El Papa Francisco, durante el vuelo
El Papa Francisco, durante el vuelo - EFE

Papa Francisco: «¿Tengo que hacer el Camino de Santiago?»

Bendecirá un marco del Camino en Iasi, la capital cultural de Rumanía

Enviado especial a RumaníaActualizado:

Durante el vuelo de Roma a Bucarest, el Papa Francisco ha recibido este viernes un regalo de jóvenes estudiantes de la Universidad Pública de Navarra en que se veía su efigie caminando sobre una estrella de las que marcan el «Camino Francés», que pasa por Pamplona.

Como la periodista española le recordó que el próximo Año Santo Jacobeo cae en 2021, el Papa le ha replicado sonriendo y con buen humor: «¿Tengo que hacer el Camino de Santiago?». Era evidente que sí, y que aceptará la invitación si se la presentan formalmente tanto la Conferencia Episcopal como el Gobierno, como es preceptivo antes de empezar a planificar o poner en calendario cualquier viaje.

El programa de l Santo Padre en Rumanía incluye la bendición de un marco del «Camino Rumano» a Santiago de Compostela el sábado en Iasi, capital histórica del Principado de Moldavia y de la cultura rumana. Será colocada en el histórico camino para animar a los fieles a peregrinar a Compostela.

Aunque se le notaba cansado por el trabajo agotador de las últimas semanas, el Papa ha saludado a los periodistas que le acompañaban en el avión haciendo bromas sobre las pésimas previsiones del tiempo para este viaje de tres días y su esperanza de que se repita el «milagro» del viaje anterior a Bulgaria y Macedonia, en que la lluvia faltó a la cita.

El buen humor se ha notado especialmente en su saludo a Valentina Alazraki, la decana de los vaticanistas y corresponsal de la cadena mexicana Televisa, que le hizo hace varios días probablemente la mejor entrevista de todo el pontificado.

«¿Dónde la he visto a usted?», le ha preguntado sonriendo. Y él mismo ha dado como respuesta: «Ah, ¡Aquí!», enseñándole una memoria USB que le había entregado unos minutos antes el camarógrafo de Televisa, Jaime López, autor de la grabación.

A su llegada al aeropuerto de Bucarest, el Papa ha sido acogido no solo por el presidente Klaus Iohannis y señora, sino también por el patriarca Daniel de la Iglesia Ortodoxa de Rumanía. Poco después, al verle de nuevo en el palacio presidencial para el encuentro con las autoridades, Francisco ha vuelto a saludarle cariñosamente como «hermano».

Fenómeno de la emigración

En su discurso de bienvenida, el presidente Iohannis, que es luterano, le ha dado las gracias por la visita, 20 años después de la de san Juan Pablo II en 1999, y le ha dicho que «la beatificación de los obispos mártires grecocatólicos (el próximo domingo en Blaj) es un gran homenaje a todos los que se han sacrificado por la libertad y la fe durante el periodo comunista».

En su discurso a las autoridades, el Papa ha lamentado el fenómeno de la emigración de varios millones de rumanos (sobre todo a Hungría, Alemania, Italia y España) y «la despoblación de tantas aldeas» que han quedado casi abandonadas.

El Santo padre ha invitado a los rumanos a seguir desarrollando el país, para lo cual «no es suficiente con actualizar las teorías económicas, las técnicas y la capacitación profesional» pues se trata de «desarrollar, junto con las condiciones materiales, el alma de vuestro pueblo».

Poco después, en su discurso al Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana en el palacio patriarcal, Francisco les alertaba frente a «una globalización uniformadora que debilita la ética de los pueblos, contaminada recientemente por una sensación generalizada de miedo que, fomentada a menudo a propósito, lleva a actitudes de aislamiento y odio».

Pero el encuentro más significativo tuvo lugar en la nueva catedral ortodoxa de Bucarest, todavía sin terminar, a cuya construcción contribuyó san Juan Pablo II con un donativo de doscientos mil dólares, como recordó agradecido en su discurso el patriarca Daniel antes de rezar juntos la oración enseñada de Jesús en latín y en rumano. El Papa, a su vez, comentó que «el Padrenuestro es un grito contra las carestías de amor en nuestro tiempo, ante el individualismo y la indiferencia».

En la misa celebrada al final de la tarde, Francisco dijo a los católicos que «el problema de la fe no es tanto la falta de medios o de estructuras; el problema de la fe es la falta de alegría».

El Papa viaja este sábado al santuario de Sumuleu Ciuc en Transilvania y a la ciudad de Iasi, en Moldavia.