El Papa invita a «mejorar la concordia en las parroquias» evitando «la maledicencia»

El Santo Padre saluda a los directivos de la COPE en peregrinación a Roma

Corresponsal en el VaticanoActualizado:

En tono vigoroso, el Papa Francisco ha invitado este miércoles a «mejorar la concordia en las parroquias, favoreciendo la armonía y evitando la maledicencia, que despelleja a los demás y destruye la paz». El Santo Padre ha insistido en que «el Espíritu Santo nos trae el don de la paz, y no podemos destruirlo».

En su encuentro con decenas de miles de participantes en la audiencia general en la plaza de San Pedro, el Papa ha subrayado que el sacramento de la Confirmación -recibido del obispo para mostrar la continuidad con los primeros Apóstoles de Jesús- trae consigo los dones del Espíritu Santo, especialmente el de la paz, para uno mismo «y para darla a los demás».

Esa paz interior y exterior se vive en primer lugar entre los creyentes y, según Francisco, «tenemos que pensar en la Iglesia como un organismo vivo, compuesto por personas que conocemos y con las que caminamos, y no como una realidad abstracta. La Iglesia somos todos. No hay propietarios -los sacerdotes, los obispos… - y obreros -todos los demás-».

El Papa ha añadido que, en la Confirmación, «el obispo dice al confirmado ‘la paz esté contigo’, el saludo de Jesús la noche de Pascua», y en la misa los fieles se dan la paz. Por eso, es muy importante evitar la murmuración, «para que la lengua no destruya la paz que nos da el Espíritu Santo. La murmuración destruye lo que Dios construye. ¡Pobre Espíritu Santo! ¡Menudo trabajo que tiene con nosotros!».

Durante el encuentro, El Santo Padre ha dirigido un saludo especial «a los responsables y miembros de la cadena COPE, con motivo de su convención anual, y que están acompañados por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Ricardo Blázquez».

Al término de la audiencia, el Papa ha saludado, en primer lugar y muy cordialmente, al cardenal Ricardo Blázquez y al secretario de la conferencia episcopal, José María Gil Tamayo.