El Papa ordena obispo al misionero e islamólogo Miguel Ángel Ayuso Guixot

Los obispos deben ser «servidores de los más grandes y los más pequeños»

CORRESPONSAL EN EL VATICANOActualizado:

En la fiesta de San José, patrono de la familia y de la Iglesia universal, el Papa Francisco ha ordenado obispo en la basílica de San Pedro al misionero e islamólogo español Miguel Ángel Ayuso Guixot, secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, junto con el norteamericano Peter Brian Wells, «número tres» de la secretaría de Estado, que será el nuevo nuncio en Sudáfrica y tres países vecinos.

El nuevo obispo español nació en Sevilla en 1952, profesó sus votos perpetuos en los misioneros Combonianos en 1980 y fue ordenado sacerdote poco después.

Ha sido misionero en Egipto y Sudan y es doctor en Teología. Pero es, sobre todo, un gran experto en Islamología después de varios años como rector del Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos hasta que en el 2012 el Papa Benedicto XVI le nombró «número dos» de Pontifico Consejo que se ocupa del diálogo con las religiones no cristianas, en particular el Islam.

En su homilía, el Papa Francisco ha dado a los dos nuevos obispos un mandato claro: «Sed servidores de los más grandes y de los más pequeños, pero siempre servidores».

Y en tono de gran confianza, les asignó prioridades: «No olvidéis que la primera tarea de un obispo es la oración. Esto lo dijo Pedro el día de la ordenación de los siete diáconos. La segunda tarea es la predicación de la palabra de Dios».

Aunque parte de su homilía estaba tomada del pontifical romano de ordenación de obispos, el Papa añadía, al margen del texto escrito, muchos consejos personales tomados de su propia experiencia, pues «detrás de cada papel hay una persona. Detrás de cada carta que recibamos hay una persona. Que cada persona os sea conocida y seáis capaces de conocerla».

En la imposición de manos a los nuevos obispos, participaron numerosos cardenales y obispos, entre los cuales están los españoles residentes en Roma. Después, el Papa les impuso el anillo y los demás símbolos, dedicándoles unas palabras afectuosas en voz baja.

El embajador de España, Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga, representó a nuestro país y felicitó al nuevo obispo, un colaborador importante en una de las tareas más serias del pontificado: encarrilar positivamente las relaciones religiosas con los musulmanes.