Epa.

El Papa pide perdón ante el Primado de Grecia por los errores pasados de la Iglesia

Atenas. Efe
Actualizado:

En uno de los viajes más difíciles de su pontificado, Juan Pablo II llegó hoy a Atenas pidiendo perdón por los daños "pasados o presentes" cometidos por los hijos de la Iglesia Católica contra los ortodoxos, parte del "mea culpa" que le solicitó el jefe de la iglesia ortodoxa griega, el arzobispo ortodoxo de Atenas Cristodulos. El perdón fue pedido durante el encuentro que mantuvo en la sede del arzobispado ortodoxo griego con el Sínodo de esta iglesia autocéfala (independiente), presidido por el arzobispo de Atenas y Primado, Cristodulos, que tuvo duras palabras para el Pontífice y los católicos.

Cristodulos exigió al Papa que pidiera perdón por los daños históricos de las cruzadas, que rechace a los "uniatas" (comunidad católica que conserva el rito ortodoxo) y que condene la situación que se vive en este momento en Chipre. Según fuentes ortodoxas, el que el Papa pidiese el perdón por los daños cometidos ya es un gran primer paso: "Pesan sobre nosotros -dijo el Santo Padre- controversias pasadas y presentes, y persistentes incomprensiones. Pueden y deben ser superadas. Es necesario un proceso de purificación de la memoria. Por las ocasiones pasadas y presentes en las que los hijos de la Iglesia Católica han pecado con hechos y omisiones contra sus hermanos ortodoxos, pedimos el perdón de Dios".

Perdón por el saqueo de Constantinopla del 1204

El Pontífice recordó algunos casos "particularmente dolorosos", que han dejado heridas profundas en la mente y en el corazón de personas de ahora. Entre ellos destacó el "desastroso saqueo" de Constantinopla,ocurrido en el 1204 a manos de los ejércitos venecianos: "Es trágico que los saqueadores que tenían como cometido garantizar el libre acceso de los cristianos a Tierra Santa se volvieran contra sus propios hermanos. El hecho de que fuesen latinos nos llena de amargura a los católicos", agregó el Papa.   

Los ortodoxos responsabilizan a Roma de ser la culpable de que en1453 Constantinopla cayera en manos de los Otomanos, poniendo fin alImperio Bizantino. En un discurso de marcado acento ecuménico, el Papa fue más allá: imploró a Dios para que sanen las heridas que todavía causan sufrimiento al espíritu del pueblo griego y aseguró a Cristodulos que la Iglesia de Roma "mira con sincera admiración" a la Iglesia Ortodoxa por el modo con el que ha conservado su fe y vida cristiana.

LLamada al Ecumenismo   

"La Iglesia universal jamás podrá olvidar lo que el cristianismo griego le ha dado", subrayó el anciano Pontífice. Juan Pablo II expresó su confianza en la plena comunión de todos los cristianos en un futuro y recordó los pasos dados por el patriarca ecuménico de Constaninopla Atenágoras y Pablo VI en 1965, cuando en un acto cancelaron la excomunión entre las dos iglesias. Oriente y Occidente se separaron con el cisma de 1054, cuando se excomulgaron el papa León IX y el patriarca Miguel Celurario.   

Son ya casi mil años de incomprensiones y recelos y Juan Pablo II aprovechó hoy la ocasión para reiterar que "la división entre los cristianos es un pecado ante Dios y un pecado ante el mundo". El Papa manifestó que la separación es un obstáculo para la difusión del Evangelio, "ya que nos hace menos creíbles". La Iglesia Católica, según el Papa, está dispuesta a un diálogo fraterno: "le puedo asegurar que estamos irrevocablemente comprometidos en el largo camino de la unidad con todas las iglesias", afirmó mirando a Cristodulos.

Sus palabras se produjeron después del duro discurso de Cristodulos, que en gran parte pidió lo que Juan Pablo II manifestó. Le dijo que hasta ahora no se había escuchado una palabra de perdón por parte de Roma por los daños cometidos por los católicos y que por ello la alegría de la visita se veía ensombrecida. Se alegró de que ya no exista la excomunión y recordó que una gran parte de los ortodoxos griegos eran contrarios a la presencia del Papa, "porque su presencia evoca experiencias traumáticas por la conducta de los católicos a través de los siglos".   

Dijo que el pueblo griego lleva en su cuerpo las llagas causadaspor los cruzados hambrientos de poder, acusó a Roma de habertraicionado a Oriente y de negar las aspiraciones nacionalistasgriegas. "Hasta ahora no hemos oído en usted una palabra para pedirperdón, una palabra audaz, hecha por un obispo cristiano, que hablaal corazón", dijo Cristodulos. Se lamentó de que nunca haya hablado de la situación que atraviesa la isla dividida de Chipre y subrayó que el gran problema actual que hay que superar es de los uniatas y que mientras no se solucione no habrá avances en el camino ecuménico.

Aparte hechos históricos, teológicos y dogmáticos (el rechazo alprimado de la Iglesia de Roma y a la infalibilidad del Papa) hay dostemas que preocupan y molestan a los ortodoxos: el proselitismo(acusan a Roma de expandirse en territorios hasta ahora bajo sucontrol y de "reclutar" para sus filas a ortodoxos) y los uniatas.Uniatas es el término despectivo que dan los ortodoxos a loscristianos de rito oriental que se "han pasado" a Roma, es decir,reconocen como jefe espiritual al Papa.

Ello les llevó a vetar al cardenal Ignace Moussa Daoud, prefectode la Congregación para las Iglesias Orientales, como miembro delséquito papal. Y es que el cardenal sirio es un "uniata". El Vaticano accedió a la sugerencia. Todo en aras de esa armonía y para facilitar un viaje al que se oponen los integristas ortodoxos, 160 monasterios y la influyente comunidad religiosa del Monte Athos, que hoy sonaron sus campanas a muerte a la llegada del Papa. Que el Papa pueda rechazar a los uniatas es otro cantar, imposible.