El Papa Francisco ha pedido a China que respete a los católicos
El Papa Francisco ha pedido a China que respete a los católicos - Efe

El Papa pide que los católicos de China puedan vivir «con serenidad» y «en plena comunión con el sucesor de Pedro»

Asegura a los fieles chinos: «La Iglesia universal reza por vosotros»

Corresponsal en El VaticanoActualizado:

Ante las continuas maniobras del gobierno chino para aumentar el control sobre todas las religiones, el Papa Francisco ha invitado el miércoles a rezar para que los católicos de China «puedan vivir su fe con generosidad y serenidad, y sepan realizar gestos concretos de fraternidad, concordia y reconciliación, en plena comunión con el sucesor de Pedro».

Sus palabras se referían a la libertad religiosa y a la reconciliación entre la Iglesia «clandestina», que se niega a doblegarse al régimen y la Iglesia «abierta» que vive dentro de los límites establecidos, así como al deseo de que el gobierno de Pekín deje de interferir en el nombramiento de obispos.

Ante quince mil participantes en la audiencia general en la plaza de San Pedro, el Santo Padre ha recordado que este jueves «se celebra la fiesta de la Virgen María ‘Auxilio de los cristianos’, especialmente venerada en el santuario de Sheshan, cerca de Shanghai, en China».

Consciente de que la persecución contra los cristianos evangélicos es a veces todavía más fuerte que la de los católicos, el Papa se ha dirigido a los «queridísimos discípulos del Señor en China» para asegurarles que «la Iglesia universal reza con vosotros y por vosotros para que continuéis confiando en la voluntad de Dios incluso en medio de las dificultades».

El gobierno chino somete desde hace muchos años al Vaticano a una «ducha escocesa» en la que va alternando declaraciones de su deseo de restablecer las relaciones diplomáticas con gestos de represión y control respecto a los católicos de China.

Durante los primeros meses de este año, Pekín ha enviado señales de deshielo pero, al final, parece que la manifestada «sinceridad en el deseo de mejorar las relaciones con el Vaticano» era, una vez más, falsa.