El Papa pide a los católicos chinos que sean «buenos ciudadanos» y busquen «buenos candidatos» a obispo

Asegura a Pekín el deseo de «crecer en la autentica amistad con el Pueblo Chino»

Corresponsal en El VaticanoActualizado:

Saliendo al paso del «torbellino de opiniones» desatado en torno al acuerdo provisional con China para el nombramiento de obispos, el Papa Francisco ha dirigido este miércoles un mensaje «a los católicos chinos y a la Iglesia universal» centrado en favorecer una reconciliación con el gobierno que permita a la Iglesia de China vivir con normalidad.

El Santo Padre reconoce que al cabo de siete décadas de persecuciones y clandestinidad, algunos «tienen la sensación de que han sido abandonados por la Santa Sede y se preguntan inquietos sobre el valor del sufrimiento vivido en fidelidad al sucesor de Pedro».

Francisco explica que este acuerdo con Pekín es fruto de un largo camino iniciado por san Juan Pablo II y continuado por Benedicto XVI, quien animó ya en 2007 a los obispos y sacerdotes de la Iglesia «clandestina» a registrarse con las autoridades y pasar a la vida normal, aceptando las limitaciones impuestas por el régimen.

Los doce millones de católicos de China están divididos a partes iguales entre la Iglesia «clandestina» y la «oficial», que puede practicar el culto en los templos y realizar tareas de caridad siempre que no critique políticas del gobierno como, por ejemplo, el aborto forzado a partir del primer hijo, vigente durante largas décadas hasta que el país ha entrado en un ciclo de envejecimiento de población.

La animadversión entre los católicos mas extremistas de ambas comunidades era muy notoria, y el Papa reconoce que «la historia reciente de la Iglesia católica en china ha estado dolorosamente marcada por las profundas tensiones, heridas y divisiones que se han polarizado sobre todo en torno a la figura del obispo como guardián de la autenticidad de la fe».

El acuerdo mira hacia el futuro, y buena parte del mensaje papal va dirigido a los jóvenes, quienes podrán vivir ya en paz.

Francisco asegura haber estudiado muy atentamente el caso de cada uno de los siete obispos «oficiales» nombrados por el gobierno sin el acuerdo de la Santa Sede y ordenados por otros obispos «oficiales» bajo presiones del gobierno.

Quienes han aceptado el cargo en esas condiciones «han herido la comunión en la Iglesia» pero el Papa reconoce que muchas veces lo han hecho «por la fuerte e indebida presión externa» de las autoridades comunistas. Tras readmitir plenamente a los siete en la comunión eclesial, Francisco les pide «gestos concretos y visibles de la restablecida unidad con la Sede Apostólica».

El Papa anima a los católicos chinos a ser «buenos ciudadanos» y también a «buscar de forma conjunta buenos candidatos que sean capaces de asumir el delicado e importante servicio episcopal».

Aunque el contenido del acuerdo provisional no se ha dado a conocer, el sistema de selección de nuevos obispos comienzo con una consulta a los fieles, los religiosos, sacerdotes y obispos para encontrar identificar candidatos que serán presentados a Roma. Si al Papa no le convence ninguno pedirá que le presente otros, pero ya no serán obispos personas que Roma no acepte.

Francisco termina su carta asegurando a las autoridades de Pekín «que la Santa Sede seguirá trabajando sinceramente para crecer en a autentica amistad con el Pueblo Chino».