que la transición supone riesgos pero también oportunidades, lo cual supone «un llamamiento a vuestra imaginación más audaz».