Casimiro López Llorente, hasta ayer vicario general de Osma-Soria. Efe

El Papa nombra obispo de Zamora un año después de la marcha de Uriarte

Juan Pablo II designó ayer a Casimiro López Llorente nuevo obispo de Zamora. El obispo electo -el más joven de España- viene a cubrir la plaza dejada por Juan María Uriarte hace un año, cuando el Papa le nombró obispo de San Sebastián. El nuevo prelado, que hasta la fecha ejercía su labor como vicario general de Osma-Soria, es conocido por su sensatez y capacidad de organización.

MADRID. Jesús Bastante
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El puesto de obispo de Zamora había quedado vacío tras el traslado, hace más de un año, de monseñor Uriarte a la sede de San Sebastián, motivado por la renuncia del obispo Setién. Desde la Nunciatura Apostólica ya se había apuntado la posibilidad de que, a primeros de este mes, Juan Pablo II cubriera esta vacante.

Tras conocer su nombramiento, Casimiro López Llorente, el obispo electo de Zamora -que pasó todo el día en el seminario de El Burgo de Osma- apuntó a ABC que «cuando te enteras de una noticia así, lo primero que sientes es un temblorcillo en el cuerpo. Pero después, uno cae en la cuenta de quién se ha fiado y de que Cristo nos dice que no temamos», informa Milagros Hervada.

El nuevo prelado -que tomará posesión a mediados de marzo- reveló que Uriarte le había llamado para felicitarle «y hemos quedado en vernos, porque siempre es bueno ir recogiendo los intereses y las ilusiones de quien ha sido mi predecesor en el cargo».

Respecto a su nuevo destino, López Llorente indicó que «sí conozco algo», dado que todas las diócesis de la región del Duero mantienen reuniones constantes. «A grandes rasgos, y aunque se trata de una diócesis más grande, es muy similar a Osma-Soria, y cuenta con los mismos problemas y retos, tanto sociales como pastorales».

DIÓCESIS RURAL

Entre ellos, el nuevo prelado destacó la necesidad de una «reevangelización». «Estamos hablando de una diócesis rural, con poca gente en las parroquias, en su mayor parte mayores porque los chicos buscan salir fuera». Respecto a su hasta ayer obispo, Francisco Pérez, monseñor López Llorente aseguró «haber aprendido en estos cinco años cómo un obispo tiene que ser cercano, sencillo, con mucha fe y una constante vida de oración, para poder darse mejor a los demás».

Por su parte, el obispo de Osma-Soria -quien se mostró «muy feliz, aunque siento que se vaya»-, calificó al nuevo obispo como «un buen sacerdote, con un buen soporte intelectual y una incansable dedicación a los demás». Sus más allegados destacan su capacidad de organización y su sensatez a la hora de afrontar los problemas.

Casimiro López Llorente, nació en El Burgo de Osma (Soria) el 10 de noviembre de 1950, lo que le convierte en el obispo más joven de España. Ordenado sacerdote en 1975, López Llorente es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y en Derecho Canónico por la Universidad Lugwig Maximilians de Múnich, donde vivió varios años, siendo discípulo del cardenal Antonio María Rouco. Vinculado desde su ordenación a Osma-Soria, fue rector de dicho seminario entre 1988 y 1993, año en el que fue nombrado vicario general de la diócesis, de la que fue administrador durante unos meses en 1995. Desde 1987 era canónigo de la catedral y desde 1997, vicario judicial de la diócesis.